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Los mayores de El Llano y alumnos del IES Roces, de Gijón, comparten aula, recuerdos y aprendizajes en una actividad intergeneracional

Usuarios del CSPM participan en dinámicas educativas con adolescentes para combatir prejuicios, mejorar la convivencia y reforzar la empatía entre generaciones

Usuarios del Centro Social de Personas Mayores de El Llano durante la grabación del podcast

Usuarios del Centro Social de Personas Mayores de El Llano durante la grabación del podcast / Demi Taneva

Demi Taneva

El Centro Social de Personas Mayores de El Llano y el IES Roces llevaron el viernes una nueva sesión de trabajo intergeneracional -en esta ocasión, centrada en la grabación de un podcast- en la que mayores de El Llano y alumnado de tercero de la ESO compartieron conversación, experiencias vitales y un proyecto común: desmontar prejuicios, aprender unos de otros y construir un espacio donde generaciones que normalmente no se mezclan lo hagan en igualdad.

La actividad, enmarcada dentro de los grupos interactivos del instituto y del taller de edadismo del centro social, reunió a mayores y estudiantes en un ejercicio práctico basado en diálogo y trabajo en equipo. Para muchos fue una experiencia reveladora. “Cuando salgo de aquí, salgo como si tuviera 18 años”, confesaba emocionada María Dolores González, usuaria del centro social y voluntaria del programa. “Es como si reviviera. Hablas con ellos y te sientes como en familia”.

González reconoce que antes de empezar a participar en actividades de este tipo tenía dudas. “Tanto dicen los jóvenes, los jóvenes…”, admite. Pero la realidad fue completamente distinta: “Salí encantada, no es lo que dicen. Los hay como los hay entre los mayores, pero son encantadores todos. A mí esto me hizo mucho bien”. Para ella, estas dinámicas son más que una actividad puntual: “Me rejuvenece. Ayer hice 78 años, pero no me siento con 78. Estoy encantada”.

Los estudiantes, por su parte, también descubren cosas nuevas. Nabil Hammauti y Rebeca García, ambos participantes en el podcast, reconocían entre risas que al principio tenían “un poco de vergüenza”, pero que la experiencia les está resultando útil: “Aprendemos cosas y nos explican de otra manera. Es diferente y está bien así”. Sobre los mayores, su visión también ha cambiado: “Te acostumbras y aprendes más con ellos”.

El instituto: “La mejora en convivencia y aprendizaje ha sido increíble”

La actividad contó además con la participación de profesorado del IES Roces, que lleva años desarrollando estrategias de trabajo cooperativo con voluntariado externo. Para la jefa de estudios, Natalia Carballo, la participación de personas mayores “es todo ventajas”: “La interacción en grupos heterogéneos es una de las estrategias que más aprendizaje genera. Si además la enriqueces con una persona mayor, es una pasada”.

Carballo subraya que esta colaboración empezó tras la pandemia, en 2021, y que hoy forma parte de la vida del instituto: “La respuesta del alumnado es muy buena. Les encanta. Ven que les sirve, que les ayuda mucho, y también se rompen imágenes distorsionadas que unos tienen de otros”. El impacto es tangible: “La mejora en la convivencia ha sido increíble. También en el rendimiento. Lo notamos cada año”.

La profesora Marlene Serrano, responsable del grupo de diversificación que participó en la sesión, coincide: “Al principio tenían vergüenza, pero funcionan mucho mejor de lo que esperaba. Hablar con mayores les da otra perspectiva. Ven que saben un montón de cosas y que pueden aprender de ellos”.

“Es romper los guetos de edad”: el valor del proyecto desde el Centro Social

Desde el Centro Social de Personas Mayores, el monitor David Aguilar valora estas prácticas como esenciales para una comunidad más cohesionada. “Son súper necesarias, a alguna persona le cambia la vida”, explica. El taller de edadismo con el que colaboran sirve, dice, para reflexionar sobre discriminaciones que pasan inadvertidas: “Los primeros que necesitan sensibilizarse son las propias personas mayores. Muchas no saben siquiera qué es el edadismo”.

Sobre la relación entre generaciones, Aguilar es claro: “Tanto los jóvenes como los mayores sufren prejuicios. Esto es genial para romper los guetos de edad. Y cuando se conocen, sin darte cuenta sales con menos prejuicios”. Para él, lo más importante es la empatía que surge en ambos sentidos: “Es un camino de doble sentido. Aprenden los jóvenes y aprenden los mayores. Comparten lenguajes distintos, mundos distintos, y se comprenden mejor”.

La actividad, que en esta ocasión incluyó una grabación de podcast y dinámicas sobre edadismo, forma parte de un calendario más amplio de actividades intergeneracionales del CSPM de El Llano. Los mayores entran en las aulas, ayudan en grupos interactivos, explican experiencias vitales y refuerzan el aprendizaje de los jóvenes. Los adolescentes, por su parte, descubren narrativas de vida, formas distintas de aprender y referentes nuevos fuera del aula.

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