Las campanadas que vienen del mar: así vivieron los residentes en El Muselín la recuperada tradición de que los barcos hagan sonar sus sirenas
Los buques atracados en el puerto de Gijón dieron la bienvenida al 2026 haciendo sonar sus sirenas, una práctica rescatada que emociona en El Muselín

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Al tiempo que una multitud se tomaba las uvas en una abarrotada plaza Mayor y que la mayoría de los vecinos de Gijón disfrutaban de las campanadas en sus casas junto a familiares y amigos, los barcos atracados en El Musel despedían el 2025 haciendo sonar sus sirenas. De esta forma dieron continuidad a una tradición recuperada el año pasado después de décadas en el olvido. "Es muy emocionante", destacaron los residentes en El Muselín, barrio desde el que respondieron a las embarcaciones con fuegos artificiales y quemando sus calendarios del 2025.
Igual que en 2024, la Autoridad Portuaria de Gijón volvió a pedir a los capitanes, a través de los consignatarios, que hicieran sonar las sirenas de sus buques para despedir el año. Esta es una tradición que está vigente en muchos puertos del mundo y que en El Musel se perdió durante una larga ristra de navidades. Para Sotero Rey, el presidente de la Asociación de Vecinos de El Muselín, poder disfrutar de estos instantes un año más fue "espectacular". "Me vinieron recuerdos de cuando se hacía antes. Se dejó de hacer y era una pena", explicaba ayer.
Su mujer, Josefina Pastur, suscribió sus palabras. "Esta es una manera especial de vivir el Año Nuevo. Poder disfrutar del sonido de las sirenas es algo que hemos vivido durante toda nuestra vida y que sigue siendo emocionante porque nos diferencia del resto de los barrios", puntualizaba Pastur.
Una de las vecinas que salió de casa tras las campanadas fue Tere Melón, que no dudó en quemar los calendarios del 2025 para dejar lo malo atrás. "Llevamos saliendo desde que éramos pequeños y es bonito que se vaya transmitiendo de generación en generación", apuntó Melón, que añadió que "hubo años en los que en el Puerto había muchísimos barcos haciendo sonar sus sirenas". En esta ocasión, fueron sólo seis embarcaciones las que participaron en la iniciativa.
Josefina Pastur remarcó que, "aunque no había tantos barcos como antiguamente, lo importante es que se haya recuperado". "Nos emociona estar tan cerca del mar cuando llega el Año Nuevo. Es una forma de homenajear a los que cada día trabajan en el mar", afirma.
En esa misma línea se pronuncia Tiki Cardo, que ve en la recuperación de esta tradición "una idea estupenda". "La hemos echado de menos los años que no se hizo. Nos encantó poder oírlas cuando estábamos terminando de tomarnos las uvas", zanjó Cardo, residente en El Muselín desde hace 56 años.
La recuperación de esta tradición en El Musel surgió el año pasado, y en parte es fruto de la entrevista que en su día le hizo LA NUEVA ESPAÑA a la catedrática Zulima Fernández, hija de un práctico del Puerto de Gijón, en la que rememoraba esa tradición que recordaba de sus años de niñez.
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