Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Su padre trabajó en mina La Camocha, ella emigró de Polonia y unas migrañas la llevaron a la hostelería: la historia de "Ani", la dueña de la cafetería gijonesa pionera en servir café y tartas en lata

El negocio de hostelería de Ani en Gijón se ha adaptado a su dolencia de migraña, ofreciendo opciones sin gluten, lactosa y veganas.

Su padre trabajó en mina La Camocha, ella emigró de Polonia y unas migrañas la llevaron a la hostelería: la historia de "Ani", la dueña de la cafetería gijonesa pionera en servir café y tartas en lata

VÍDEO: Álex Redruello / FOTO: Luisma Murias

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Álex Redruello

El sonido metálico de una lata al abrirse pocas veces se asocia con el aroma del café recién hecho. Sin embargo, en el número 51 de la avenida de Portugal, ese gesto se ha convertido en la seña de identidad de El Kafetín, el negocio de Agnieszka Monika Grzelka, "Ani", una emprendedora polaca que ha convertido una etapa complicada de su vida en una propuesta original e inclusiva. Y es que la vida de esta mujer no ha sido sencilla. Nacida en Polonia poco después de la caída del telón de acero, su padre fue emigrante minero en La Camocha, sufrió una baja médica por sus terribles migrañas y tuvo que reinventarse para convertirse en una pionera de la hostelería con su curioso negocio, el cual, por cierto, tiene completamente adaptado a su dolencia.

La historia de "Ani" en Gijón comenzó por la minería. En 1995, con 11 años, su padre llegó desde Polonia para trabajar en la mina de La Camocha. La familia mantuvo durante años una relación a distancia a través de cartas y llamadas semanales hasta que, en 2004, se instaló definitivamente en la ciudad. "Hasta entonces, nos comunicábamos por carta, de hecho, aún las conservo, tanto yo como mi padre", dice. "Mi padre, para llamarnos, iba a una cabina telefónica, hablábamos una vez a la semana, los domingos", detalla. "Si surgía una urgencia, la familia dejaba recados en un bar cercano al pozo donde los mineros polacos paraban a diario", añade.

Mientras sus hermanos siguieron los pasos de su padre en la mina, ella, titulada en Óptica en Polonia, trabajó en hostelería empezando desde abajo hasta que logró homoliogar sus estudios. Su carrera pasó durante años por una conocida óptica de la ciudad, donde ejerció también como audióloga protésica. Todo parecía ir bien hasta que, por desgracia, un nuevo giro de guión complicó su vida.

Su trayectoria profesional se truncó cuando las migrañas que padecía desde niña se agravaron. "Por momentos pierdo audición y algunos sonidos me desarrollan crisis graves, no es solo el dolor de cabeza, llego a sufrir parálisis y desmayos", explica. Tras dos años de baja, tuvo que dejar su empleo y decidió emprender en un entorno adaptado a sus necesidades.

Así nació en mayo El Kafetín, donde "Ani" introdujo en Gijón un formato poco habitual: bebidas y repostería casera envasadas en latas con sellado hermético. "El café lo puedes llevar en el bolso o la maleta sin miedo a que caiga una sola gota", explica sobre una idea que conoció a través de una amiga que había viajado al extranjero.

La respuesta de los clientes ha sido positiva desde la apertura. "Mi mujer y yo venimos todos los días, es espectacular", asegura Laureano Solares, mientras que Federico Roccatagliata bromea con que llegó a "soñar con el frappuccino" después de probarlo. Cada día, "Ani" empieza a preparar la carta desde las 5.00 horas para abrir a las 6.45. Ofrece opciones sin gluten, sin lactosa y veganas, además de siropes caseros, tartas y repostería polaca. Entre sus propuestas también figuran el té matcha y la espirulina azul.

Con El Kafetín, "Ani" ha logrado transformar una dificultad personal en un negocio pionero en Gijón, pensado para facilitar el consumo para llevar y para que cualquier cliente pueda encontrar una opción adaptada a sus necesidades.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents