La Laboral, que se reinventó hace 25 años, le hace un hueco al museo de su vida
El recinto, declarado Bien de Interés Cultural hace una década, tiene hoy la mayoría de sus estancias ocupadas y creará un museo para contar su propia historia

Vista aérea de la Laboral. / MARCOS LEON
La Universidad Laboral afronta una nueva etapa con un arquitecto-conservador propio, Valentín Arrieta, y lo hace en plena celebración de una doble efeméride de sus otros dos grandes impulsos: su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) hace una década y el traspaso del inmueble, hace un cuarto de siglo, a manos del Principado, lo que permitió iniciar el proyecto de la hoy Ciudad de la Cultura. Desde el año pasado, además, el complejo trabaja en su candidatura como Patrimonio Mundial ante la Unesco con una campaña que abandera en gran parte la asociación de antiguos alumnos del centro, promotora también de crear en la Laboral un centro expositivo sobre la historia del complejo, una iniciativa que, con el fichaje de Arrieta, comenzará a concretarse a partir de ahora y bajo la supervisión del Principado.
La Universidad Laboral, diseñada por Luis Moya, empezó a construirse en 1948 y recibió a sus primeros alumnos en 1955. Creada con el objetivo de formar y acompañar a niños huérfanos de mineros, la dirección educativa la asumió la Compañía de Jesús durante dos décadas. Hubo en aquellos años otras dos comunidades religiosas en el recinto: las Siervas de Jesús de la Caridad (que asumían las labores de enfermería) y monjas clarisas que se ocupaban de la cocina y la lavandería para el cuidado de los internos. En los años 70 pasó a ser un centro de enseñanza y en los 90 un instituto. Por el camino, buena parte de sus rincones se fueron quedando sin uso.
Era en junio de 2001 cuando Vicente Álvarez Areces, entonces presidente del Principado, daba a conocer en el propio patio de Laboral el nuevo plan de usos para el complejo. La hoja de ruta oficializaba el traspaso de la propiedad del inmueble, hasta entonces responsabilidad del Ministerio de Educación, al Principado, y buscaba resolver, por un lado, la falta de espacios culturales en la ciudad y, por otro, el deterioro en el que se estaba sumiendo el recinto histórico por falta de uso. A finales de ese mismo año, se confirmó que el complejo ya era propiedad el Ejecutivo regional.

Promoción de alumnos en la Laboral en los años 60. / LNE
Entre 2005 y 2007 se acometió la reforma y nació la Universidad Laboral Ciudad de la Cultura, integrando recursos educativos como la Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales, el Conservatorio de Música y la Escuela Superior de Arte Dramático. Vio así la luz también LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, que cumplirá el año que viene 20 años de historia. El plan original que había enseñado Areces, sin embargo, no se cumplió en su totalidad –se proyectó un gran hotel con 150 habitaciones que jamás llegó a materializarse– y sumó después recursos que no es habían contemplado inicialmente, como los "minipisos", que empezaron a funcionar en 2011.
El otro gran espaldarazo al recinto histórico llegó en 2016 cuando, por fin, el Principado aprobó la declaración del inmueble como BIC, un trámite que vecinos y asociaciones consideraban fundamental para salvaguardar el valor patrimonial del recinto. Se avalaba con ese trámite a la Laboral como "una de las construcciones asturianas más significativas del siglo XX".

A la derecha, Vicente Álvarez Areces y Paz Fernández Felgueroso, a finales de 2001, en el patio de la Laboral. / ANGEL GONZALEZ
Desde entonces, en la Laboral parece haber siempre una obra pendiente o en marcha. Años después de su reformulación en 2007, los problemas de humedades que se venían arrastrando desde los años 80 no quedaron del todo resueltas y empezaron a amenazar espacios especialmente sensibles como la iglesia, que acabó cerrando en 2020. Su reparación no logró sacarse adelante hasta el año pasado y los antiguos alumnos piden aún hoy dinamizar más ese espacio con actuaciones y muestras culturales.
Por delante quedan ahora varios retos. Se espera que la llegada de Valentín Arrieta, una incorporación adelantada en exclusiva por LA NUEVA ESPAÑA este martes, servirá para que el recinto cuente a partir de ahora con un plan de mantenimiento y actuaciones preventivas para evitar precisamente deterioros como los que llegó a sufrir la iglesia. La consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez, anunció además que se le encargará al experto abordar la creación de un centro expositivo para albergar una muestra permanente que repase la historia del inmueble. A la vez, la Consejería de Salud sigue trabajando en elaborar el proyecto constructivo que permitirá trasladar a dependencias del viejo claustro, donde iba a ir el hotel, la Facultad de Enfermería. El recinto tiene hoy el 95 por ciento de sus estancias ya ocupadas.
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