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El jazz con sello teatral llega al barrio gijonés de El Llano de la mano de “Asturboys and Swimmingirl”

El grupo actúa este viernes en el centro municipal dentro del ciclo Jazz en noviembre

Los componentes del grupo “Asturboys and Swimmingirl" en Gijón

Los componentes del grupo “Asturboys and Swimmingirl" en Gijón / LNE

Demi Taneva

En “Asturboys and Swimmingirl” hay técnica, recorrido y muchas horas de escenario, pero sobre todo hay una energía común: la de cuatro artistas que disfrutan profundamente de la música. Begoña Santalices, actriz y cantante gallega afincada en Asturias desde hace años, es la voz del cuarteto que este viernes actúa en el Centro Municipal Integrado de El Llano, dentro del programa Jazz en noviembre. Su manera de contar la historia del grupo es tan improvisada, espontánea y vitalista como su forma de cantar.

Los “Asturboys” -como ella misma los bautiza- son Óscar Camacho (piano), Julio Sánchez-Andrade (batería) y Manuel Ballesteros (contrabajo). “Son músicos y profes del Conservatorio Superior de Música, llevan toda la vida tocando”, explica. Ella llegó por otro camino, desde el teatro, las giras, las compañías y los musicales: “Soy actriz y cantante, y también he dado clases de expresión corporal. He vivido en Madrid, Valencia, Galicia… soy un poco mezcla de todo”.

La historia del grupo no empezó como un proyecto planificado, sino como una suma de encuentros. “Nos conocimos a raíz de hacer cosas con otros músicos. Un día canté con ellos en una actuación y ahí fue cuando dije: hay que hacer algo entre nosotros”. Después llegó la pandemia y, con ella, el momento de formar la actual alineación. “Llevamos cinco años. No actuamos todo lo que quisiéramos porque ellos tienen muchos compromisos y yo también, pero cuando coincidimos, fluye”.

Jazz, soul, funky… y mucha improvisación

La base del grupo es el jazz, pero su repertorio se mueve con naturalidad por el blues, el soul, el funky o la bossa nova. “Elegimos las canciones por épocas. Alguien propone un tema, otra persona dice me encanta esta versión, y empezamos a jugar con ella. Somos muy disfrutones”.

La improvisación es clave. Para Santalices, es también su sello personal: “Improvisar es una de mis características, uno de mis fuertes. Yo soy yo en estado puro cuando improviso”. Aunque cada canción tiene estructura, nunca la interpreta exactamente igual. Todo esto varía dependiendo del día, la energía y lo que le aporte el público. Su experiencia en teatro se nota en escena. “Me subo al escenario y me transformo. Pongo mucha pasión en lo que hago. Y no sé hacerlo de otra manera”.

Una formación que funciona por simbiosis

Sobre el recital de este viernes en el CMI de El Llano, Santalices asegura que el público puede esperar “todo y nada”. “La gente se lo pasa muy bien. Se ríe, disfruta… el repertorio tiene de todo y eso funciona”, explica. Para ella, la clave está en la cercanía.

La cantante también destaca la compenetración entre los cuatro. “Ellos son unos musicazos y me leen muy bien. Y yo he aprendido muchísimo con ellos: tempos, espacios, escucharlos…”. Esa complicidad hace que las canciones fluyan sin necesidad de planificar nada.

Un futuro abierto… si el tiempo lo permite

Respecto a grabar material propio o ampliar el proyecto, lo ve posible, pero complicado: “Necesitamos tiempo, y no siempre lo tenemos. Para inventar cosas hay que verse, ensayar, tirarse a la piscina juntos. Y ahora mismo es difícil”.

¿Un sueño? Lo tiene claro. “Me encantaría llevar el proyecto a festivales de jazz, de soul o blues. Pero también me encantan los conciertos pequeños, cercanos… la música es maravillosa en cualquier formato”. Al final, Santalices vuelve a lo esencial: “Nos gusta disfrutar haciendo música y que la gente se pase un ratito agradable. Hay canciones que conocen, otras que les recuerdan a sus padres o a sus abuelos. La música es maravillosa”.

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