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Relevo generacional en una histórica fundación de la zona oeste de Gijón: "Es un honor que mi maestra me pase el testigo"

"Ya tenemos en mente proyectos preciosos para los próximos años", asegura Sonia Segarra

"Mar de Niebla ha crecido mucho desde que llegué", celebra Blanca Cañedo, presidenta desde 2015

Sonia Segarra, a la izquierda, y Blanca Cañedo, ayer, en la sede de Mar de Niebla.

Sonia Segarra, a la izquierda, y Blanca Cañedo, ayer, en la sede de Mar de Niebla. / Marcos León

La Calzada

Blanca Cañedo y Sonia Segarra. La historia y el éxito de Mar de Niebla no se puede llegar a entender sin hablar de estas dos profesionales que desde hace una década han llevado a cabo las labores de presidenta y vicepresidenta, respectivamente. Ahora, con el objetivo de revitalizar el funcionamiento de la fundación de la zona oeste, Blanca Cañedo ha decidido que sea Sonia Segarra la que se ocupe de la presidencia y que ella pase a ser su mano derecha. "Es un honor que mi maestra me pase el testigo", afirma Segarra, con una sonrisa de oreja a oreja y con una larga ristra de planes y proyectos que ya tiene apuntados en su inseparable libreta.

Sonia Segarra (Valladolid, 1971), se trasladó a Gijón en 2006. Hasta entonces, su trayectoria laboral se había centrado en la consultoría y la gerencia empresarial después de haberse licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Barcelona, la ciudad en la que vivió hasta que se mudó a Gijón. Su vínculo con el trabajo social dio comienzo en la Escuela de Trabajo Social de la Laboral, una etapa que resultó clave para que más tarde trabajara como coordinadora de proyectos en el colegio La Corolla y como vicepresidenta en la Fundación Mar de Niebla.

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Finalmente, a principios de curso puso fin a su labor en La Corolla y pasó a estar totalmente centrada en Mar de Niebla, una entidad en la que participó como vicepresidenta desde que en 2015 se convirtió en Fundación.

Un cambio de presidencia que será gradual

A lo largo de esta etapa, Segarra ha aprendido a diario de la capacidad de liderazgo de Blanca Cañedo, quien a sus 73 años prefería que otra persona se ocupara de la presidencia. "Pienso que es importante no estar demasiado tiempo en ningún puesto para que haya otras miradas diferentes. Sonia nos encajaba perfectamente a todos los miembros del patronato. Cuando vimos que dejaba lo del colegio, entendimos que era una buena oportunidad", explica Cañedo.

Desde principios de año, ese cambio en la presidencia se está realizando de manera gradual. "Al seguir estando como vicepresidenta, Sonia sabe que me tiene a su disposición y que vamos a trabajar de la mano. Dialogaremos permanentemente", desarrolla Cañedo.

La ya vicepresidenta de la Fundación Mar de Niebla se sienta "muy satisfecha y orgullosa" de lo logrado a lo largo de esta década. "Ha crecido mucho desde que llegué. Ahora ya es una entidad que tiene una gran repercusión y un importante reconocimiento a nivel nacional. Además, estamos en un momento dulce y de cierta tranquilidad porque los recursos que recibimos ya están más consolidados y el acceso a las administraciones ha avanzado. Pero no se me olvida que antes de pasar a ser fundación había muy pocos recursos. Eso, por suerte, se ha conseguido cambiar y a partir de aquí hay que seguir haciendo cosas", remarca Cañedo.

Pese a este relevo "natural", las líderes de Mar de Niebla tienen claro que el futuro debe pasar por mantener los valores, la misión y la vocación de la fundación. "Este recurso es una maravilla. El objetivo principal es el desarrollo comunitario y lo mejor es que somos una entidad muy viva que fluctúa en función de cómo se encuentra el entorno y las necesidades que existen", indican.

Un equipo con 58 personas contradas y 163 voluntarios

En la actualidad, Mar de Niebla cuenta con 58 personas contratadas entre directivos, técnicos y monitores, 46 personas como alumnado trabajador en procesos formativos de certificados de profesionalidad y 163 voluntarios. Además, durante 2025, alrededor de 5.000 personas participaron en sus proyectos y actividades.

Sonia Segarra confía en que el futuro de Mar de Niebla esté repleto de logros. "Somos una gran familia y eso se nota a la hora de poner en marcha los proyectos", apunta la nueva presidenta de la fundación, quien a sus 54 años se siente "totalmente preparada" para un reto que le genera "mucha ilusión".

Uno de los grandes retos que se marca a corto plazo es continuar desarrollando el plan estratégico que tienen diseñado desde 2023 y hasta 2030. Ese programa gira en torno a siete líneas: vencer la soledad transgeneracional, el bienestar emocional así como el educativo, la digitalización, la sostenibilidad, la economía circular y solidaria, y las oportunidades de vincular la información, la comunicación y la comunidad.

Asimismo, Segarra adelanta que "tenemos en mente algunos proyectos preciosos y otros que ya estamos construyendo". Uno de ellos será un espacio capacitador para impartir formaciones para jóvenes que estén vinculadas al ámbito de la hostelería. "Contamos con la colaboración del Principado y del Ayuntamiento. En los próximos meses nos centraremos en encontrar algún local en el barrio que tenga, al menos, 100 metros cuadrados", comenta Segarra.

Con la colaboración del resto de sus compañeros, la nueva presidenta se encargará de seguir impulsando desde la calle Magallanes la actividad de una fundación que empodera a los vecinos, da oportunidades a los que más las necesitan y fortalece el sentimiento de pertenencia a la zona oeste.

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