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Un mercado de valor y de esperanza, así es el estand de la Asociación Contra el Cáncer en Los Fresnos: "Todo es precioso"

Tiene artículos hechos por pacientes y voluntarios cuya recaudación irá a los programas destinados a aquellos que atraviesan la enfermedad

Por la izquierda, Charo Monte, Nuria Portal, Belén Barro y Teresa Sánchez, ayer, en el puesto de Los Fresnos.

Por la izquierda, Charo Monte, Nuria Portal, Belén Barro y Teresa Sánchez, ayer, en el puesto de Los Fresnos. / Lucas Cid

El Llano

Sujetado en la mano, en el materialismo más puro, es una simple pastilla de jabón. De color verde y con forma de árbol de Navidad, dada la época que se vive en estas fechas. En el mundo del símbolo es mucho más, y atesora ánimo, esperanza, valor y lucha, como la que libran los pacientes que afrontan un cáncer. Esa figurilla en forma de útil de higiene personal, entre otros muchos productos artesanales, son los que se ofrecen el mercadillo solidario de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Gijón, que se abrió al público ayer por la tarde en el Centro Comercial los Fresnos y del que todo lo recaudado se destinará a programas para los pacientes oncológicos. "Todo es precioso", concluye la clientela.

Un mercado de valor y de esperanza

Lucía González y María José Fernández, efectuando sus compras. | LUCAS CID / .

Lucía González fue una de las primeras clientas en acercarse al stand, que continúa en el atrio del complejo comercial durante hoy, de 17.00 a 20.00 horas, y mañana en el mismo tramo y también de 11.00 a 14.00 horas. Y precisamente también fue de las primeras en llevarse una de esas pastillas de jabón tan llamativas y navideñas. "Es un regalo para hacer de Papá Noel y no sabía qué regalar y mira", explicó González, mientras señalaba a una de las voluntarias despachando el detalle navideño. "Pero mira, al final, hago dos", agregó, sonriente, la compradora, porque se llevaba un platito a juego con la pastilla de jabón para una familiar "muy cercana". Si bien, no quiso desvelar para no arruinar la sorpresa, porque es lectora de LA NUEVA ESPAÑA.

Al lado, María José Fernández, ojeaba la mercancía, pero su vista recayó en las antípodas del puesto, en un puñado de terrarios de cristal de todo tamaño y condición. "Yo pienso en mi madre", confesó, a la que le gustan "mucho" las plantas, al igual que a ella, aunque admite que "hay que darles cuidado". En este caso, tanto para madre como para hija, el adorno es ideal dado su bajo mantenimiento. También les fascinaron las plantas al grupete de tres amigas integrado por Loli Basarte, Antonia García y Begoña Parrado, que se llevaron sendas unidades para su oficina, "donde no hay ventanas y darán color y alegría".

Una iniciativa que "encanta"

Todos las clientes estaban "encantadas" con la iniciativa, que descubrieron ayer, de casualidad, con objetos que han sido manufacturados por un grupo de una docena de socias del colectivo de lucha contra la enfermedad. Una de las colaboradoras es, precisamente, Belén Menéndez, que está en pleno proceso de recuperación de la patología. Su especialidad fueron las etiquetas que desean felices fiestas y que se incluyen en cada venta. "La asociación te acoge muy bien y, mira, es que tienen cosas espectaculares", elogió, en compañía de un amigo. Ambos se llevaron los famosos jabones, unas piezas que prometen ser las más codiciadas de la iniciativa y "seguro se agotan".

Regentando el puesto, con otras tres compañeras, estaba la presidenta de AECC en Gijón, Teresa Sánchez, que mostró con orgullo el resto de las mercaderías: "tote bags", bolas de Navidad, fundas de punto para libros o bisutería, entre otros, todo ello de factura impecable y resaltó lo más importante, el "alma" de todos ellos: el bien que reporta en los pacientes participantes en los talleres de donde nacen la producción de objetos y cuya mayor impulsora es Julia Cerrillo.

"Gracias a esos talleres –afirma– las pacientes se motivan emocionalmente, salen y comparten tiempo con otras personas en la misma situación se animan y se apoyan,". "Si hay que llorar, se llora; y si hay que reír, se ríe", explica la presidenta de la "piña" que se hace y lo bien que sienta a la salud mental. "Y hacen cosas preciosas", apostilla Sánchez, apuntando a un mercadillo que, visto lo visto, promete agotar existencias por la mejor causa que existe: ayudar al prójimo altruistamente.

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