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El raposu vigilando el gallineru

Andalucía concentra la cuarta parte de casos activos de violencia de género en España. Con este panorama, Moreno Bonilla cede a Vox las competencias en violencia machista. Vox niega la existencia de violencia de género pese a las 36 mujeres asesinadas este año y las 1377 desde 2003. Vox no firma declaraciones institucionales sobre violencia machista, tampoco guarda habitualmente los minutos de silencio por las mujeres asesinadas, y si lo hace, es apartándose del grupo institucional y con pancarta propia. Es como si en el Centro penitenciario de Asturias se encargara la vigilancia a los reclusos.

La Junta coloca como responsable del Instituto Andaluz de la Mujer en Sevilla a un hombre, Emmanuel Toro. Ante las críticas de la Ministra de igualdad, que anuncia que tomarán medidas, el PP manifiesta que "El verdadero problema del Gobierno de España con este nombramiento es que el nuevo coordinador del Instituto Andaluz de la Mujer en Sevilla no es miembro del PSOE".

La consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía suscribió un convenio con los obispos andaluces, inicialmente por cuatro años, mediante el cual el Servicio Andaluz de Salud pagará 1.849.676 euros anuales para financiar la asistencia religiosa en hospitales públicos, los de los cribados que dejaron colgadas a miles de mujeres. Son casi ocho millones de euros hasta 2030. Andalucía está a la cola de la inversión en sanidad por habitante, con ese dinero se podrían contratar 30 médicos. Teniendo en cuenta que no hay curas en el paro y las dificultades para cubrir las parroquias en toda España, las cantidades acordadas son subvenciones encubiertas, "paguitas", a la iglesia. En Valladolid, para luchar contra el cáncer, PP y Vox instalarán una bandera de 150 metros cuadrados en una plaza céntrica.

Puede parecer que el PP tiene que "tragar" con las imposiciones de Vox para mantener el gobierno en sus comunidades, pero en realidad, al PP le vienen bien estos acuerdos que están muy cerca de su ideología y le permiten tener una coartada para hacer lo que no se atreverían a hacer a cara descubierta. El PP no tiene que hacer ningún esfuerzo para acercarse a Vox, solo dejar fluir sus ideas sin cortapisas. Es una simbiosis perfecta, el PP se ve "obligado a hacer concesiones en contra de su voluntad" (véase abro comillas cierro comillas) y Vox evita la ilegalización por la ley de partidos, porque el PP tampoco la cumple y tiene controlado el tema.

En Gijón también vamos a tener "banderona", pero porque sí, somos muy grandones.

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