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El punto de paso diario y de debate vecinal en el corazón del barrio gijonés de El Llano al que "le falta algo más de vida”

Los vecinos que pasean a diario por este espacio céntrico del barrio coinciden en su tranquilidad, aunque algunos reclaman más mantenimiento para aprovechar su potencial

La plaza de la Compostela, punto de paso diario y debate vecinal en El Llano: “Le falta algo que le de más vida”

Demi Taneva

Demi Taneva

Demi Taneva

A cualquier hora del día, la plaza Compostela mantiene un goteo constante de vecinos que la cruzan o la utilizan como parada habitual en los paseos diarios, especialmente quienes salen a caminar con sus perros. Situada en pleno corazón de El Llano, este espacio verde despierta opiniones diversas entre quienes la usan a diario: desde quienes la consideran suficiente tal y como está hasta quienes creen que podría ofrecer mucho más con un mayor cuidado y dinamización.

Virginia Fonseca, vecina de la zona, reconoce que ahora pasa más tiempo por la plaza debido a las obras del parque Electra, situado a pocos metros. “Lo veo un poco abandonado”, resume, al tiempo que apunta al mantenimiento como principal asignatura pendiente. “Habría que cuidar un poco el césped y la fuente”, señala, recordando que esta última acumula suciedad de forma habitual. “He llamado varias veces y mandado fotos, pero nunca la limpian”, lamenta.

Un espacio tranquilo y muy usado por mayores

La percepción cambia al hablar con otros vecinos. María Jesús Pardo, que vive en uno de los edificios colindantes, defiende el estado actual de la plaza. “A mí me gusta, la veo bien”, asegura, y subraya que el uso aumenta notablemente por las tardes y en los meses de primavera y verano. “Viene mucha gente mayor, y también jóvenes cuando salen del instituto”, explica.

Esa convivencia intergeneracional es una de las constantes que más se repiten en las conversaciones. En verano, coinciden varios vecinos, la plaza se llena de personas mayores tomando el sol y charlando, mientras que en invierno el uso se reduce casi exclusivamente al tránsito y a los paseos cortos.

¿Más vida o conservar la calma?

Para algunos residentes, el carácter tranquilo del lugar es precisamente su mayor valor. Jesús García, recién llegado al barrio, lo resume de forma sencilla: “Está muy guapa”. Una opinión que comparten Marta Muñiz y René Iglesias, que recorren a diario la plaza con su perro. “Es muy tranquila, y eso nos gusta”, explican, mostrando cierto recelo ante posibles cambios. “Cuando arreglan cosas muchas veces lo dejan peor y con ruido durante meses”, advierten.

Otros vecinos, como Virginia Fonseca, creen que su ubicación céntrica permitiría otro tipo de usos. “Una cafetería, algo más que le dé vida”, apunta, aunque reconoce que el equilibrio no es fácil. “Está en un sitio muy bueno, pero falta mantenimiento”, insiste.

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