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Una noche de nervios y celebración en un restaurante de El Llano tras la victoria de Senegal en la final de la Copa África: “Fue muy emocionante y teníamos mucha fe en el equipo”

Un local senegalés reunió a una treintena vecinos y aficionados para seguir el partido

Una noche de nervios y celebración en un restaurante de El Llano tras la victoria de Senegal en la final de la Copa África: “Fue muy emocionante y teníamos mucha fe en el equipo”

Demi Taneva

Demi Taneva

Demi Taneva

El restaurante senegalés El Cayor, en la calle Francisco de Paula Jovellanos, se convirtió anoche en un pequeño punto de encuentro para vecinos y miembros de la comunidad senegalesa del barrio de El Llano durante la final de la Copa África que acabó con la victoria de Senegal ante Marruecos. Dentro, el ambiente fue de nervios contenidos, tensión hasta el final y una explosión de alegría compartida cuando llegó el gol definitivo.

Fue muy duro, mucho estrés, muchas emociones”, resumía Abdul Thiam, gerente del establecimiento, todavía con la adrenalina del partido reciente. El establecimiento estuvo prácticamente lleno, con una treintena de personas siguiendo el encuentro. “El restaurante estaba a tope, incluso había mucha gente de pie”, explicó.

Un partido vivido con tensión y sensación de injusticia

La victoria no llegó sin sufrimiento. Abdul reconocía que hubo momentos especialmente complicados por decisiones arbitrales que no sentaron bien a los presentes. “Metimos un gol en la segunda parte y lo anularon, y poco después pitaron un penalti que no era. Me pareció muy injusto”, relató. Aun así, la fe nunca se perdió. “Yo no me esperaba otra cosa que ganar, tenía mucha fe”, aseguró.

Ese convencimiento era generalizado entre quienes estaban siguiendo el partido en El Cayor. “Estábamos todos confiados, el miedo era solo el arbitraje. Si todo iba bien, sabíamos que podíamos ganar”, apuntó.

El desenlace se vivió con intensidad. “Yo me quedé quieto mirando hasta el final y luego ya salté. Orgullosísimo”, confesó Abdul. La celebración fue espontánea, compartida y muy emocional, entre refrescos tradicionales y algo de comida típica.  “Al final se hizo justicia con un gol que no puede discutir nadie”, afirmó.

Orgullo por la selección y mirada al futuro

Más allá del resultado, el ambiente que se respiró en el restaurante fue de orgullo colectivo. “Tenemos una selección muy buena, chavales con muchas ganas. Estamos muy orgullosos de lo que hicimos ayer”, señaló Abdul, que destacó también el papel de los líderes del equipo y la actitud de los jugadores en los momentos más tensos.

La conversación, ya con el partido terminado, derivó en sueños mayores. “No tenemos miedo a nadie. Es fútbol, confiamos mucho en el equipo que tenemos”, dijo, entre risas, cuando se le preguntó por el próximo mundial. Incluso se permitió imaginar un escenario ideal: “Una final Senegal-España… la verdad es que me gustaría”.

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