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El proyecto para construir una fábrica de metanol renovable en la explanada de Aboño logra el visto bueno ambiental

El diseño de la instalación de HyFive contempla el uso de agua de lluvia limpia para limitar el consumo de la Empresa Municipal de Aguas

Vista de la explanada de Aboño, cubierta parcialmente por agua de lluvia.

Vista de la explanada de Aboño, cubierta parcialmente por agua de lluvia. / JUAN PLAZA

Gijón

El proyecto para construir una fábrica de metanol renovable en la explanada de Aboño, con una inversión en dos fases de 262,18 millones de euros, ha superado la tramitación ambiental, paso imprescindible para poder desarrollarlo. La Consejería de Medio Ambiente formuló el 24 de noviembre la Declaración de Impacto Ambiental de la futura instalación, considerando ambientalmente viable la alternativa que además de emplear hidrógeno producido con electricidad renovable, también prevé utilizar como materia prima CO2 biogénico (entre el que la normativa permite el capturado de procesos industriales). El Principado adoptó esta resolución tras la respuesta de la compañía a las alegaciones presentadas en el trámite de información pública. El proyecto prevé destinar el metanol principalmente a un uso como combustible naval, una de las alternativas por la que están apostando las grandes navieras para descarbonizar sus flotas.

El proyecto se denomina Musel Green Met y lo promueve HyMet Musel, filial de Hy Five Hidrogen, que a su vez pertenece al fondo de inversión White Summit Capital (propietario entre otras empresas de Nortegás). Es uno de los tres grandes proyectos industriales que ya tienen en concesión terrenos del Puerto de Gijón. El plan contempla instalar en una primera fase 50 megavatios de electorlizadores para producir 7.350 toneladas de hidrógeno verde al año. En una segunda fase, se duplicarán electrolizadores y producción. Aún así, la compañía tendrá que comprar hidrógeno verde a terceros.

El documento ambiental señala que la planta ocupará 52.162 m2 en Aboño y que evitará la emisión a la atmósfera de 174.562 toneladas de CO2 al año. El metanol se sintetiza a partir de hidrógeno y carbono. Este último se obtiene de CO2. Se prevén producir 100.000 toneladas anuales de metanol a partir de 140.000 de CO2 y 20.000 de hidrógeno. Los planes de HyMet Musel pasan por adquirir ese dióxido de carbono a la cementera de Tudela Veguín en Aboño, dejando abierta la posibilidad de obtenerlo de El Musel si en el futuro Enagás reconvierte la regasificadora para almacén de CO2. El proyecto también contemplaba la posibilidad de adquirirlo en un radio de 100 kilómetros.

El origen del CO2 es una de las puntualizaciones de la Administración. La declaración ambiental señala que el CO2 biogénico a emplear será "preferentemente de origen local y con bajas emisiones asociadas al transporte". También tendrá que incluir entre sus criterios para elegir suministrador la minimización de la carga de tráfico sobre la AS 19 por el paso de camiones cargados con CO2 para la planta.

El proyecto autorizado se limita a la planta en sí, sin abordar las posibles conducciones para aprovisionarse de hidrógeno –que haría Nortegás–, de CO2 desde la cementera de Aboño o para transportar el metanol hasta El Musel. En respuesta a las alegaciones que en ese sentido planteó el Ayuntamiento de Carreño, HyMet Musel señaló que las infraestructuras asociadas a la planta formarán parte de proyectos de terceros y en el caso del análisis del impacto ambiental del porte de metanol en camiones a El Musel, lo justificó en base a que no se espera que se construya un ducto durante un largo periodo de tiempo. El análisis técnico de la Consejería también apunta a que el suministro de CO2 inicialmente se prevé por carretera. La electricidad requerirá una conexión con la subestación de Carrió.

Otro de los aspectos clave desde el punto de vista ambiental es el elevado consumo de agua para producir el hidrógeno, agua que suministrará la EMA. La empresa ya contemplaba analizar en un futuro la sustitución por agua de la depuradora de Villapérez, cuando esté construida la traída de la misma hasta Gijón. Pero además la declaración ambiental establece que entre los criterios para el diseño del proyecto debe incluir la utilización de aguas pluviales, al menos la pluviales limpias, para consumir menos agua potable, además de planificar el consumo en el futuro del agua de Villapérez.

El proyecto también tendrá que tener en cuenta el riesgo de inundación en la zona, elevando la construcción de determinados tanques de almacenamiento, cumplir la normativa Seveso. También hacer controles periódicos de las aguas subterráneas para comprobar que no hay vertidos. Además plantea medidas para reducir emisiones a la atmósfera y de apantallamiento acústico, además de una pantalla arbórea perimetral.

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