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La Calzada mira al futuro desde Flex, esto es lo que opinan los vecinos sobre el proyecto para la parcela

Los vecinos aplauden el derribo y la compra municipal de la parcela y esperan con ganas el parking provisional: "Es la transición para humanizar la zona"

La Calzada

Tras una valla y frente a lo que durante más de veinte años fue una fábrica vacía, foco de insalubridad y caída de cascotes, los vecinos de La Calzada miran a lo que en un futuro será un aparcamiento donde antes se situaba la nave de Flex. Se espera que para el 19 de enero se den por concluidos los trabajos de demolición que durante los últimos meses han borrado la historia de un edificio por el que las quejas vecinales se sucedieron durante décadas. "La valoración es positiva sobre la adquisición de los terrenos por parte pública y su futuro uso provisional como parking. Hay mucha carencia en la zona y es un buen avance", expresó con optimismo Carlos Arias, presidente de la Asociación vecinal "Alfonso Camín" de La Calzada.

A falta de cerrar el acuerdo entre el Ayuntamiento y la propiedad de la finca, que se espera sellar en los próximos días por poco más de un millón de euros, como desveló ayer LA NUEVA ESPAÑA, los vecinos del barrio de la zona oeste ya vislumbran un futuro que hasta hace no mucho lo veían muy oscuro. "El problema gordo, que era retirar la fábrica, está cumplido. La promesa del Ayuntamiento de comprar los terrenos y hacer el aparcamiento, la tenemos ahí. Hasta ahora han estado cumpliendo, no tenemos quejas", expresa Inmaculada Batalla, una de las vecinas que durante más de tres décadas ha estado viviendo "en primera línea de Flex". No obstante, ha sido mucho tiempo de promesas incumplidas y la reticencia sigue estando ahí. "Hasta que no veamos el proyecto final no celebraremos. Al final son muchos años viviendo en la fábrica y quieras o no, siempre hay dudas", razona Batalla.

"Un buen avance"

"Las necesidades del barrio siguen estando ahí: zonas verdes, viviendas... Este proyecto es una oportunidad para darle impulso a La Calzada", anima también Carlos Arias. "Habíamos llegado a un punto que era más que insostenible la situación, ya no solo por quitar de delante Flex, sino por hacer de la zona habitable", afirma, por su parte, Paquita Narváez.

Los vecinos más próximos a lo que ahora es el solar son los primeros interesados en tener un aparcamiento cerca de sus hogares, pero con el derribo también buscan darle una nueva vida a una zona de La Calzada atrapada entre los muros de Flex y el tráfico de Príncipe de Asturias. "Ojalá en el futuro tener una calle decente y que podamos mirar por las ventanas de casa sin tener que ver toda la porquería que había antes", expresa Carmen Gómez. "Lo que hay que controlar también es a la gente. Antes esto era un vertedero y ahora, con las obras, va a cambiar. No puede ser que se siga llenando de suciedad", contesta Begoña Hernández, reclamando también civismo.

Lo más duro parece que ha pasado o así lo ven en las personas de los edificios más próximos que, por suerte, no han tenido que sufrir más de lo normal los problemas de una demolición de ese calibre a pocos metros de sus casas. "Ha sido una empresa que ha hecho poco ruido, no han molestado y cualquier cosa que les hemos pedido han atendido a las reclamaciones", apunta Batalla.

"Hay ruinas que son peligrosas"

Por el momento, no se conocen fechas para el comienzo de las obras, que esperan que sean "lo antes posible", pero sí que hay algunas dudas sobre la finalización del derrumbe. "La gente está preocupada por cómo está quedando y hay ruinas que son peligrosas y esperemos que se retiren a lo largo de estos días", confía Carlos Arias. "Todavía quedan unos pilares y el techo que no se pueden dejar ahí porque son todo un riesgo. Nos dijeron que si los quitan se cae todo encima, pero no vemos como puede ocurrir eso", añade Gil Manuel Da Costa.

Al margen de últimos detalles en la obra actual, poner la vista en el futuro es inevitable y en La Calzada saben de la importancia de este proyecto más allá de que de manera provisional se convierta en un aparcamiento. "El parking tiene que ayudar a la transición para construir una zona más habitable y que siga ese proceso de humanización que tanto estamos defendiendo", argumenta el líder vecinal, Carlos Arias.

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