El Foro de Mujeres de El Llano, más de dos décadas creando conciencia y barrio: “Necesitábamos un espacio propio”
Victorina Fernández y Carmen Duarte, presidenta y expresidenta del Foro de Mujeres de El Llano repasan mas de dos décadas de compromiso y trabajo vecinal

Carmen Duarte, fundadora y expresidenta del Foro de Mujeres de El Llano, junto a Victorina Fernández, su actual presidenta. / Ángel González
El Foro de Mujeres de El Llano nació a principios de los años 2000 como una respuesta directa a la falta de espacio para las mujeres dentro del movimiento vecinal. Lo que empezó como una vocalía cada vez más concurrida terminó convirtiéndose, en 2002, en una asociación propia que hoy suma más de dos décadas de historia, cientos de actividades y un impacto social que sigue muy presente en el barrio.
“El verdadero motivo fue la intolerancia”, explica Carmen Duarte, fundadora y primera presidenta del Foro. En aquel momento, la Vocalía de la Mujer de la Asociación de Vecinos de El Fumeru crecía sin parar y reunía a decenas de mujeres dispuestas a hablar de derechos, igualdad y tiempo propio. “No soportaban ni la palabra feminismo. Decían que ocupábamos demasiado espacio”, recuerda. La solución fue clara, “si no querían que estuviéramos allí, nos fuimos todas juntas”.
Un espacio propio para hablar sin límites
El Foro se constituyó formalmente en 2004, aunque llevaba casi dos años funcionando de hecho. En sus inicios llegó a reunir a cerca de 100 mujeres, una cifra que era poco habitual en asociaciones de este tipo. El objetivo era claro: crear un lugar donde las mujeres pudieran formarse, debatir y compartir sin tener que justificarse. “En las asociaciones se nos quería para limpiar o preparar pinchos, pero no para decidir”, señala Duarte.
Desde el principio, la actividad fue intensa: reuniones semanales, charlas mensuales en colaboración con la Universidad Popular, talleres de psicología, debates sobre el llamado “nido vacío” y programas centrados en la emancipación femenina. “Cuatro jueves al mes y, además, un martes. Aquello era muchísimo trabajo, pero fue muy gratificante”, recuerda la fundadora.
Uno de los proyectos más emblemáticos fue la Escuela Feminista María de las Hadas Pumariño, dedicada a una vecina de El Llano que luchó por los derechos de las viudas de los militares republicanos. A su alrededor surgieron iniciativas como un concurso de relatos que se mantuvo durante más de una década y cuyos textos hoy forman parte del Archivo Municipal de Gijón.
“El Foro trasladó conocimiento”, insiste Duarte. “Trajimos a mujeres con formación y experiencia para explicar lo que no sabíamos: qué es el feminismo y qué es el machismo. El feminismo busca igualdad; el machismo mata”. Esa labor pedagógica fue clave para consolidar un grupo consciente y activo, capaz de identificar discriminaciones y de participar en la vida pública del barrio.
El relevo y la continuidad
La presidencia del Foro pasó a manos de Victorina Fernández cuando los problemas de salud obligaron a Duarte a dar un paso atrás. “Dejé el Foro en las mejores manos posibles”, afirma la fundadora. “Victorina sabe gestionar, conecta con la gente y mantiene el espíritu del grupo”.
Fernández reconoce que heredó “un trabajo muy bien hecho” y destaca que hoy el Foro cuenta con unas 55 socias activas, aunque la participación real es mayor. El perfil sigue siendo mayoritariamente de mujeres adultas, muchas con cargas familiares o problemas de salud, aunque las actividades atraen también a público externo, incluidos hombres.
Un foro abierto al barrio
La actual presidenta defiende que una de las claves del Foro es su apertura al entorno. “Todo lo que hacemos sale en la agenda de El Llano y viene mucha gente que no conocemos”, explica. Charlas recientes, como la dedicada a Santa Teresa de Jesús o a figuras históricas femeninas olvidadas, han llenado las salas y sorprendido incluso a las ponentes por la diversidad del público.
El Foro mantiene dos grandes ejes de trabajo, “la igualdad entre mujeres y hombres y la lucha contra la violencia ejercida sobre la mujer”, resume Fernández. A partir de ahí se abordan cuestiones como los cuidados, la salud mental, el aborto o la memoria de mujeres silenciadas por la historia. “No son charlas vacías. Siempre hay un contenido social detrás”, insiste.
El principal reto ahora es mantener una programación atractiva y seguir abriéndose al barrio. “Cada año tenemos que pensar qué ofrecer para que interese a las socias y también a la gente de fuera”, explica la presidenta. El Foro ya trabaja en las líneas de los próximos años, con ciclos dedicados a biografías de mujeres relevantes y encuentros con asociaciones de otros concejos.
Para Fernández, la motivación sigue estando clara: “Ver el interés, las ganas de aprender y la repercusión que tiene en el barrio es suficiente para seguir”. Y Duarte lo resume con una frase que define el espíritu del colectivo: “El Foro es conocimiento compartido. Y cuando una mujer aprende, ya no vuelve atrás”.
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