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Ucrania se arropa con su bandera para celebrar su independencia en Gijón

Familiares y amigos recorrieron Gijón con enseñas nacionales para reivindicar su causa: "Cualquier cosa es buena para apoyarnos"

Marcha pacífica de la comunidad ucraniana de Asturias, pasando por la calle Menéndez Pelayo de Gijón

Lucía Hernández

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Miguel Martín

Gijón

Una bandera ucraniana de cincuenta metros avanzó este domingo por Gijón acompañada por numerosas personas llegadas desde distintos puntos de Asturias para celebrar el 35º aniversario de la independencia de Ucrania. Familias enteras se sumaron a una jornada que convirtió el centro de la ciudad en un punto de encuentro para la comunidad ucraniana, unida por sus raíces y por el deseo de mantener viva su cultura ante la dura situación que afronta el país, que cada día obliga a numerosas personas a abandonar su tierra para buscar una vida mejor.

La marcha terminó en el teatro Jovellanos, donde la celebración continuó con un desfile de trajes tradicionales y canciones típicas ucranianas. Los vestidos, los colores, la música y las voces llenaron el teatro de referencias a un país con una gran riqueza cultural. Los más pequeños también participaron en una jornada pensada para compartir las tradiciones con las nuevas generaciones, con juegos y espectáculos de pompas de jabón para su disfrute.

Entre los asistentes estaba Kira Ustymenko, que llegó a Asturias con trece años y ahora vive en Gijón. Perfectamente integrada en la ciudad, su español podría hacer pensar que nació en cualquier pueblo de Asturias. Está a punto de comenzar segundo de Bachillerato y mantiene un fuerte vínculo con la comunidad ucraniana. "Estoy muy feliz aquí", cuenta. Su madre llevaba toda la semana implicada en la organización. "Cualquier cosa es buena para intentar apoyar a Ucrania".

La celebración tuvo también un pequeño vínculo con Baldornón, donde la familia de Kira y otra más encontraron refugio tras huir de la guerra y trajeron consigo un soplo de aire fresco que llenó el pueblo de vida gracias a su forma de ser. "Una guerra trajo felicidad a un pueblo", resumió Piluca García, vecina de la localidad, para agradecer a las familias su impulso a Baldornón.

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