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La petición de ayuda de un gijonés con cáncer que no puede salir de casa para tratarse por vivir en un quinto sin ascensor

Las sobrinas de Pablo Cabral piden un piso accesible que le permita ir a las sesiones de quimio y radio

Pablo Cabral, en su casa, antes de su última hospitalización. | FOTO CEDIDA POR LA FAMILIA / LUCAS CID

Pablo Cabral, en su casa, antes de su última hospitalización. | FOTO CEDIDA POR LA FAMILIA / LUCAS CID

Gijón

Pablo Cabral Barjollo tiene 65 años y mucha experiencia de vida en hospitales. Demasiada. De hecho, ahora mismo está en el Hospital de Cabueñes. Pero ese no es el mayor de sus problemas. Su problema le espera en casa. En ese quinto sin ascensor de un bloque de la calle Ana María del que no podría salir para cumplir con el tratamiento de radio y quimio que le han pautado en su segunda batalla contra el cáncer. "La oncóloga ya nos dijo que en esas condiciones el tratamiento era inviable. No puede subir y bajar las escaleras en su estado y así no puede recibir el tratamiento que necesita", denuncian sus sobrinas Jéssica del Pozo Cabral y María Antonia López Cabral.

Las dos primas han iniciado una batalla para conseguir que a su tío se le pueda dar una vivienda accesible en base a una situación médica de extrema gravedad. "Hemos ido de asistenta social en asistenta social, de un sitio a otro... Una nos decía que solo nos podía escuchar, la otra que nos podía gestionar unas horas de limpieza. Limpiar ya lo hacemos nosotras. Mi tío no tiene tiempo, no puede seguir esperando y nosotras ya no sabemos que más podemos hacer", explica Jéssica del Pozo. Las primas han recurrido también a Vipasa y enviado un escrito al Ayuntamiento por si desde las áreas de Servicios Sociales o Vivienda les pueden ayudar. El mismo escrito se lo han enviado al presidente del Principado, Adrián Barbón.

Su petición es una vivienda con ascensor o planta baja. Nada más. De los cuidados del enfermo dentro del hogar podría ocuparse la familia, fundamentalmente las dos sobrinas, como ya han venido haciendo. Igual que de su acompañamiento y sus citas médicas. Ayer, cosas del azar, le llegaba a María Antonia la cita para que su tío fuera a hacerse una resonancia magnética como paso previo al cambio de una de sus prótesis de cadera. Tendrá que esperar esa operación. Aunque todo parece tener solución menos esas cinco alturas de escaleras de su domicilio

Una vida en juego por culpa de unas escaleras

María Antonia López Cabral y Jéssica del Pozo Cabral, en la sede de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón. / Lucas Cid

Pablo Cabral, que cumplió años el pasado día 9 y trabajó de camarero hasta que un grave problema de caderas le convirtió en pensionista, sufrió hace ocho años un cáncer de garganta. Ahora es uno de esófago el que le obliga a volver a encarar un tratamiento de quimio y 28 sesiones de radioterapia. Pero, como explican sus sobrinas, también tiene una traqueotomía, que dificulta su respiración y ha convertido el whasapp en su habitual vía para comunicarse. Se alimenta, además, mediante una sonda al estómago cada tres horas. "Su condición exige cuidados continuos", dice la familia. Atenciones médicas y cuidados de alimentación e higiene al margen de ese tratamiento de quimio y radio que le llevaría a los hospitales de Cabueñes y Jove. "El tratamiento es imprescindible para su supervivencia y esta situación pone en peligro su vida. Además de vulnerar su derecho a recibir atención médica adecuada y a vivir con dignidad", explican en la misiva enviada al Ayuntamiento y el Principado.

"Lo único que pedimos es una vivienda que permita a sus hermanas, que ahora por edad o enfermedad no pueden, visitarlo y ayudar y a él poder salir a leer el periódico. Ahora solo salía de casa cuando tenía que ir a urgencias en ambulancia", explican. Leer el periódico y al Barça eran su principal distracción. Ahora ni eso. Ha perdido 18 kilos, las fuerzas y el coraje que le llevó a decir cuando se le diagnosticó el primer cáncer que era solo un contratiempo y había que seguir luchando. Una lucha que ahora asumen sus sobrinas a las que, de vez en cuando, desde su cama de hospital pregunta: "¿Sabéis algo del piso?".

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