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La puesta a punto del Antroxu de Gijón: "Os Brasileiros" tiran de "pluma"

La multitudinaria charanga, de 75 miembros, apuesta por su "esencia pura" y una percusión de impacto para deslumbrar al público: "Si no, no seríamos nosotros"

La charanga «Os Brasileiros do Xixón», en un ensayo en el Colegio Lloréu, en El Natahoyo. | MARCOS LEÓN

La charanga «Os Brasileiros do Xixón», en un ensayo en el Colegio Lloréu, en El Natahoyo. | MARCOS LEÓN

El Natahoyo

Si hay un elemento que define la identidad visual del Antroxu de Gijón, ese es el color y la majestuosidad de "Os Brasileiros do Xixón". Este año, la formación no solo mantiene su estatus como una de las agrupaciones más queridas –o al menos ellos así se sienten– sino que su ejército de 75 antroxeros está dispuesto a tomar las calles. Bajo la dirección de su presidenta, Tania García, la charanga ha preparado una propuesta estilística que se basa en a "esencia pura" de la charanga, pero que este 2026 da una vuelta de tuerca y promete "dejar sin plumas a toda Asturias".

La novedad principal de esta edición reside en una apuesta redoblada por la espectacularidad de sus trajes y una el impacto de sus ritmos. "Brasileiros no sería Brasileiros sin pluma, pero es que este año vamos a por más", confiesa García. La confección, realizada de forma artesanal por la propia presidenta y un equipo reducido de colaboradores, ha sido un reto de dimensiones colosales para vestir a las más de siete decenas de componentes. "Es nuestra seña de identidad; si no, no seríamos nosotros, pero hasta los más veteranos se asombran de la cantidad que estamos manejando este año", añade, feliz.

Más allá de lo visual, la charanga ha trabajado intensamente para pulir una percusión que este año trae "ritmos muy guays y música brasileña pura". Aunque el Concurso de Charangas en el teatro Jovellanos es una cita marcada en el calendario, la líder charanguera tiene claro que el corazón de "Os Brasileiros" late en el asfalto.

"Nuestro punto fuerte siempre es la calle. Ahí es donde tenemos el contacto real con el público y donde realmente disfrutamos de lo que es el Carnaval", enfatiza. Para ellos, la meta no es necesariamente el primer puesto del podio, sino el impacto emocional en el espectador: "Queremos que la gente nos vea y quede impactada, que digan ‘hostia, Brasileiros un año más’, y que no caigamos nunca en la monotonía".

La gestión de un grupo tan grande no es tarea fácil, especialmente en un año donde las dificultades para encontrar espacios de ensayo han sido la tónica general entre las formaciones gijonesas. Sin embargo, en "Os Brasileiros" han optado por la eficiencia de un solo ensayo semanal pero de máxima intensidad. "Cogemos el toro por los cuernos. Si las situaciones vienen difíciles, nos adaptamos. No hemos aumentado ensayos, seguimos en nuestra línea de compromiso y unión", explica la presidenta.

Un ensayo a la semana de máxima intensidad

Fundada en la primera edición del concurso, en 1988, la charanga cuenta con una estructura organizativa se divide en grupos de trabajo coordinados como un reloj suizo. Ese espíritu de colaboración es lo que permite que, además de disfrutar Gijón, extiendan la fiesta más allá de los días oficiales del Antroxu local con salidas por toda Asturias que se prolongan hasta la Semana Santa y más allá. "El Carnaval no son solo cinco días", reflexiona la presidenta, que argumenta: "Es vivirlo todo el año, compartir cenas, horas de costura y confidencias. Al final, o te matas o te quieres, y nosotros hemos elegido querernos y disfrutar juntos".

Con esa filosofía y un cargamento récord de plumas, con el que amenazan "haber matado todos los gallos" de la región, "Os Brasileiros" están listos para demostrar que su reinado en la calle sigue más vivo que nunca.

De izquierda a derecha, agachadas, Tania García, Lydia Cristobo, Lucas Suárez y Leticia Álvarez; de pie, Yolanda Cristobo, Beatriz Menéndez, Iker Menéndez, Noemí Menéndez y Juan Suárez. | MARCOS LEÓN

De izquierda a derecha, agachadas, Tania García, Lydia Cristobo, Lucas Suárez y Leticia Álvarez; de pie, Yolanda Cristobo, Beatriz Menéndez, Iker Menéndez, Noemí Menéndez y Juan Suárez. / | MARCOS LEÓN

Un clan de nueve corazones unidos bajo el mismo el ritmo

Lo que comenzó como una aventura de pareja durante la pandemia evolucionó a un clan de nueve personas unidas por el ritmo. Tania García y su mujer, Noemí Menéndez, se sumaron a la charanga y descubrieron que el Antroxu no es algo que se ve, sino algo que se vive desde las tripas. "Desde entonces, la familia no ha dejado de crecer dentro del grupo", explica García.

Al año siguiente, fue Yolanda Cristobo, su suegra, la que se dejó seducir por el ambiente. El efecto dominó fue imparable: tras ver la sorpresa que la charanga dio por la boda de Tania y Noemí, su cuñado, Iker Menéndez, no pudo resistirse más. "Dijo que no podía seguir perdiéndose lo que le contábamos, y se apuntó", recuerda la presidenta.

Hoy, la formación cuenta también con Beatriz Menéndez y Lydia Cristobo (tía y prima de Noemí), y el matrimonio formado por Leticia Álvarez y Juan Suárez, padres del pequeño Lucas Suárez, ahijado de Noemí y benjamín del grupo, que ya es un antroxero de pura cepa.

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