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Un barco secuestrado rescatado por los GEOS, tres terroristas que buscaban colapsar Gijón y 200 efectivos de la Policía y la Armada: así fue el simulacro de seguridad de El Musel

La costa asturiana y el Puerto de El Musel fueron los epicentros del MARSEC, unas maniobras de la Armada y la Policía Nacional para atajar un escenario de crisis máxima

El simulacro contempló la detonación de un explosivo y la extinción de un incendio en un buque cementero de más de 100 metros de eslora, secuestrado en alta mar

"Se trata de engrasar la maquinaria", explicaron el comisario de la Policía Nacional y el Comandante Naval

Simulacro de Seguridad Marina en Gijón a cargo de la Policía Nacional y La Armada

VIDEO: P. Palomo / FOTO: Ángel González

Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

Un teléfono en la comisaría de la Policía Nacional de Gijón sonó esta mañana con un mensaje pavoroso: tres terroristas ocultos como polizones han doblegado a la tripulación de un buque cementero en la costa cantábrica y han puesto rumbo a Gijón para detonar el barco de 107 metros de eslora con explosivos a la entrada del puerto de El Musel. La llamada pone en marcha todo un mecanismo. La Policía Nacional avisa a la Armada y los dos cuerpos sincronizan sus relojes para atajar lo que en el argot se cataloga automáticamente como un "incidente crítico".

La Armada pone en las revueltas aguas del Cantábrico al buque multipropósito A-61 "Carnota", una embarcación que parte desde Ferrol para recoger a los GEOS de la Policía Nacional, encargados de abordar el barco e impedir la tragedia. Terminan por lograrlo, sobre las doce de la mañana, a unas pocas millas de la costa asturiana, cerca de Candás.

La papeleta, eso sí, aún no está solucionada. Aún hay que escoltar el barco hasta El Musel, poner a salvo a la tripulación, desactivar los explosivos y un sinfín más de tareas previstas en el guion del MARSEC, un simulacro que involucró en Gijón a todos los estamentos relacionados con la seguridad marítima en España. El ejercicio sigue protocolos de la OTAN, pero fue realizado íntegramente por efectivos españoles.

Los ejercicios MARSEC se desarrollan todos los años en España y esta vez tuvieron en Gijón gran parte de su epicentro. La operación se desarrolló durante toda la mañana y buena parte de las tareas del escenario tuvieron lugar en el puerto de El Musel. La maniobra involucró, bajo esa premisa de asalto terrorista a un barco civil, a todas las fuerzas encargadas de la seguridad en el mar.

La organiza la Armada, que puso unos 60 efectivos humanos, pero el mando lo llevó la Policía Nacional, que contó con unos cien hombres y mujeres trabajando de forma coordinada. El objetivo de esta clase de operaciones es ahondar en la coordinación entre todos los estamentos para trabajar con precisión quirúrgica por si un día lo narrado deja de ser ficción para convertirse en realidad.

Un gran ejercicio de coordinación

"Se trata de engrasar la maquinaria", explicaron por su parte Luis Rodríguez Garat, comandante naval de Gijón, y Fermín Treceño, comisario de la Policía Nacional en la ciudad. Además de los efectivos ya mencionados, participaron una buena ristra de unidades y entidades. Estuvieron la Comandancia Naval de Gijón, la Armada (con el citado buque y la Unidad de Buceo de Ferrol), la Policía Nacional (con los GEOS, la UIP, la UPR, la Unidad de Guías Caninos, el Área de Medios Aéreos, el Área de Seguridad y Protección Aérea y las brigadas de Seguridad Ciudadana), la Autoridad Portuaria de Gijón y el Servicio de Prevención y Extinción de Incendios municipal, es decir, los bomberos.

"Estamos muy agradecidos a la Armada por poder participar en este incidente crítico, que es multiagencia, es decir, hemos participado diferentes agencias", expresó Treceño a los medios de comunicación. "Cada uno ponemos nuestros medios y fortalezas para que salga perfecto", añadió el comisario. "Al ser algo multiagencia lo importante es la coordinación. Es decir, hay que coordinarse con gente con la que normalmente no trabajamos y tenemos que conocer sus protocolos", abundó el policía.

"En Asturias se participa todos los años en esta clase de ejercicios, pero este año es el de más envergadura", apostilló, por su parte, Luis Rodríguez Garat, que añadió que en total han trabajado unas 200 personas a la vez. "La seguridad marítima, todos lo sabemos, es muy importante y ahora más que nunca. En España, eso sí, podemos estar tranquilos", zanjó el comandante naval.

TEDAX, bomberos y buzos para proteger el barco

Una vez asegurado el barco, no estaba dicha la última palabra. El ejercicio planteaba su transporte hasta el puerto de El Musel. El cementero secuestrado se trasladó hasta aguas gijonesas escoltado por el "Carnota", que, por cierto, era la primera vez que entraba en dominios de la ciudad. Una vez atracado el cementero, prosiguieron las maniobras. Unidades de tierra, protegidas con escudos, sacaron a la tripulación real del barco, que colaboró como si fueran unas extras a lo largo de toda la mañana. Los terroristas, por su parte, eran agentes de la Policía Nacional que se metieron en el papel. Embarcaron en Luanco, para más señas.

A la maniobra aún le quedaban pasos por dar. Los terroristas habían sembrado el buque con explosivos. Así que tuvieron que entrar los TEDAX para tratar de desactivarlos. Por walkie, a los agentes que coordinaban desde fuera, se les informó de que no se podía realizar tal cosa y de que la única salida era proceder a la detonación.

Al final fue lo que se hizo y un llamativo estruendo perturbó la tranquilidad del puerto de El Musel. Tras la detonación de la bomba, fue el turno de los bomberos de Gijón, que rociaron agua para apagar las llamas ficticias. Desde el agua, otro buque lanzaba un gran chorro para dar más veracidad a la escena. Posteriormente, los buzos revisaron el casco del barco para detectar posibles vías de agua.

La última parte fue el acceso al barco de la Policía Científica. Hasta tal punto llegó el nivel de detalle que el último paso fue esperar a la llegada del juez de guardia. Habían sido tres los terroristas que tomaron el barco, pero solo dos salieron esposados de la embarcación. Un tercero tuvo que ser abatido por los GEOS y tocaba levantar su cadáver.

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