El show de pompas de "Pip, teatro de jabón" triunfa en la plaza del 3 de abril
El showman argentino Juan Pablo Preiti logra integrar a padres e hijos en su espectáculo perteneciente al programa "Arte en la Calle"
Enrique Pecker
Un chaparrón de pompas de jabón bastó para transformar la plaza del 3 de Abril en un pequeño patio de juegos. Decenas de niños se arremolinaron este miércoles a los pies del escenario, con la vista fija en cada burbuja que cruzaba el aire y con sonrisas de oreja a oreja. A su alrededor, padres y abuelos observaban la escena, aunque pronto dejaron de ser simples espectadores: algunos acabaron sobre el escenario convertidos en improvisados ayudantes del artista, desatando todavía más las risas de los pequeños.
La plaza acogió por primera vez una actuación del programa "Arte en la Calle", que este año trasladó hasta este espacio el espectáculo que tradicionalmente se celebraba en Begoña. A las 18.00 horas comenzó la función de Juan Pablo Preiti, conocido artísticamente como "Pip, Teatro de Jabón", un montaje de cerca de cincuenta minutos que combinó música, humor, participación del público y, por supuesto, pompas de todos los tamaños. La respuesta fue unánime: aplausos tanto de los niños como de los adultos al término de cada número.
Detrás de las pompas hay una larga trayectoria. Preiti, argentino nacido en Buenos Aires y afincado en Asturias desde hace dos décadas, ya ha participado en varias ediciones de "Arte en la Calle", aunque reconoce que este universo llegó a su vida casi por casualidad. Su carrera comenzó ligada al mundo de la magia hasta que un amigo le mostró las posibilidades artísticas de las pompas de jabón. Aquella curiosidad acabó convirtiéndose en una profesión a la que lleva dedicado más de quince años.
Pero el artista insiste en que el espectáculo va más allá del entretenimiento. "Las pompas son un medio para dejar siempre algún mensaje", explica. En sus actuaciones utiliza materiales reciclables y aprovecha la sorpresa que despiertan las burbujas para introducir pequeñas reflexiones sobre el cuidado del medio ambiente, sin perder nunca el tono lúdico que mantiene cautivados a los más pequeños.
Un público entregado
Durante toda la representación apenas hubo distracciones. Los niños siguieron cada movimiento del artista sin apartar la vista del escenario y celebraron con aplausos cada nuevo efecto. Las pompas crecían hasta hacerse gigantes, aparecían agrupadas en largas cadenas o se deshacían en cuestión de segundos, provocando exclamaciones de asombro entre el público infantil.
José Espiniella, que acudió acompañado de sus sobrinas mellizas de cuatro años, resumía así la experiencia: "Lo han pasado fenomenal, han participado, han dado palmas, se han olvidado de mí y lo han pasado súper bien". Una imagen que se repitió durante toda la tarde, con pequeños completamente entregados al espectáculo.
Los mayores también entran en escena
La función también reservó protagonismo para los adultos. En uno de los números, tres madres fueron invitadas a subir al escenario para bailar ante las carcajadas de sus hijos. En otro, un padre colaboró encendiendo una espectacular pompa de jabón que desapareció envuelta en una breve llamarada, uno de los momentos que más sorprendió al público.
Ese voluntario fue Nicola Pastorino, que había acudido con varios amigos y con su hija Chiara. Tras la actuación se mostró encantado de haber podido participar y valoró especialmente que el programa incluyese propuestas pensadas para el público infantil. En la misma línea se expresó Ariana Sutil, que asistió junto a su hijo Aidan Balsameda: "Hay espectáculos en la calle para niños, pero quizá están más orientados a los mayores", comentó.
No todos los asistentes habían acudido expresamente a la cita. Algunos se toparon con el espectáculo mientras paseaban y decidieron quedarse. Fue el caso de Pedro González, que caminaba por la zona con su mujer y terminó siguiendo la actuación hasta el final. "La propuesta está muy bien, estaba muy divertido", aseguraba al concluir una tarde en la que las pompas de jabón consiguieron reunir, durante casi una hora, a vecinos de todas las edades alrededor de un escenario convertido en fábrica de sonrisas.
Suscríbete para seguir leyendo
- Mari Luz Álvarez, vecina de Tacones: 'El pueblo ya no es tan tranquilo como antes pero aun así no lo cambio por la ciudad
- Rocambolesca trifulca en Gijón: un perro orina un puesto de ropa del Muro y tiene que intervenir la Policía para calmar al tendero
- Gijón estrena un nuevo gran supermercado (y sortea un coche para celebrarlo)
- Apuñala por la espalda a su pareja en plena calle en Gijón
- Morante y Pablo Aguado reescriben la historia de El Bibio
- Los Fuegos deslumbran a Gijón con su ritmo, colorido y su magia: 'La traca final ha sido impresionante
- Guía básica sobre el eclipse en Gijón: Cortes de tráfico, prohibiciones, buses reforzados, citas singulares y fiesta final
- Cómo y con qué fotografiar el eclipse solar (y el móvil también vale): los consejos de Alfonso Tomás, un experto en tomar imágenes del sol
