Valentín Arrieta, el nuevo arquitecto de la Laboral: un entusiasta forjado entre hórreos
Amante de la zona rural gijonesa y aficionado al ciclismo, creció admirando a "El Chava" Jiménez y ha conquistado puertos como el Galibier

Valentín Arrieta.
Desde su infancia, cuando recorría con su primera bicicleta los caminos de Deva y sus alrededores, Valentín Arrieta Berdasco tuvo claro que su futuro estaría ligado a la arquitectura. Aquella pasión surgió por la admiración que el flamante arquitecto-conservador de la Universidad Laboral sentía hacia los hórreos que tanto utilizaban y mimaban sus vecinos. Ahora, este gijonés nacido en 1983 asume con orgullo y consciente de su responsabilidad el reto de cuidar del gran complejo de la Laboral y sus futuras obras.
Valentín Arrieta, hijo del exconcejal forista Manuel Ángel Arrieta y de Marina Berdasco, disfrutó al máximo de una infancia feliz junto a sus otros tres hermanos en la zona rural de Gijón. Tan solo tres kilómetros separaban su casa de la Laboral, cuya imponente y majestuosa torre se alcanza con la vista desde Deva.
Gran parte de los recuerdos que guarda de su infancia y adolescencia se produjeron, por otro lado, en el colegio de la Inmaculada. El protagonista de estas líneas estudió tanto los cursos de Educación General Básica (EGB) como el de Orientación Universitaria (COU) en el centro de los jesuitas, donde forjó un grupo de amigos que todavía mantiene pese al transcurso del tiempo. Junto a ellos, Valentín Arrieta formó parte del equipo de baloncesto de la Inmaculada, en el que jugaba como escolta.
Después de haber cumplido la mayoría de edad dio el salto a la formación universitaria, matriculándose en Arquitectura en la Universidad de Valladolid. El deporte continuó jugando un papel clave para Valentín Arrieta, que optó entonces por empezar a practicar fútbol sala.
No obstante, ni el baloncesto ni el fútbol llegaron a ocupar un nivel de entusiasmo tan grande para Arrieta como el ciclismo, el deporte que cada verano le mantenía pendiente de la televisión para vibrar con las actuaciones irrepetibles como escalador de José María Jiménez, "El Chava".
Así, subiendo como "El Chava" Jiménez, Valentín Arrieta logró completar toda su trayectoria académica con esfuerzo y perseverancia. En Valladolid realizó la carrera y el doctorado que le han servido como base de un exitoso recorrido como arquitecto especializado en patrimonio.
Con su regreso a Gijón, Valentín Arrieta no tardó en conseguir grandes resultados. En 2009 impulsó su propia firma de arquitectura y patrimonio, y es autor de numerosos proyectos de consolidación, como el del palacio, torre y capilla de Olloniego, o el del torreón de Peñerudes, en Morcín. Asimismo, destaca por elaborar planes de conservación preventiva de edificios declarados de Bien de Interés Cultural (BIC) y es ponente habitual en congresos especializados. Sus labores no han pasado desapercibidas, ya que ha obtenido una larga ristra de galardones, como los premios "Rosario Acuña" y "Paradores Nacionales".
Por otra parte, Arrieta acumula una década vinculado al mundo de la enseñanza. Desde 2016 hasta 2020 fue profesor asociado en Valladolid, mientras que desde 2019 es profesor invitado en el Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte de la Universidad de Oviedo.
Estos trabajos y logros, entre otros, le han permitido a Arrieta ser el elegido por el Principado como arquitecto-conservador de la Laboral tras más de un año y medio en el que el contrato de conservación y supervisión arquitectónica del complejo se topó con dos intentos fallidos.
Valentín Arrieta no se había presentado a esas dos convocatorias previas, pero durante esos meses aprovechó para seguir acumulando horas de formación y tareas variadas que le permitieran cumplir con los requisitos que marcaba el concurso público organizado por la Consejería de Cultura. El gijonés pudo avalar más de 360 horas de formación académica en materia de restauración y acreditar su experiencia con más de 20 informes sobre actuaciones en inmuebles declarados como Bien de Interés Cultural (BIC).
Para Valentín Arrieta, dar comienzo a esta nueva etapa profesional supone estar al frente de la conservación del edificio en el que hace décadas estudió su padre y cuya torre siempre le impresionó. Entre sus tareas, Arrieta tendrá que supervisar la creación de una muestra permanente en forma de homenaje a la historia del edificio. Además, estará encantado de ayudar en la medida de lo posible para que la Laboral se convierta en Patrimonio Mundial ante la Unesco.
Para cargar pilas, este profesional autoexigente y entusiasta aprovechará sus momentos de descanso para disfrutar con los suyos, bailar salsa y hacer rutas con su bicicleta de carretera, con la que ha conquistado puertos como La Cubilla o el Galibier francés.
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