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Belenismo

La nueva directiva del belenismo en Gijón quiere seguir con la misma ilusión, entrega y generosidad con las que la dirigió Plácida Novoa, quien durante 14 años se dedicó con generosidad a potenciar y consolidar el belenismo en su querido Gijón. Tiene un conocimiento amplio y profundo de los valores del belenismo, un interés que nació en ella muy pronto, siendo una niña inquieta, que mantuvo hasta que dejó hace un año la presidencia de esta hermosa y tradicional actividad que es el belenismo. Recorrió países; participó en encuentros para valorar y dignificar el belenismo en una época en la que el belén es cuestionado y/o sustituido por otros símbolos más fríos y menos navideños. Se sumó con interés y aprobación a la carta apostólica del Papa Francisco, "Admirable signo", en la que, con sencillez, profundidad y amenidad, alertaba sobre el olvido y/o marginación en la sociedad líquida de la postmodernidad que abandona los relatos que dan sentido a la historia. El Papa, con esta carta apostólica, advertía ser necesario alentar a colocar los belenes, en los días previos a la Navidad. En muchos países del mundo (México, Argentina…) se conserva la costumbre de ponerlo en lugares del trabajo, las escuelas, hospitales, cárceles y en las plazas públicas. El Belén no solo es un admirable signo religioso, sino un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza todo tipo de materiales más dispersos para conformar pequeñas obras de arte.

Este amor por el Belén, escribía el Papa, se aprende desde niños, cuando papá y mamá, junto con los abuelos, transmiten esta alegre tradición que contienen una en sí una rica espiritualidad popular. El belenismo gijonés se inspira en San Francisco de Asís, cuando el 25 de diciembre de 1223 se configuró el primer belén de la Historia, en el que los protagonistas no fueron las figuras, sino los hombres y mujeres de la comarca de Greccio. Cuando llegó San Francisco encontró el pesebre con el heno, el buey y al asno. Había nacido el belenismo.

La nueva presidenta belenista, Elvira Suárez, lleva un año preparando con su equipo con ilusión y emoción su debut como presidenta, de una sociedad que conoce perfectamente y con la que está comprometida desde 2010. Para ella un belén es un belén, por lo que es absolutamente necesario salvar ante todo la esencia del primer belén de San Francisco. Lo esencial no se puede sustituir, pero sí se pueden contextualizar en otros lugares como un belén con ambientación asturiana. Este año, anticipan una novedad marinera en relación con la recién inaugurada capilla de San Esteban del Mar y dedican al balneario de Las Carolinas el belén monumental del Antiguo Instituto tras inaugurar ya el de Los Fresnos.

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