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Los peregrinos ya miran a La Calzada: último empujón para el albergue de Vicasa

El nuevo presupuesto municipal reserva 300.00 euros para rematar la obra y amueblar el equipamiento en 2025

La tramitación de la concesión de su gestión derivará la apertura del alojamiento más allá del verano

Actual situación del edifico de Vicasa, en La Calzada.

Actual situación del edifico de Vicasa, en La Calzada. / Pablo Solares

R. Valle

 La conversión del viejo edificio de oficinas de Vicasa en La Calzada en el nuevo albergue de peregrinos de Gijón encara su tramo final. El presupuesto municipal que para 2025 acaba de presentar el equipo de gobierno que lidera Carmen Moriyón incorpora una partida de 227.600 euros para acabar la obra. Una partida que tiene que ver con la subvención de fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que recibió la ciudad para poner en marcha varias actuaciones de impulso turístico. Pero es que además de ese dinero, el capítulo de inversiones habilita otra partida de 80.000 euros para comprar el mobiliario y el equipamiento que necesitará el edificio con sus nuevos usos.

Estos recursos, salvo incidencias sobrevenidas, hacen más que factible que el albergue se abra el año que viene. No son tan optimistas en el área de Turismo del Ayuntamiento con que esa apertura pueda ser antes del verano. Y no solo porque tras la obra toque amueblar. También hay que desarrollar la tramitación para sacar a concesión la gestión del edificio y elegir a la empresa que se haga cargo de ello. Asuntos que llevan su tiempo. 

El proyecto cuya reforma salió a licitación por 1,6 millones planteó un albergue de 62 plazas y de primer nivel. El equipamiento turístico ocupa el edificio norte de los dos que conforman el complejo y al que tienen acceso a través de un zaguán central. Son 1.100 metros de superficie construida. Los espacios se distribuyen en cuatro plantas incluyendo el sótano donde van, además de las instalaciones, el almacén y el vestuario del personal. La planta baja dedica la mayor parte de sus metros cuadrados a espacios comunes como como la sala multiuso, el comedor, el área para bicicletas o la recepción. En esta planta también se ubican las habitaciones accesibles con seis plazas. Pero es en la segunda planta donde está el grueso del alojamiento con dos habitaciones de gran tamaño y otros dos más pequeñas que suman en total 48 plazas en literas. En el bajo cubierta se proyecta una lavandería y 4 dormitorios dobles con baño. 

El hecho de que el edificio de la calle de las Industrias esté en el Catálogo Urbanístico también ha marcado la restauración de sus fachadas. Los redactores del proyecto tuvieron la curiosidad de buscar documentación histórica en el Pueblu d´Asturies de cara a reproducir al máximo su estética original. 

Placa en la fachada que recuerda el pasado industrial del edificio.

Placa en la fachada que recuerda el pasado industrial del edificio. / Marcos León

 Y es que el proyecto, que inició el anterior equipo de gobierno tras descartar el proyecto de albergue que había para la Casa Paquet en Cimadevilla, no solo busca generar un alojamiento turístico y dar servicio a los peregrinos. También busca generar economía en La Calzada y dar nueva vida a un edificio que forma parte del patrimonio industrial del barrio y de la ciudad. 

Vicasa encontrará en el turismo su tercera vida en una historia que arranca en 1900 cuando tras llegar de Cuba Antonio Díaz Blanco crea Gijón Industrial como fábrica de botellas de vidrio. El cierre de esta empresa daría paso en 1915 a la sociedad Gijón Fabril como heredera de sus bienes y asentada en La Calzada. El complejo fabril llegó a tener más de 87.000 metros cuadrados de superficie llenas de instalaciones y en 1965 había trabajando más de 500 operarios que sacaban al día 200.000 botellas, además de envases para conservas y salsas. 

De la especialización en botellas se pasó a los moldes de hierro en 1982 y de La Calzada a Porceyo se fue la fábrica en 1994. De aquella gran fábrica solo se mantuvieron en pie los dos edificios gemelos que ocupaban la parte técnica y administrativa. Y mientras el resto del espacio se llenaba de viviendas, un centro comercial y cines, sobre los edificios se hizo en 1993 una cesión del Ayuntamiento a los sindicatos UGT y Comisiones Obreras para que pusieran en marcha un centro de formación. Para ello se hizo una reforma integral del inmueble en 2000. CC OO fue su último vecino marchado en 2109.

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