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El Concurso Hípico de Gijón 2026 celebra su primera jornada con un ambiente familiar y de tradición

Aficionados de distintas generaciones en Las Mestas disfrutando del ambiente y la emoción de las carreras hípicas

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María Velasco

Gijón

El primer día del Concurso Hípico Internacional de Gijón en Las Mestas ha arrancado pasado por agua, pero la lluvia no ha conseguido frenar las ganas de disfrutar de una primera tarde que ha reunido a familias, amigos y aficionados a los caballos. Entre carreras, apuestas y paraguas, el recinto se ha convertido de nuevo en un punto de encuentro para varias generaciones.

Entre quienes no fallan está Zaira Izaguirre, que acude cada año y esta vez ha decidido introducir en la tradición a una amiga. "Vengo por la tradición, la emoción de ver los caballos y el ambiente tan familiar", explica. A su lado, su hija pequeña Olaya Díaz, que lleva tres años asistiendo, disfruta de las carreras y también de las apuestas. Para Zaira, precisamente ahí está una de las claves de la cita: "Es un ambiente sano, es deportivo y tiene competitividad, pero no es algo malo". Su definición de la tarde es clara: "Divertida y cercana".

Una tradición entre amigos

Los grupos de amigos también tienen su propio ritual. Diego Palomero reconoce que llevan varios años acudiendo porque "es típico de Gijón, venir con amigos y con familia todos los años". Para Ignacio García, lo mejor es "el ambiente y apostar un poco", aunque admiten entre risas que ganar no se les da demasiado bien. Esta vez habían apostado por el caballo "Emanuel", a la espera de que la suerte cambiase.

Para otros, la tradición se remonta todavía más atrás. Ricardo García cuenta que él y sus amigos vienen "desde que éramos niños, hace 40 años". Alejandro Fernández resume lo que les hace volver tantos años: "El ambiente, la afición a los caballos y las apuestas" a lo que Sergio Requejo añade entre risas un ingrediente más: "Y las copas". Para él, el Hípico es "una tarde perfecta del verano que con los años sigue siendo un clásico de Gijón". También considera que el ambiente se mantiene respecto a otros años anteriores: "Es muy similar desde hace años, yo creo que lo que está cambiando es que cada vez viene más gente".

De generación en generación

Esta tradición también se vive en familia y es el caso de Lorena Lartegui que llega acompañada de su hija, su nieto y sus sobrinas. "Venimos siempre en familia", cuenta. Lo que más disfrutan precisamente es del ambiente y la emoción de los más pequeños cuando apuestan y siguen pendientes del tiempo y de si su caballo consigue llegar el primero, "llevo viniendo toda mi vida, es una tradición", asegura.

Y si algo ha demostrado esta tarde es que no hace falta llevar décadas viniendo para disfrutarla como todos los demás. Maribel Rodríguez se estrena este año y ya tiene claro que repetirá: "Es mi primer año y me encanta, para repetir, lo que más estoy disfrutando es del ambiente". Su compañera, Gema Sarabia coincide: "Hay muy buen ambiente y se pasa una tarde agradable". Aunque las apuestas no siempre dan alegrías "No ganamos nada pero apostamos", porque el objetivo parece estar en otro sitio, "al final hemos venido a pasarlo bien", reconoce Maribel.

Porque entre una carrera y otra, con un boleto en la mano y las miradas atentas en lo que está pasando en la pista, el Hípico vuelve a demostrar un año más que para la mayoría de los asistentes ganar es solo una parte del certámen. Lo importante es compartir y disfrutar de una tarde que ya es un clásico en Gijón.

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