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Las naves históricas de Naval generarán una “plaza urbana” abierta a Poniente

El plan especial del parque empresarial suma al horno y la chimenea, protegidos por catálogo, nuevos elementos a “poner en valor”, entre ellos una escalera de caracol y una marquesina de época, para impulsar un proyecto “emblemático”

Parte de las viejas naves de Naval Gijón.

Parte de las viejas naves de Naval Gijón. / Juan Plaza

La propuesta de ampliar la protección patrimonial de las naves históricas de los viejos astilleros de Naval Gijón plantea evitar el derribo de las instalaciones “recuperables” y crear con ellas, mediante espacios porticados, una nueva “plaza urbana con conexión directa” a la explanada de Poniente. El borrador del plan especial del futuro parque empresarial, ahora en información pública por su trámite ambiental, apuesta por una propuesta urbanística más conservadora de lo que se recogía en la ficha del Plan General de Ordenación tras considerar los redactores del documento que los inmuebles de la antigua empresa, aunque presentan un “mal estado” general, pueden conservarse parcialmente y erigirse como una actuación “emblemática”. La intervención se abordará con un proyecto específico que tendrá que pasar el filtro de la Consejería de Cultura, competente del área de Patrimonio.

La ficha urbanística de estos viejos astilleros ya incluía la existencia de elementos protegidos por catálogo, tanto en el ámbito urbanístico que abarca el plan de Naval Azul como en sus alrededores. El viejo astillero de Naval Gijón en su conjunto blinda con protección integral una pila de lavado y una bomba, por su valor histórico, y también el horno de ladrillo que se conserva en una de las naves y que presenta un estado de conservación más bien precario.

Los redactores del plan especial de Naval Azul siguen destacando estos tres elementos, pero tras visitar el recinto consideran que el conjunto de estas naves, hoy aún propiedad de Pymar, puede ser de interés. El recinto se divide en nueve inmuebles. Dos de ellos, los más pequeños y pegados al muro de Mariano Pola, eran de uso administrativo y tienen su característico acabado en azul y unas ventanas circulares. Aquí es donde los técnicos encuentran la marquesina de acceso, a su juicio un elemento “a destacar”, con su garita de control.  

El letrero de "Naval Gijón"

Al fondo de esta zona administrativa están dos naves alargadas y casi gemelas. Una es la que tiene el icónico rótulo de “Naval Gijón”, que luce “muy bien conservado”, y ambas están asentadas sobre una estructura metálica “muy reforzada” y comunicadas en su interior como un espacio único. Los redactores del plan especial aprecian algún paño de pavés de vidrio que podría recuperarse. Desde estas dos naves, después, se abren otras dos, estas ya más antiguas, y en una de ellas se encuentra el horno que se debe conservar. Las dos naves presentan un estado de conservación “deficiente”, a juicio de los técnicos. El resto de los inmuebles son más modernos, de hormigón y chapa, pero los autores del plan especial explican que también aquí hay “elementos singulares como una escalera de caracol” o la citada marquesina que daba acceso a las oficinas.  

Espacios porticados

Se aclara en este borrador del plan especial que todas las piezas tendrán que ser analizadas de nuevo, pero los técnicos adelantan “como ideas iniciales” que la conservación e intervención en estos edificios catalogados debe ser uno de los “emblemas de la actuación” y que por la disposición de las naves se podrían crear “espacios porticados abiertos al muelle”, a la dársena de agua, y configurar la citada plaza urbana hacia los “edificios barco” y la playa de Poniente. En el apartado medioambiental, se añade que evitar demoliciones innecesarias generará también menos contaminación durante la fase de obras, y que el objetivo es construir de nuevo solo lo "indispensable".

Este futuro proyecto de conservación tendrá que tener en cuenta, también, los elementos patrimoniales que rodean a Naval. En el plan especial se destaca la capilla de San Esteban del Mar, recién restaurada, y la chimenea cuadrada que hoy luce medio incrustada en uno de los muros, junto al portón metálico junto al Acuario, y que está también incluida en el catálogo urbanístico con un nivel de protección integral.   

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