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Andrés Canal, gerente de Sidra Canal y doble vencedor del festival de Gijón: "Para ser buen lagarero, hay que saber mezclar las manzanas; eso se aprende con los años y bebiendo mucha sidra"

"La gente me dice que soy un afortunado por poder beber lo que quiera, pero no se imaginan el esfuerzo que hay detrás"

"Tiene que llover mucho más para que la próxima temporada sea buena y no se pierda gran parte de la cosecha"

Andrés Canal, con el "Elogio de Oro", en su llagar de Lavandera.

Andrés Canal, con el "Elogio de Oro", en su llagar de Lavandera. / Mario Canteli

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El gerente de Sidra Canal, Andrés Canal Palacio (Gijón, 1962), estaba preparado para vivir el mediodía de este domingo con mucha emoción por recibir el "Tonel de Oro", el premio con el que el resto de llagares homenajearon los más de 70 años de trayectoria de este negocio familiar que fundaron en 1955 sus padres, Avelino y María Cristina. Sin embargo, la "gran sorpresa" llegó cuando el jurado determinó que su producto DOP, "El Santu", era merecedor del "Elogio de Oro" a la mejor sidra de las participantes en la 35.ª edición de la Fiesta de la Sidra Natural de Gijón.

¿Cómo se encuentra tras el doble galardón?

Todavía estoy con el subidón de haber recibido el "Tonel de Oro" y el "Elogio de Oro". Viví momentos muy emocionantes porque había muchísimo público y son dos premios muy especiales. Es una emoción total.

¿Confiaba en ganar con "El Santu"?

Sabía que la sidra estaba en unas condiciones óptimas, pero eso también depende mucho del paladar del jurado. Ya habíamos participado con esta sidra varias veces y siempre gustaba bastante. Tanto con "El Santu" como con Canal habíamos ganado en alguna ocasión el premio que elegía el público, pero nunca habíamos conseguido el "Elogio de Oro".

¿Cómo sienta ganar en casa?

Es especial. Tenemos varios premios en otras localidades, como Nava o Villaviciosa, pero ganar en casa es el no va más.

¿Ya le ha enseñado los premios a su madre?

Sí, ella no pudo asistir a la plaza Mayor, pero en cuanto llegamos le dimos la noticia de que habíamos ganado también el "Elogio de Oro". Se emocionó mucho, ya que parte de estos premios pertenecen a ella, que es la que queda de los inicios de la empresa.

Sobre el escenario recordó también la figura de su padre.

Claro. Eran instantes en los que recordaba muy buenos momentos con ellos y no dejé de pensar en él, que le gustaba mucho este tema y vivía para la sidra. Sentía una emoción impresionante.

¿Cómo le transmitieron esa pasión?

Trabajé desde que era pequeño con ellos. Cuando dejé de estudiar me encargaba de algunas tareas y ellos siempre miraban mucho la calidad de la manzana, su limpieza, el escogido y que los depósitos estuvieran en óptimas condiciones. También mimaban el tema de probar el mosto y sacaban una sidra homogénea. Eran muy trabajadores, estaban sin parar desde por la mañana hasta por la noche. De aquella, todo conllevaba mucho más tiempo porque eran labores manuales, mientras que ahora está bastante automatizado y va más deprisa. Igualmente, es un trabajo que implica mucho esfuerzo y la gente no se hace una idea del trabajo que conlleva. Mucha gente me dice que soy un afortunado por poder beber lo que quiera, pero no se imaginan el esfuerzo que hay detrás.

¿Qué le pareció el ambiente de la plaza Mayor?

Había muchísima gente, incluso más que otros años. Fue un acierto que este año adelantaran las citas principales de la Fiesta de la Sidra a este fin de semana y no hacerlas en el último de agosto, que ahí ya muchos turistas se habían ido. Esta cuestión le da al Día de la Sidra un auge especial y eso lo notamos mucho en las casetas. Había muchas personas de otras zonas de España, pero también extranjeros.

¿Qué importancia tienen jornadas como esta?

Para nosotros son vitales, ya que no exportamos más allá de Asturias y así es como la gente que no nos conocía puede empezar a hacerlo. Además, de esa forma ven que entre los diferentes llagares hay productos con sabores variados.

¿Espera aumentar la cifra de ventas por el "Elogio de Oro"?

Seguro que sí, eso siempre influye.

¿Cómo surgió "El Santu"?

A raíz de que se empezara con la Denominación de Origen Protegida (DOP) queríamos lanzar nuestro producto. "El Santu" era el apodo que tenía mi familia paterna y optamos por registrar ese nombre para diferenciarlo de nuestra sidra normal.

¿Cuáles son las características de este producto?

Suele triunfar porque tiene un olor afrutado y un sabor equilibrado entre lo amargo y lo ácido. Al final, en boca se queda un toque seco y en vaso un color amarillo pajizo con un pegue bastante bueno.

¿Está contento con cómo funciona su variedad DOP?

Cada vez se está vendiendo más. Desde el reconocimiento a la cultura sidrera por parte de la Unesco, muchos extranjeros han conocido que existe este producto catalogado de muy bueno. Aunque es un poco más caro, el visitante sabe que la botella le sigue saliendo barata respecto a otros productos como el vino. Es un producto muy asequible y que, además, de las bebidas fermentadas es la más natural.

¿Qué tal está desarrollándose esta temporada?

El producto se está vendiendo bastante bien. Eso sí, desde hace años venimos notando que la gente no tiene tanto poder adquisitivo y baja un poco el consumo por las noches.

¿Qué expectativas tiene para el próximo año?

Tiene que llover mucho más que hasta ahora para que pueda ser un gran año. Hay poca manzana y, si no llueve, la que hay se caerá y se perderá parte de la cosecha. Los árboles en Asturias no están acostumbrados a tanta sequía y necesitan más agua.

¿Cómo ve el futuro de Sidra Canal?

Ahora somos seis trabajadores y entre ellos está mi hijo, Lucas. Espero que tanto él como mi hija, Sara, sigan adelante con este negocio familiar. Para mí, tenerles a ellos conmigo es una alegría y me aportan mucha tranquilidad. Siempre digo que para ser un buen llagarero hay que ponerle mucho cariño a todo lo que haces y saber mezclar las manzanas de forma adecuada para lograr un buen producto. Eso se va aprendiendo con los años y tomando mucha sidra.

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