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El monstruo de Gila y otros "invertebrados extraordinarios" amplían la colección del Acuario de Gijón

El equipamiento gijonés estrena exposición centrada en los reptiles y anfibios y busca ser un referente nacional en la conservación de estas especies

Raúl García atiende a uno de los grandes lagartos en el Bioparc Acuario de Gijón.

Raúl García atiende a uno de los grandes lagartos en el Bioparc Acuario de Gijón. / Marcos León

A. Rubiera

Gijón

Si las tarántulas y las serpientes fueron el éxito del verano en el Bioparc Acuario de Gijón (gracias a la exposición "Veneno"), lagartos como el monstruo de Gila (Heloderma suspectum), el varano de cola azul (Varanus macraei) y el lagarto verde de Tanzania (Gastropholis prasina) podrán ser las nuevas estrellas en el equipamiento gijonés.

Porque el Acuario va a celebrar su 20 aniversario con la apertura de una exposición permanente centrada en los reptiles, los anfibios y los "invertebrados extraordinarios". Y a esos nuevos inquilinos les han creado unos microclimas acordes a sus necesidades, llevando así la colección a un planteamiento más estratégico. Tanto que el Acuario se plantea convertirse en un referente nacional en la conservación de reptiles, anfibios e invertebrados.

Dos tritones moteados

Dos tritones moteados / Acuario

Tal como exponen desde el Acuario gijonés, fue el gran tirón que tuvo la muestra "Veneno", una de las más valoradas por el público, "y el creciente interés por estos grupos de animales", lo que llevó a la dirección del equipamiento a pensar en la consolidación y la ampliación del proyecto, manteniendo algunos de los terrarios y ejemplares más emblemáticos e incorporando además nuevas especies para enriquecer la colección. Y, además, dejar que evolucionara "hacia una exposición estable centrada en la recreación de microclimas y microhábitats, con vocación de crecimiento a largo plazo".

La nueva exposición, explican, reúne especies "de gran valor biológico" procedentes de distintos ecosistemas del planeta. Unas especies de reptiles y anfibios que normalmente "suelen estar infrarrepresentados en muchas instituciones zoológicas debido a sus estrictos requisitos ambientales y a la complejidad técnica de su mantenimiento", explican desde el Acuario gijonés.

Ajuste de temperatura, humedad e iluminación

De ahí que el proyecto estable que han desarrollado para estos animales tiene los factores de bienestar animal y la conservación como pilares desde la planificación inicial. Por ejemplo, cada terrario cuenta con un diseño flexible y avanzados sistemas de control ambiental que permiten ajustar temperatura, humedad, iluminación y vegetación a las necesidades específicas de cada especie. Además, desde el centro ya se plantean la posibilidad de participar "en programas de conservación ex situ monitorizados desde la EAZA (Asociación Europea de Zoos y Acuarios), a la que el Acuario pertenece desde hace casi un año".

Un escorpion gigante.

Un escorpion gigante. / Bioparc Acuario de Gijón

La colección reúne especies de gran valor biológico procedentes de distintos ecosistemas del planeta, entre las que destacan el monstruo de Gila (Heloderma suspectum), considerado un fósil viviente; el varano de cola azul (Varanus macraei), arborícola y de notable actividad; y el lagarto verde de Tanzania (Gastropholis prasina), habitante de las copas de los árboles africanos. El recorrido incluye también anfibios tropicales, como ranas de vivos colores y tritones de distribución muy restringida, que permiten abordar procesos como la metamorfosis, el cuidado parental o la dependencia de ecosistemas acuáticos bien conservados.

Un varano azul.

Un varano azul. / Bioparc Acuario de Gijón

Dicen desde el Bioiparc Acuario de Gijón que con esta apuesta quieren aportar su grano de arena para que los asturianos valoren un poco mejor el papel ecológico, a menudo incomprendido, de estos animales. Y recuerdan que los anfibios, por ejemplo, son el grupo de vertebrados más amenazado del planeta, con hasta un 50% de sus especies en riesgo de extinción debido a destrucción de hábitat, enfermedades, cambio climático y contaminación.

Junto a ellos, y procedentes de la exposición anterior, grandes tarántulas, escorpiones e insectos depredadores ayudan a explicar el equilibrio ecológico y la diversidad de estrategias de supervivencia.

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