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El día después del devastador incendio en un octavo piso de la calle Ramón y Cajal de Gijón: "Fue un susto tremendo y la vivienda ha quedado calcinada"

Iván, un vecino del noveno, alertó a los servicios de emergencia al notar olor a humo mientras se encontraba con su mujer y su bebé recién nacido: "Las llamas cada vez eran más intensas"

Los Bomberos trabajan en la vivienda incendiada anoche en Gijón: las llamas comenzaron en un octavo piso de la calle Ramón y Cajal

LNE

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Con el susto todavía en el cuerpo por el incendio que destrozó en la noche del viernes un octavo piso, los vecinos del número 25 de la calle Ramón y Cajal observaron al mediodía de este sábado cómo los Bomberos regresaban con una autoescalera para comprobar que la estructura del bloque de viviendas no estaba dañada. Asimismo, los profesionales del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamentos del Ayuntamiento de Gijón se encargaron de empezar a trabajar en el saneado de la fachada, ennegrecida y con persianas rotas a causa del fuego que sembró el pánico unas horas antes. "Fue un susto tremendo y la vivienda ha quedado totalmente calcinada", lamentaban los residentes.

Debido al incendio que se generó pasadas las diez de la noche del viernes por causas que se investigan, el vecino de la vivienda tuvo que ser trasladado por precaución al Hospital de Cabueñes. El varón sufría afectación por el humo. Otras tres personas tuvieron que ser atendidas, pero no fue necesario su traslado a Cabueñes.

La llamada instantánea a los Bomberos la realizó Iván, un vecino del noveno piso que notó olor a humo cuando se encontraba junto a su mujer y su bebé, de solo 20 días. "Llamé rápido, nos asomamos a la terraza y fue cuando nos encontramos con que las llamas cada vez eran más intensas. Era flipante. Nos llevamos un susto tremendo y, por suerte, pudimos quedarnos en la terraza hasta que se solucionó", comentó Iván este sábado.

Gracias a la heroica actuación de los Bomberos, el fuego no generó daños en más viviendas. Si bien, cuando los profesionales llegaron al número 25 de Ramón y Cajal, todas las habitaciones del octavo piso afectado estaban "destrozadas". En total, hubo 12 Bomberos trabajando a destajo para conseguir sofocar las llamas que ya habían devastado la vivienda. "Nos han dicho que, a pesar de que prácticamente a diario tienen que extinguir algún fuego, hacía años que no veían un incendio de este calado", aseguraban los residentes del bloque, que agregaban que "se escuchaban bastantes gritos y salían unas llamas enormes hacia la calle y hacia el patio".

Para poder extinguir el incendio hubo que trasladar hasta la zona dos bombas urbanas, una autoescalera y el vehículo de mando. Asimismo, la Policía Local cortó el tráfico para no entorpecer las labores del operativo de emergencias. No resultó necesario evacuar al resto del vecindario.

Tras esas labores iniciales y después de que se ventilara el inmueble durante la noche, los Bomberos y personal técnico de la concejalía de Urbanismo confirmaron este sábado que la estructura del bloque no había sufrido daños a causa del incendio. Por el momento, las escaleras del octavo y noveno están ennegrecidas, el ascensor no está operativo y los vecinos de las viviendas de la parte izquierda del bloque no tuvieron luz este sábado.

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