Crónicas gijonesas: los quintos y cómo los jóvenes de Gijón se rebelaron contra los sorteos para ir a la guerra
Cada cinco hombres aptos para el servicio militar, uno era reclutado por sorteo, siendo la inmensa mayoría jóvenes pobres que no podían permitirse el pago para eximirse y que protestaron contra este sistema ya desde 1840 en la ciudad

Crónicas gijonesas

La sección periodística "Mesa Revuelta" que firmaba Ataúlfo Friera Canal "Tarfe" (Gijón, 1863-1918) es un clásico y un filón de información sobre la historia de Gijón. En el año 1907 se editó una pequeña recopilación de esos artículos con el título de "Mesas revueltas" y en el año 2000 se reeditó la obra. "¡Al cuartón! ¡Al cuartón!" es el título de una de esas Mesas Revueltas de mitad de junio de 1890 y el protagonista es el "Cuartón", o sea, la Prevención "el gabinete de corrección municipal" donde pasaban la noche borrachos y pendencieros recogidos por la policía municipal. El Cuartón estaba en ese tiempo junto a la Pescadería Municipal, en El Muro, frente a la Pescadería que conocimos.
Además te llevaban al Cuartón (seguimos a Tarfe) "en el momento que digas, aunque sea ‘sotto voce’, ¡Viva la República! o ¡Abajo las quintas! o cualquier otro grito subversivo; entonces te encuentras llevado en pendolín por dos serenos al cuartón". En lo de "Abajo las quintas" nos detenemos.
Muchas agitaciones populares lo fueron pidiendo la supresión de las quintas, evidentemente una injusticia tal como estaba regulado. En el año 1837 (reina Isabel II de siete años, regente María Cristina de Borbón) se proclamó el servicio militar obligatorio pero ya la misma ley daba dos posibilidades de eximirse: o con el pago de una cierta cantidad de dinero o bien buscando un sustituto que, mediante un pago, se incorporase al ejército (a veces en la guerras de ultramar) en lugar del joven sorteado. Un cambio de hombre por hombre. Las familias con dinero compraban un sustituto en ocasiones empeñándose o vendiendo parte de sus propiedades. Las familias humildes nutrían el ejército, pero también muchos jóvenes sin recursos emigraban a América o se declaraban prófugos. Además algunos se automutilaban cortándose un dedo o se casaban de forma apresurada al estar exentos los casados.
Lo de "quintos" viene de que cada cinco mozos aptos para el servicio militar uno era reclutado por sorteo. La quinta parte de los jóvenes. La inmensa mayoría jóvenes pobres que no podían eximirse. El azar, la mano de un niño en el sorteo, decidía la vida y el futuro de una familia.
Los republicanos ya desde la década de 1840 –nos lo recuerda Sergio Sánchez Collantes en sus investigaciones– abogaban por la supresión de las quintas incidiendo en la igualdad ante la ley: si había que ir a las guerras sea así, pero todos en igualdad de condiciones. El periódico "La Joven Asturias" se editaba el Oviedo. En el ejemplar del 16 de abril de 1865 cuenta el caso de un joven de Piloña que durante el reconocimiento de quintos se comprobó que tenía el corazón en la derecha y "el mozo quedó en observación". El 3 de julio de ese año en el mismo periódico leemos: "Las quintas son un elemento de largas especulaciones a las sombra de las que se cometen innumerables abusos. El ministerio debería hacer desaparecer la onerosísima contribución de las quintas. Se captaría por tan elevado acto las simpatías de todas las clases trabajadoras". Y el 7 de julio de 1865 insistía, tras hablar de los pelotones de mozos que acababan de entrar en caja y de lo que eso suponía en la producción agraria de Asturias: "Dios quiera que desaparezca pronto de todos los pueblos de Asturias esa causa permanente de acerbos dolores como son las quintas".
El periódico "La República Española", evidentemente republicano, se editaba en Gijón en el año 1869, dos veces por semana y convocó para el domingo 14 de marzo de ese año una manifestación en la ciudad con el lema de "Abajo las quintas". La lluvia obligó a suspenderla y por fin tuvo lugar el domingo 21 de marzo de 1869. Colectivos como la Tertulia Republicana, el Círculo Republicano y la Juventud Republicana, además de representantes de varios gremios como los zapateros y sastres, lideraban la cosa. En la Plaza Mayor de Gijón se concentraron, y unos representantes subieron al despacho del alcalde para pedir permiso para poder desde un balcón intervenir. Lo hicieron. Esa Casa Consistorial es la que conocemos, tenía solamente cuatro años porque funcionaba desde 1865. Luego la manifestación pasó por la calle Corrida, y allí intervinieron Eladio Carreño y Apolinar Menéndez demandado la abolición de las quintas. La marcha terminó en el paseo de Begoña.
Pasaron los años. Periódico ovetense "El Principado", 11 de julio de 1888: "Dentro de poco tendremos quintos señoritos. Ahora todo hijo de vecino tiene que servir al rey. Se acabaron las contemplaciones, todos esos pollitos que andan por ahí de levita y chistera serán pronto otros tantos López o Fernández". Periódico gijonés "El Noroeste" del 15 de febrero de 1897: "Cuándo cesarán estos sorteos de mozos, estas loterías que tantos disgustos ocasionan a los padres. Sobre todo en el presente año que hay que sostener dos sangrientas guerras". El mes siguiente "El Noroeste" dudaba de la seriedad de los reconocimientos en Gijón: "El médico D. Emilio Piñuela fue llamado para el reconocimiento de los mozos. Nosotros creíamos que el reconocimiento de quintos debería efectuarse por todos los médicos titulares, turnando al efecto, pero por lo visto no es así".
"El Noroeste", 1 de octubre de 1897. "Estos días hay ejercicios de instrucción de los quintos, y van muy adelantados. En breve partirán para Cuba y, viéndolos en formación, parecen veteranos en el ejército". Para Cuba o para África fueron muchos quintos gijoneses: lejos de su pueblo, durante largo tiempo, subalimentados y con el peligro evidente de morir o enfermar.
Retrato de Gijón
Inauguración del Piñole
Recientemente cerrado por obras el Museo Nicanor Piñole fue inaugurado el 27 de abril de 1991 ocupando lo que había sido el Asilo Pola, diseñado por el arquitecto Luis Bellido y finalizado por el arquitecto municipal Miguel García de la Cruz. La apertura del Asilo Pola fue el 4 de mayo de 1908. Vemos en la imagen de ese 27 de abril de 1991, durante el acto de inauguración, a Vicente Díez Faixat, entonces presidente de la Fundación Municipal de Cultura; a la viuda de Nicanor Piñole, Enriqueta Ceñal Costales; a Pedro de Silva, entonces presidente del Gobierno del Principado y a la sazón alcalde socialista de Gijón Vicente Álvarez Álvarez Areces.

Inauguración del Museo Piñole. / Museo del Pueblo de Asturias
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