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El Conseyu deja de ser mozo

Gijón celebra este año el 30º. aniversario del Conseyu de Mocedá de Xixón (CMX), una entidad que desde 1995 ha sido el altavoz y punto de encuentro de la juventud gijonesa. Tres décadas después, el CMX sigue fiel a su esencia: escuchar, acompañar y dar protagonismo a las personas jóvenes en la vida social y política de la ciudad.

Durante estos treinta años, el Conseyu ha abierto espacios de participación y fomentado la implicación juvenil en todos los ámbitos, convirtiendo a Gijón en un referente de participación en Asturias y en España. Ha demostrado que la juventud no solo tiene mucho que decir, sino también mucho que aportar a la construcción de una sociedad más justa, inclusiva y solidaria.

El CMX ha sabido adaptarse a los nuevos retos: empleo precario, vivienda, salud mental, igualdad o sostenibilidad. A través de campañas, programas europeos, voluntariado y acciones de sensibilización, ha mantenido viva la defensa de los derechos juveniles y la presencia de la juventud en el debate público.

Entre sus iniciativas más destacadas figuran el intercambio de libros de texto, pionero en la ciudad y ejemplo de solidaridad entre familias; el banco de productos higiénicos, creado durante la crisis del coronavirus para atender necesidades básicas; el programa de voluntariado europeo, que ha permitido a jóvenes gijoneses vivir experiencias de aprendizaje y cooperación internacional; y el grupo de salud e igualdad, que promueve una juventud más sana, consciente y libre de discriminaciones. Proyectos todos ellos que reflejan cómo el CMX transforma las ideas en mejoras reales para la comunidad.

Este aniversario es también un homenaje a todas las personas que lo han hecho posible: a las comisiones permanentes, a las entidades miembro y, sobre todo, al equipo técnico, ese motor discreto y comprometido que sostiene el día a día del Conseyu. Dentro de él, una mención especial merece Adolfo Saro, presidente del Conseyu de Mocedá del Principau d’Asturies, impulsor de los derechos LGTBIQ+ y técnico del CMX cuya dedicación, cercanía y pasión por la participación social dejaron una huella imborrable.

Como alguien que ha formado parte activa de muchos de sus proyectos, me siento orgullosa de lo que el Conseyu representa y de todo lo que ha aportado a Gijón. Su historia es, sobre todo, una historia de compromiso, ilusión y futuro y esperamos que los próximos treinta años sigan llenos de proyectos y voces que mantengan viva la llama de la participación juvenil.

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