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El mayor buque oceanográfico de España pone fin, en el puerto de Gijón, a la primera campaña de biomasa en aguas profundas asturianas

Las muestras recogidas en este estudio sobre un asunto con incidencia en el cambio climático, se analizarán en Gijón, en cuatro universidades internacionales y en varios centros científicos españoles

El "Odón de Buen", atracado en El Musel.

El "Odón de Buen", atracado en El Musel. / Lne

Gijón

El "Odón de Buen", el mayor buque oceanográfico de España, botado el año pasado en el astillero de Armón en Vigo, puso fin este lunes a la primera campaña del año del proyecto "Shelida", con el que el Instituto Español de Oceanografía lleva analizando desde 2013, con investigadores principales de Gijón y distintos barcos oceanográficos, la cantidad de biomasa a profundidades superiores a 3.000 metros, al norte del Cabo de Peñas.

El barco entró en la tarde del lunes al Puerto de Gijón por problemas técnicos y previamente tampoco había podido desarrollar su trabajo científico por la altura del oleaje en los últimos días en la zona de trabajo, a 40 millas al norte de la costa. De los 18 días previstos de campaña, los investigadores pudieron aprovechar 13, recogiendo muestras en dos ciclos, que serán ahora analizadas en el oceanográfico de Gijón y en las universidades de La Sorbona (Francia), Oslo (Noruega), Aahrus (Dinamarca) y Xiamen (China), además de otros centros adscritos al Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Este proyecto científico busca analizar la variación estacional de lo que se denomina procesos de bomba biológica de carbono. Se trata de conocer la cantidad de carbono que se captura de forma natural por plancton que acaba sedimentando en el fondo marino a grandes profundidades, donde el carbono que previamente atrapó ese plancton al hacer la fotosíntesis, permanecerá durante miles de años, explica Xelu Morán, uno de los investigadores principales del proyecto, cuyo jefe de campaña es Andrés Gutiérrez Rodríguez. Se trata, por lo tanto, de una investigación vinculada con un proceso natural que tiene incidencia en el cambio climático, al mitigarlo de forma natural, explica Xelu Morán.

Investigadores desplegando la trampa de sedimentos flotante.

Investigadores desplegando la trampa de sedimentos flotante. / Lne

El pasado enero, el buque "Ángeles Alvariño" sólo pudo fondear la trampa que se usa en esta investigación para capturar sedimentos flotantes a distintas profundidades, hasta más de 3.000 metros. Las condiciones meteorológicas impidieron hacer nada más entonces (los investigadores no pueden trabajar con olas de más de 3 metros de altura). En esta ocasión hubo más suerte y se pudieron realizar dos ciclos completos de investigación de cinco y cuatro días, respectivamente.

Dos ciclos porque hubo que reposicionar la trampa de sedimentos flotante cuando la misma se acercó demasiado a la costa, a una zona con menos profundidad de la que interesa para esta investigación. El barco también permaneció varios días cerca de la costa debido a que las olas de 6 metros que se estaban registrando en la zona de trabajo por el temporal le impedían realizar las tareas previstas.

Portacontenedores

En septiembre el "Odon de Buen" volverá a participar en otra campaña del proyecto "Shelida" al norte del Cabo Peñas, donde la profundidad alcanza los 4.700 metros.

Por otro lado, las condiciones de la mar también llevaron a que este lunes retrasara unas horas su salida del puerto de El Musel el buque portacontenedores "Tagus", que permaneció amarrado durante unas horas en el muelle Ingeniero Olano tras haber cargado y descargado en la terminal de contenedores de Gijón.

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