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Califiqué de blanqueamiento las declaraciones y anuncios del Principado cuando el Ministerio anuló el proyecto de túnel soterrado para acceder al Musel. Nada de lo que entonces dijeron los responsables ministeriales ni los del Principado pasaba de palabrería, había que parecer preocupado y dar la sensación de “estamos trabajando en ello”, para que no se notase que el tema, que volvía al limbo donde llevaba treinta años los dejaba con el culo al aire. Cuando se acercaba una fecha relevante o los vecinos celebraban alguna actividad, se hacían anuncios tan huecos como los primeros, y mientras, los plazos se incumplían sin avance alguno. 

La respuesta del consejero Alejandro Calvo a un diputado popular, proponiendo consensuar con el Ayuntamiento de Gijón "una propuesta conjunta de restricción del tráfico en la avenida Príncipe de Asturias que no pueda ser rechazada ni por el Puerto ni por el Ministerio de Transportes", va un paso más allá, echa balones fuera y, sobre todo, pretende poner la pelota en el tejado del Ayuntamiento al decir que parte del problema está en “la insumisión en materia de movilidad del Ayuntamiento de Gijón”. Insumisión que, por ejemplo, “le cuesta cinco millones al resto de los asturianos en la bonificación del transporte urbano”. La insumisión por la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) es criticable, pero es otra historia que, si bien tiene que ver con los accesos al Musel, no lo tiene con su construcción, que es lo que Gijón exige para solucionar un problema de salud que causa cientos de muertos cada año; a falta de argumentos consistentes para tapar el desprecio ministerial, mete la ZBE por el medio. Lo de que cuesta 5 millones al resto de los asturianos es bastante discutible, pero le sirve para ir de defensor de los asturianos y ya de paso, enfrentarlos al Ayuntamiento. Las competencias municipales a las que se refiere son muy limitadas y para casos muy concretos.

Lo dicho, balones fuera y cortina de humo para aguantar una temporadina más a ver si mientras tanto surge el milagro y el ministerio ofrece algo interesante sin que Barbón y su gente tenga enfrentamientos no deseados. ¿De verdad el Gobierno asturiano necesita pactar con el Ayuntamiento de Gijón para llegar a un acuerdo con dos instituciones de su mismo partido? Es difícil de creer. Barbón, que presume de rechazar el nuevo marco de financiación autonómica, eso sí, sin pasarse, sigue teniendo pendiente un viaje a Madrid para volver con el problema resuelto.

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