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Ventanas y coches "negros", limpieza diaria, problemas de salud... la zona más afectada de Gijón por la contaminación urge "soluciones reales" contra la polución: "Estamos hartos"

"Vamos a peor", afirman los vecinos del barrio que ha supuesto el origen de la mayoría de las activaciones del protocolo a lo largo de este año

VÍDEO: Los vecinos de El Lauredal urgen "soluciones reales" contra la polución

Vídeo: Nico Martínez | Foto: Fernando Rodríguez

El Lauredal

La estación de control de calidad del aire de El Lauredal dio la bienvenida al penúltimo mes del 2025 con los niveles de PM10 superados, lo que conllevó una nueva activación del protocolo antipolución de la zona oeste. Unas medidas que, como publicó LA NUEVA ESPAÑA, tienen casi siempre su origen en este barrio del oeste gijonés. Ante esta situación, los vecinos coinciden a la hora de resaltar que sienten "hartazgo" por las consecuencias que genera ser el barrio más afectado por la contaminación. "Estamos cada vez peor. Pedimos soluciones reales", subrayan.

La cuestión de la contaminación la han denunciado los residentes de El Lauredal en repetidas ocasiones a través de manifestaciones junto a los demás barrios de la zona oeste e incluso colgando crespones negros en las ventanas, entre otras acciones. Sin embargo, lamentan que esas protestas no han servido para mejorar la problemática. Prueba de ello es que, durante este año, la estación de control de El Lauredal ha sido el origen de la mayoría de las seis activaciones que se han producido este año sumando una duración acumulada de 16 días.

"Aquí se nos junta todo. Tenemos por un lado las fábricas, por otro el Puerto y por otro los camiones. Es algo que se nota a diario y la situación actual es horrible, ha empeorado mucho", expresan Isabel García y José Antonio Viera. En el caso de García, la polución le afecta de manera especial porque sufre rinitis alérgica y disnea. "Noto cómo aquí se me reseca mucho más la nariz. Al final, acaba siendo un tema de salud, por lo que deberían buscar soluciones reales. Al menos, que eviten que los camiones pasen tan cerca", desarrolla García, vecina del barrio "de toda la vida".

A pesar de acumular tan solo dos años como vecino de El Lauredal, en la calle Concejo de Pesoz, Estefan Suárez asegura que "noto mucho la diferencia con Nuevo Roces, que era donde vivía antes". "Aquí, a la mínima que tienes las ventanas abiertas, cuando quieres limpiar ya está todo negro. Y lo mismo pasa con los coches", comenta Suárez, quien incide en que "debería haber más controles del cuidado que tienen las fábricas con las medidas para no contaminar tanto, porque las tenemos al lado y hay veces que hasta nos iluminan".

"Tengo dos perros blancos y cada vez que salimos llegan negros"

Que El Lauredal sea el barrio más damnificado en los últimos meses por la contaminación no sorprende a vecinos como Begoña Rey, quien se estableció en la calle Concejo de Grandas de Salime en 2009. "Es un barrio muy tranquilo y bonito, pero a veces se hace imposible vivir con tanta polución. Tengo dos perros blancos y cada vez que salimos llegan negros. Necesitamos que en las fábricas haya filtros de verdad y que no nos sigan engañando", asevera Rey, que agrega que "no queremos que cierren las empresas porque vivimos de las industrias, pero no puede ser que no se tomen medidas para mejorar la situación". "En estos barrios estamos hartos", subraya.

Por su parte, Isaac Menéndez sufre los efectos de la contaminación por partida doble, como vecino de La Calzada y como dueño de una parcela de El Lauredal. "Cada vez que vengo a limpiar, al día siguiente ya está todo lleno de polvo. Es como si no hubiera limpiado y, por desgracia, llevamos así toda la vida", critica Menéndez.

Todos estos vecinos entienden que las medidas de información, de control de tráfico, de riego y limpieza de calles que implican las activaciones del protocolo antipolución no son suficientes. Además, no entienden que en los últimos tiempos se haya excluido de ese listado de medidas la prohibición de circulación e vehículos pesados que transporten graneles sólidos pulverulentos por la avenida Príncipe de Asturias. "Tienen que buscarles otra ruta. Esta situación ya cansa", zanja Rosario Rodríguez.

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