Mayores con voz propia: el “grupín del podcast” del barrio gijonés de El Llano convierte el Centro Social en un estudio de radio
Un proyecto intergeneracional que une aprendizaje digital, humor y amistad: “Venimos por la compañía… y porque aquí nunca paramos de aprender”

Demi Taneva
Demi Taneva
En el Centro Social de Personas Mayores de El Llano, cada semana se escucha algo más que el bullicio habitual de la cafetería y las charlas. En un aula de informática, un grupo de cinco vecinos -Carmen Fernández, Tere Raíces, Federico Martínez, Rubén Cardín y Ana Alicia Criado- forman el ya célebre "grupín del podcast", autores de "Vivencias en palabras", un espacio que reúne recuerdos, humor, colaboraciones con colegios e institutos y proyectos con asociaciones como Cuantayá. "No sabíamos ni lo que era un podcast, pero nos apuntamos a todo", resumen entre risas.
Llevan tres años grabando episodios y suman ya siete podcasts publicados. "Los primeros están un poco precarios porque no sabíamos, pero ahora ya se nota la diferencia", admite Criado. Su programa puede escucharse en "Spotify" o en el blog del centro, y aunque reconocen que "no tenemos muchas visualizaciones", animan a perder el miedo. "Por favor, escuchadnos. Tenemos mucho que contar", prometen.

Mayores con voz propia: el “grupín del podcast” del Llano convierte el Centro Social en un estudio de radio / Lucas Cid
Todo comenzó cuando María José Conejo, la trabajadora social, subió un día al aula de informática y lanzó la idea. La respuesta fue inmediata. "No sabíamos lo que era, pero dijimos que sí", cuentan. Desde entonces, se reúnen dos veces por semana, dedican horas a grabar, editar y montar y cuentan con la ayuda de Marian Meana, la monitora de informática, a la que agradecen su paciencia. "El montaje es lo que más nos cuesta. Lleva informática pura", reconoce Fernández. Calculan que cada episodio supone entre cuatro y seis horas de trabajo de edición.
La elección de temas también es colectiva. "Hacemos una lluvia de ideas. Nos sentamos como en una mesa redonda y cada uno opina", desvela Raíces. Así han surgido episodios sobre refranes, mujeres sin fronteras o incluso una guía turística de Los Oscos. "Ahora somos amigos y nuestro WhatsApp se llama el ‘grupín del podcast’". Lo dice un equipo que mezcla profesiones tan distintas como florista, carpintero, administrativa, cristalero o joyera. Un mosaico inesperado que, sin embargo, encaja a la perfección. "Cada uno aporta su granito. Uno toca la gaita, otro compone, otro canta… Conseguí que cantaran todos", presume Cardín.
Para ellos, el podcast es aprendizaje, pero también terapia social. "Lo más importante es la compañía. Aquí hay mucha gente sola, y esto hace que hables, que te rías, que estés ocupado", coinciden
Podcast, tecnología y el gran salto: “Queremos hacer videopodcast”
El tema del episodio que grabaron ayer, en colaboración con la Asociación Cuantayá, habla precisamente de eso: tecnología, redes sociales, inteligencia artificial y la brecha digital. La evolución ha sido enorme. "De no saber nada de esto… y ahora yo diría que ya rozan el nivel profesional", afirma su monitora Meana. Y ahora quieren más. "Nos gustaría tener un equipo de radio aquí. Y hacer videopodcast, salir ya delante de la cámara", confiesan.
Una parte esencial del proyecto son las actividades intergeneracionales. Han colaborado con el colegio del Llano, con el Nicanor Piñole, con el IES Roces y con Cuantayá. Han producido audiocuentos, episodios sobre memorias de la infancia y encuentros en los que los niños les sorprenden cada vez. "Las preguntas que hacen son increíbles. Son espontáneos, directos", reconoce Martínez. También admiten que ellos mismos aprenden de esa relación. "Los guajes son muy cariñosos. A veces te hacen una pulsera y te la dan. Cuando se me rompió una, disgustéme", cuenta Cardín. Las visitas dejan huella en ambos sentidos. "Un día no fue Rubén y dijeron: ‘¡Falta uno!’", recuerdan entre carcajadas.
Un proyecto que rompe prejuicios
El grupo reivindica también el papel activo de los mayores en la sociedad digital. "Hay gente que al oír ‘podcast’ se asusta. Pero no hay que tener miedo. Hay que aprender, aunque sea más lento", admite Fernández. Para ellos, la clave es mantenerse activos. "La gente mayor necesita tener la mente ocupada. No quedarnos ahí sentados", defienden. Y el podcast ha sido su herramienta perfecta.
Vivencias en palabras es hoy una pieza del tejido social del Llano: mezcla memoria, humor, aprendizaje y comunidad. "Lo pasamos bien, aprendemos y nos sentimos escuchados", dice Raíces. Un proyecto humilde y auténtico que crece episodio a episodio, sostenido por una certeza que todos repiten: "Aquí venimos a aprender… y a estar juntos. Eso es lo importante".
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