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Los vecinos de El Muselín, manos a la obra para recuperar el lavadero ante "la pasividad" municipal

Los vecinos adecentan el entorno de la antigua estructura, a la espera de que se ejecute su rehabilitación

Los vecinos de El Muselin limpian el lavadero del barrio (vídeo)

VÍDEO: Alicia G. Ovies / FOTO: Ángel González

Décadas atrás la vida de cualquier parroquia gijonesa no se entendía sin un lavadero cerca; entre sus pilares se desarrollaba una parte de la actividad social. Pero el progreso es imparable y, con el desarrollo de las redes de abastecimiento y la entrada de los electrodomésticos en los hogares, pronto pasaron al olvido, quedando a menudo sepultados entre maleza y enredaderas. Así era en El Muselín, donde la naturaleza se fue apoderando de la infraestructura hasta dejarla prácticamente tapada. Hasta ahora. Ante "la pasividad" de la administración, los vecinos decidieron ayer tomar la iniciativa y limpiar todo el entorno exterior para volver a sacar a la luz un patrimonio hidráulico que en su día fue fundamental en la vida cotidiana de la zona.

Cargados con todas las herramientas necesarias, un grupo de voluntarios trabajó a lo largo de toda la mañana para retirar poco a poco la enorme enredadera que se había extendido por todo el lavadero, ubicado en el camino de Arnao. La última intervención en la zona se había realizado hacía más de un año, antes de que el Ayuntamiento procediese a colocar vallas de seguridad para restringir el acceso a su interior. En aquel entonces, la asociación "Muselín Vivo" solicitó permiso para encargarse de la limpieza, pero fue rechazado al tratarse de una infraestructura catalogada. Esta es la razón de que ayer su labor quedase obligatoriamente restringida al entorno, sin alcanzar a la construcción.

Para los vecinos, el lavadero es un "emblema" del barrio. Entre los residentes de El Muselín aún se mantiene latente el recuerdo de cómo fue durante años fundamental para mantener la economía de muchas familias. "Quitó mucha fame", asegura Juan Sánchez. Bajo su techo, las mujeres pasaban largas horas lavando la ropa de los barcos, un trabajo que realizaban de madrugada y por el que se acabó dotando a la zona de electricidad. También fue el único lavadero de Gijón que disponía de aseo, pero "se eliminó cuando se reparó el tejado". "Antes había que venir aquí a por el agua, porque no había sistema de abastecimiento en el barrio, y mi madre era una de las mujeres que venía a lavar. También había una parte para cotillear", señala Sotero Rey. "Y para cortejar", bromea José María Fanjul.

Los trabajos de limpieza se centraron en el exterior del lavadero, porque el interior deberá esperar a la rehabilitación que el Ayuntamiento ejecutará con cargo a los presupuestos del próximo año. "Administrativamente ya está en marcha, pero también lo estaba en marzo", lamenta Rey. El concejal de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Rodrigo Pintueles, les informó ayer de que estudiará ampliar el proyecto. La propuesta consistiría en "habilitar una zona de estancia con una pequeña zona infantil y la rehabilitación de la zona verde". Dichos trabajos se realizarían con cargo al remanente de tesorería del Consistorio.

Por el momento, los vecinos tendrán que conformarse con reunirse en el exterior del lavadero sin perder la esperanza de volver a disfrutar por completo de un patrimonio único.

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