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El ciclo "Peor... ¡imposible! arranca con la sala llena en Gijón: "Aquí vienes a reírte y a pasártelo bien"

El festival de cine reúne a un público diverso en el Antiguo Instituto hasta el domingo 30 de agosto

El inicio del ciclo "Peor Imposible"

El inicio del ciclo "Peor Imposible" / Luisma Murias

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María Velasco

Gijón

El Antiguo Instituto ha vuelto a llenarse con el comienzo de la XXVII edición de "Peor… ¡Imposible!". El festival, que se celebra desde este lunes hasta el domingo 30 de agosto, reivindica el cine popular europeo de los años 60, 70 y 80 y reúne a espectadores de distintas generaciones alrededor de títulos que, precisamente por su rareza, han terminado convirtiéndose en películas de culto.

La primera jornada ha comenzado con un programa dedicado a la ciencia ficción, con "Viaje al séptimo planeta" y "Godzilla. Los monstruos del mar" como protagonistas. Pedro Garrido, que ya conoce el festival, resume parte de su atractivo: "Ponen películas sin complejos, da igual que sea barata, el caso es que sea divertida". Para su compañera Mónica Cueto, la recuperación de estas películas le permite mirar hacia atrás y comprobar cómo ha cambiado el cine. "Ver cómo ha evolucionado, desde antes, que era todo muy rudimentario, hasta ahora, que está todo hecho con IA o con los ordenadores".

Entre los asistentes más veteranos estaba Víctor García, que asegura no haberse perdido "ninguna de las ediciones desde que empezó este festival". Para él, el secreto del festival está en no tomarse el cine demasiado en serio: "Son películas que te mueres de risa, hay de todo, hay películas muy buenas, películas de autor y hay películas malísimas, y esas son las mejores". Una de las que más curiosidad le despierta es precisamente la de Godzilla, por su particular enfrentamiento con una langosta. "Aquí tú vienes a reírte, a pasártelo bien", resume.

Pablo Castro, también habitual y "muy cinéfilo", encuentra además maravillas audiovisuales entre las películas que no triunfaron comercialmente. "Hay pequeñas joyas que te sorprenden", cuenta. A su lado, Pachi Arriataga repite cada año también para observar cómo se hacía cine décadas atrás: "Me gusta mucho comparar cómo era el cine de ahora y el cine de antes". Ambos destacan también la mezcla de espectadores. "El tipo de personas que viene es muy heterogéneo, gente de todas las edades, de todas las condiciones sociales, y es algo muy guay".

Esa comunidad de espectadores es precisamente una de las claves del festival. Luis Jiménez lleva ocho años acudiendo después de probar por primera vez: "Vine un año para ver lo que era y me encantó, me enamoré". Desde entonces lo recomienda continuamente porque, según explica, "una película de este tipo verla tú solo en casa, no la ves, pero rodeado de gente es una experiencia mucho mejor".

Jesús Parrado, coordinador de "Peor… ¡Imposible!", considera que haber llegado hasta esta XXVII edición ya es un logro. "En su nacimiento, en el año 97, no tenía intención de ser una cosa continuada, era un parche para un año", recuerda. Casi tres décadas después, la sala principal, con 120 plazas, se ha quedado pequeña y el festival dispone de otra más arriba con 80 plazas más. "La sala se llena continuamente, al final la gente responde al concepto de Peor… ¡Imposible!", destaca.

Parrado explica que esta primera jornada recupera una ciencia ficción vinculada a los tebeos, las portadas de cómics y las novelas populares de los años 60. Un cine que, según el coordinador, conectaba con los deseos de una generación que quería ver "héroes espaciales y aventuras alejadas de la ciencia ficción más pesimista". El público, además, ha cambiado: aunque los espectadores adultos siguen regresando, "mayoritariamente el público es joven".

La programación continuará durante toda la semana con películas de género, terror, aventuras, ciencia ficción y acción. El festival mantiene así una fórmula que nació inspirada en los antiguos cines de barrio: películas diferentes, espectadores dispuestos a dejarse sorprender y, sobre todo, muchas ganas de reír. Porque en "Peor… ¡Imposible!" una langosta puede enfrentarse a Godzilla, una película olvidada puede convertirse en una joya y, como resume Víctor García, "si sales de allí sin haberte reído, quizá es que no has entendido de qué va la película".

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