La Rambla de Gijón: un espacio próximo a Naval que un grupo de vecinos de El Natahoyo aspira a "recuperar la memoria del lugar"
Un grupo de antiguos vecinos se unen para recuperar la historia de ese espacio olvidado de El Natahoyo, ahora entrada de Naval Azul, y perpetuarlo en el callejero
La Rambla de Gijón: un espacio próximo a Naval que un grupo de vecinos de El Natahoyo aspira a "recuperar la memoria del lugar" (en imágenes) / Marcos León
–Acuérdome yo de las güelas cosiendo y tejiendo sentadas debajo del árbol.
– Y riñiendo a los guajes por si daban con la pelota en el árbol y lo rompían. Pero miraílo, aquí sigue.
María José Rodríguez, Mari Carmen García, Ana Albuerne y Dolores "Loli" González hacen memoria de una escena de hace medio siglo mientras miran a ese gran olmo que ahora enmarca la entrada al paseo de Naval Azul por la Travesía del Mar. Un árbol alrededor del que se reunían este fin de semana una veintena de vecinos en respuesta a un llamamiento de Daniel Toribios. Fue él –que aún vive en la zona como lo hicieron sus padres y abuelos– quien acaba de pedir al Ayuntamiento dar a esa pequeña zona verde hasta ahora olvidada el nombre de parque de La Rambla.
Así se conocía entre los vecinos ese lugar cuando –antes de que se hiciera el relleno que dio origen al Tallerón y al astillero de Naval– era el camino de bajada para ir a bañarse al pedrero. Por extensión, La Rambla también era el pequeño grupo de casas que hoy, mayoritariamente abandonadas, están entre Travesía del Mar, Atanasio Menéndez y Mariano Pola. Para ellos La Rambla siempre será su barrio, aunque el nombre no se pueda encontrar en los libros de historia y su futuro parezca condenado a la desaparición entre nuevas edificaciones residenciales y el parque empresarial de Naval Azul.
Una comida para el verano
El plan de Toribios no es solo que el nombre de La Rambla se perpetúe en el callejero. Y para ello ha buscado la colaboración de asociaciones vecinales del entorno y de ilustres como el cronista de la Villa, Luis Miguel Piñera. También quiere que esa movilización vecinal sirva para "recuperar la memoria del lugar". La memoria de La Rambla dentro de la memoria de El Natahoyo. Y por eso ese primer contacto con los antiguos pobladores de La Rambla con la intención de poder recopilar fotos antiguas, testimonios de quienes allí vivieron y volver a unirse. La próxima cita ya está confirmada. Una comida en el mismo parque en cuanto llegue el buen tiempo de verdad.
"Claro que me acuerdo de por donde bajábamos al pedrero. Y de cuando llegaron los bulldozers para hacer el relleno. Hasta entonces todo esto era mar", explica Juan Ramón Álvarez, nacido en junio del 53 y vecino de la zona. Aunque no exactamente del barrio de La Rambla. "Nosotros éramos del barrio del Chispa, al lado", confiesa quien con 14 años entró a trabajar en Astilleros del Cantábrico. De la también vecina zona del Balagón iba hasta la Rambla Fernando Laruelo en un Natahoyo que miraba al mar para todo. "Aquí se lavaban caballos... y gochos, quienes los criaban", recuerdan los antiguos vecinos de la zona.
Igual que recuerdan las industrias, no solo astilleros, que allí había. Desde la fábrica de lejía donde trabajaba la madre de María José Rodríguez o "la fabriquina" donde las mujeres hacían conservas con el pescado que iba llegando en las lanchas. Tampoco se olvidan los de La Rambla de aquella "playina de regodones que nos cerraron" cerca del Monte Coroña o que antes del relleno "había veces que las olas del mar llegaban hasta la general. Muy suaves, pero llegaban", explica Mari Carmen García mirando desde el olmo de entrada a Naval a la plaza de la Luz, donde el tráfico y las terrazas hosteleras viven de espaldas al mar.
Un guiño por la salvación de la sede de Cultura e Higiene
Aunque ahora todas las miradas estén centradas en Naval Azul y en el futuro que traerá para El Natahoyo el desarrollo allí de un parque de empresas limpias y vinculadas a la economía azul, lo cierto es que alrededor del actual paseo, y entre casas abandonadas y maleza, hay tesoros escondidos para cuya sentencia de muerte los vecinos reivindican un indulto.
No muy lejos de la puerta trasera de La Carreña, el popular chigre cerrado desde hace unos años, se puede ver la fachada de lo que fuera la sede de la Asociación Popular de Cultura e Higiene de El Natahoyo, en el entorno de la ciudadela de Maximino Miyar. El edificio de El Natahoyo es el único que se conserva de todas las asociaciones de Cultura e Higiene que se desarrollaron a lo largo de toda la ciudad.
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