El Llano 2000 busca más arraigo en este barrio gijonés
"Nos gustaría que todos los establecimientos del distrito fueran colaboradores del club", asegura el presidente, Marcelino Álvarez

Marcelino Álvarez, en los campos del Llano 2ooo. | A. M.

El Llano 2000 quiere reforzar su presencia en el barrio gijonés y activar proyectos que estrechen su vínculo con los vecinos. Su presidente, Marcelino Álvarez, recuerda que la identidad del club está profundamente arraigada en la zona: "Seguimos llamándonos Llano 2000 porque cuando se fundó, se hizo en la zona del Llano. Había un bar allí donde se fundó el club y por eso se llamó Llano". En ese empeño por recuperar referentes del pasado reciente, la entidad impulsó también la vuelta del Atlético del Llano: "Refundamos el Atlético del Llano, porque antiguamente existía un equipo en la barriada con ese nombre. Queríamos juntar los dos nombres para empujar más a la barriada".
La ubicación de las instalaciones actúa, sin embargo, como un freno natural: "Los campos de fútbol quedan a las afueras de la ciudad y fuera del barrio. Nos gustaría tener algún campo en el Llano, pero aquí ya no cabe nada". Aun con ello, Álvarez subraya que el crecimiento de Nuevo Roces ha revitalizado el entorno del club: "La mayoría de la gente que hay ahora aquí viene del barrio de Nuevo Roces, que está creciendo mucho. Vienen andando, son familias jóvenes con niños pequeños".
Con la mirada puesta en estrechar lazos con el tejido comercial del barrio, el Llano 2000 aspira a poner en marcha fórmulas de colaboración sencillas pero simbólicas: "Nos gustaría que todos los establecimientos del Llano fueran socios colaboradores, por una cantidad módica, por ejemplo 20 euros. Les daríamos una pegatina y un carnet para venir a ver los partidos, para que se sintieran también del Llano". Pero el club se topa con su propia realidad interna: "Somos muy poca gente. Directivos somos cinco de siempre y manejamos 25 equipos y cerca de 500 niños". También quiere recuperar el trabajo con los colegios, una vía que en su día dio resultados: "Solíamos ir a los colegios del Llano. Para los equipos de niños pequeños son un buen caladero porque tienen pistas cubiertas". El plan está ahí, esperando músculo humano: "Para eso tengo que disponer de un grupo más grande de entrenadores para mandarlos de monitores a esos colegios. En cuanto lo tenga, podemos echarlo a funcionar. La idea nos gustaría: que la gente que vive en el Llano sintiera el Llano y viniera para el Llano".
En el terreno económico, Álvarez describe la gestión diaria como un ejercicio permanente de equilibrio: "Me gustaría que los entrenadores cobraran el doble, pero es lo que hay. Tenemos un presupuesto mensual de unos 9.000 euros solo para entrenadores y para dos personas que cuidan y limpian las instalaciones". Y destaca un esfuerzo que consideran esencial para las familias: "Damos dos pases a cada padre para entrar gratis a todos los partidos. En otros clubes un cadete paga seis euros por entrada: dos partidos al mes son 24 euros, 240 al año. De los 300 euros de cuota, 240 ya se los ahorran". Aun así, recuerda que el mantenimiento completo de la instalación recae íntegramente sobre el club: "Las cuentas cuadran, pero tenemos que hacernos cargo de todo".
La relación con el Sporting aparece como uno de los capítulos más delicados de la gestión reciente. Álvarez explica que el convenio partía de un principio claro: "El único problema que hay con el Llano es que colaboréis para el primer equipo. El Llano no quiere otra cosa que los jugadores que os sobren de Liga Nacional o División de Honor y que roten un par de ellos para el equipo. No pide otra cosa". El presidente recalca que el Llano 2000 cumplió su parte sin reservas: "Fueron diez jugadores nuestros a Mareo sin problema ninguno porque así lo querían. Tuvimos dos jugadores cedidos en Liga Nacional que ahora repescaron para División de Honor y nos pareció bien".
Sin embargo, lamenta que el retorno nunca llegó: "La idea era que, si nosotros dábamos dos jugadores este año, que también nos devolvieran alguno. Pero para aquí no vino nadie, nadie". Álvarez menciona incluso decisiones que generaron malestar: "Un jugador estuvo los seis primeros partidos sin jugar ni un minuto. Y a una familia de nuestro capitán le dijeron que no se lo daban para el Llano porque no teníamos convenio… pero luego no hay problemas para darlo a otros". Con todo, destaca la comprensión del entorno: "La gente es comprensible al cien por cien. Saben que sus hijos lo van a tener más difícil para llegar, pero el que quiera ir, va a ir igual". Este curso, señala, no recibieron ningún futbolista: "El anterior nos dio tres, pero este año ninguno".
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