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Los tiburones "Currín" y "Elisa", el "mayor reclamo" del Acuario de Gijón: tienen más de 20 años, pesan 200 kilos y solo comen los lunes y los viernes

"Tienen una envergadura brutal y el manejo es complicado y peligroso para ellos y para nosotros", sostienen en el Bioparc de los dos ejemplares toro, que llegaron a las instalaciones asturianas desde la costa de Florida

"Currín" y "Elisa", los imponentes tiburones toro que ejercen de "embajadores" en el Bioparc Acuario de Gijón.

VÍDEO: Sergio García / FOTO: Marcos León

Poniente

"Currín" y "Elisa", oficiosamente, son "embajadores" del Bioparc Acuario de Gijón. Su capacidad de atracción es indiscutible. Y no, no son seres humanos, sino dos tiburones toro que hacen las delicias de unos visitantes que quedan obnubilados ante la imponente presencia de estos animales que, sin olvidar su carácter salvaje, son "tranquilos", destacan los responsables del Acuario.

"Elisa", hembra, lleva en el Acuario gijonés veinte años. Llegó incluso antes de su inauguración, procedente del Acuario do Grove. Tiene unos 30 años... o más. Podría decirse que, en el mundo de los tiburones, es una "anciana". "Ya ha superado todas las expectativas", bromea Susana Acle, directora de Biología, Veterinaria e Investigación del Acuario.

El compañero de fatigas de "Elisa", "Currín", ronda los 20 años. No es fácil, eso sí, determinar la edad exacta de ambos. En cuanto a dimensiones, miden unos tres metros y pesan unos 200 kilos. "Tienen una envergadura brutal y el manejo es complicado y peligroso para ellos y para nosotros", sostiene Susana Acle. En el traslado –en el que los animales iban en una gran cuba– se utilizó una grúa para introducirlos en un tanque que, a la postre, se convertiría en su nuevo hogar. No cabían de otra manera.

"Una anciana" en el mundo de los tiburones

En el Acuario, el control de estos tiburones es principalmente visual. Los expertos se fijan en cómo se mueven, nadan o respiran. Pese a su apariencia agresiva, al ir con la boca abierta y mostrar sus filas de dientes, nada más lejos de la realidad. En el Oceanario conviven con otras especies de tiburones y peces, una raya redonda o dos tortugas bobas. Reina la armonía acuática. "Currín" y "Elisa" (provenientes de la costa de Florida), además, poseen una peculiaridad. Para regular su flotabilidad, pueden tragar aire y almacenarlo en su estómago. "Y por la parte superior son muy oscuros, mientras que por la ventral son más claros; así se mimetizan en la columna del agua", agrega Susana Acle.

Aunque pueda sorprender, estos tiburones toro no necesitan comer mucho. No son voraces. "Tienen un metabolismo lento", afirma Acle. Su dieta se compone de piezas grandes de merluza, caballa o potarro, que van con suplementos vitamínicos. La alimentación de "Currín" y "Elisa" es un acontecimiento en el Acuario. Se realiza lunes y viernes, a las 13.00 horas, y es abierta a los visitantes, a quienes también se les ofrece una charla divulgativa para conocer más sobre la especie. Una de las consignas está clara: los tiburones no son peligrosos para los humanos... pese a la percepción que pudo haber generado cierta película de Steven Spielberg.

Este viernes, los acuaristas Andrés Peláez y Elías Cerviño se sumergieron en el tanque, de siete metros de altura, para alimentar a los animales. Lo hacían con una pértiga, mientras Elvira Peláez les daba indicaciones y tomaba nota de lo que iban comiendo. Para el Bioparc Acuario contar con estos tiburones es un privilegio. "Son los que más llaman la atención a la gente; en pocos lugares se pueden ver animales tan brutales, emblemáticos e impresionantes", reivindica Susana Acle.

Brezo del Riego, responsable de Educación del Acuario, se encarga de ofrecer esas charlas. "Los tiburones son uno de los mayores reclamos", resalta del Riego, que ensalza la importancia de estas especies para los océanos y apunta que, en dichas charlas, "nos pregunta si son peligrosos, si se van a comer a los buzos o al resto de animales". Pero no, "Currín" y "Elisa" son pacíficos y en el Acuario se sienten como en casa, no en vano son de los primeros huéspedes del equipamiento.

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