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Ganar zonas verdes y de descanso y reducir el tráfico, claves para la plaza gijonesa de Los Fresnos

La reforma del espacio, que se llevará teniendo en cuenta "las consideraciones de los vecinos", será la próxima actuación municipal en el barrio

Vista de la plaza de Los Fresnos.

Vista de la plaza de Los Fresnos. / Mario Canteli

Demi Taneva

Ampliar el espacio peatonal para evitar el tráfico justo delante del centro comercial, zonas de sombra y bancos para personas mayores y mayor verde. Estas son las principales peticiones de las dos asociaciones vecinales del barrio de El Llano ante el proyecto de reforma de la plaza de Los Fresnos que encara el Ayuntamiento y que, como desveló la alcaldesa, Carmen Moriyón, en su entrevista de balance del año en LA NUEVA ESPAÑA, se llevará a cabo "teniendo en cuenta las consideraciones de los vecinos".

Tanto "Fumeru" como "La Serena", los dos colectivos vecinales del mayo barrio gijonés, coinciden en la necesidad de reducir el tráfico por el entorno. Una de las propuestas trasladadas pasa por acercar la plaza al centro comercial, de manera que funcione como una prolongación peatonal del mismo. "Que al salir del centro comercial no te encuentres de repente con la carretera, sino con una plaza utilizable", resume Arancha Sánchez, presidenta de la asociación vecinal "La Serena". La idea planteada es concentrar la circulación rodada en la zona más alejada y liberar el entorno más próximo al centro comercial, mejorando el acceso peatonal y reduciendo la presencia de vehículos. "No hacer una rotonda al uso, sino reorganizar la circulación", detalla.

Otro de los aspectos que preocupa a la asociación "La Serena" es la entrada de camiones del centro comercial, que actualmente presenta dificultades. Desvela Arancha Sánchez que la dirección del propio centro comercial es consciente del problema y estaría dispuesta a colaborar en la solución.

La presidenta de La Serena también señala la necesidad de actuar sobre algunos elementos de la plaza que han quedado anticuados. En especial, las estructuras piramidales que "en su momento estaban bien, pero ahora hay peligro". "Hace años un niño llegó a caer dentro del centro comercial intentando escalar por una de ellas", recuerda Sánchez, subrayando que se trata de una plaza amplia y con múltiples usos superpuestos. A su juicio, más allá de ideas concretas, será necesario que los técnicos municipales valoren qué se puede poner y qué no, dado el tamaño y la complejidad del espacio.

Desde la Asociación Vecinal "Fumeru", su presidenta, Begoña Ferrín, incide por su parte en la necesidad de mayor coordinación entre el Ayuntamiento y las entidades vecinales. "Hay una descoordinación total y absoluta. Se piden cosas, se deja pasar el tiempo y luego no sabemos ni qué se va a hacer", lamenta.

Mayor coordinación para las peticiones ciudadanas

Ferrín recuerda propuestas ya planteadas en reuniones anteriores. Entre ellas, la creación de zonas de sombra y bancos para personas mayores, uno de los colectivos que más utiliza el espacio. "En verano no pueden sentarse al sol constantemente", explicó. También coincide en la necesidad de mejorar el acceso peatonal y renovar un mobiliario urbano deteriorado, aunque insistió en que las decisiones finales deben tomarse desde el ámbito técnico. "Nosotros hablamos como usuarios, pero luego hay que ver qué es viable", señala.

Por el momento, ninguna de las asociaciones ha sido convocada formalmente a una reunión específica sobre la reforma, aunque ambas entienden que el Ayuntamiento las llamará cuando exista un proyecto más definido. "Entiendo que nos convocarán cuando tengan algo en firme", indica Sánchez. La idea del Ayuntamiento –que tiene en marcha grandes proyectos en el barrio como la escuela infantil y la reforma del entorno de la Escuelona– es "iniciar en breve, desde el área de arquitectura, el futuro proyecto de remodelación", para luego pulir el plan de la mano de los colectivos vecinales.

Además de las cuestiones técnicas y de movilidad, la reforma despierta interés porque se trata de un lugar muy utilizado a diario, tanto como zona de paso como de estancia. Vecinos, personas mayores y familias con niños comparten un espacio que, según coinciden las asociaciones, no termina de funcionar como una plaza unitaria. De ahí que una de las demandas recurrentes sea ordenar usos, ganar comodidad y hacer el entorno más amable, sin perder su carácter central dentro del barrio.

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