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Antonio Benítez Roldán, cabo primero del Seprona sobre el criadero ilegal de Gijón: "Carecía de licencia del Ayuntamiento"

El agente, que participó en la investigación, llama a la erradicación "del maltrato animal"

Fapam, la asociación que denunció, valora personarse en la causa

Antonio Benítez Roldán, durante la charla.

Antonio Benítez Roldán, durante la charla. / Luisma Murias / Luisma Murias

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Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

"La instalación carecía de licencia del Ayuntamiento y de núcleo zoológico". Quien habla es el cabo primero del Seprona de la Guardia Civil y jefe de la patrulla de protección de la naturaleza de Villaviciosa, Antonio Benítez Roldán, y se refiere al criadero ilegal de perros desarticulado el mes pasado por la Guardia Civil. Benítez Roldán, que ayer participó en una charla organizada por el Club de LA NUEVA ESPAÑA, fue uno de los agentes que participó en una investigación que se saldó con más de 300 canes rescatados del negocio de Serín y con cuatro de los responsables del criadero investigados por los delitos de maltrato animal y pertenencia a grupo criminal. Los cuatro implicados, que llegaron a ser detenidos y quedaron en libertad, eran los dos propietarios del negocio, el encargado y el veterinario. El caso se encuentra ahora en instrucción por un lado y por otro se aguarda a que se puedan empezar las tramitaciones que permitan la adopción de las mascotas rescatadas.

Benítez Roldán ofreció una charla en Oviedo para hablar del Seprona, una unidad de la Guardia Civil que describió como "la primera policía ambiental de Europa". "Es increíble ver como hace más de siglo y medio nuestra carta fundacional ya se preocupaba de proteger la naturaleza", resaltó el cabo primero en una conferencia que estuvo presentada por José Ángel Rodríguez Gettino, vicepresidente de HABECU, la Hermandad de Amigos del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil. Respecto al criadero ilegal de Serín, el cabo primero fue muy tajante. "El maltrato aninal debe eliminarse. Y en este caso, la cría de animales, de cachorros, siendo el perro un animal sintiente, tienen que eliminarse todas esas prácticas como es la cría de animales sin control alguno", explicó previamente a la conferencia.

El agente de la Guardia Civil concretó que la instalación "carecía de licencia del Ayuntamiento y tampoco tenía núcleo zoológico". "Entre todas las administraciones públicas, con sus competencias, y por supuesto con la Guardia Civil, debemos erradicar todas estas acciones", apostiló. El cabo consideró que este tipo de actuaciones acercan al Seprona a la sociedad y remarcó que este cuerpo "siempre es cercano a los animales, al agua, al río, al mar". Benítez Roldán también afirmó que es complejo mantener la sangre fría en una investigación de este tipo. El agente dejó claro en todo momento que lo que prima es la profesionalidad, pero que "como persona te da apuro ver las condiciones en las que se encontraban algunos perros", afirmó.

FAPAM valora personarse en la causa

Según explicó la Guardia Civil en su momento, la investigación empezó el pasado 13 de abrirl cuando la Unidad de Protección de la Naturaleza (UPRONA) y la Fiscalía de Medio Ambiente de Asturias recibieron una denuncia formulada por la representante de la Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa de la Comunidad de Madrid (FAPAM). Como avanzó LA NUEVA ESPAÑA, fue una la denuncia de una trabajadora la que activó todo el proceso. Esta empleada recopiló información durante semanas sobre la forma de trabajar del criadero. Esta información llegó hasta el Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que apremió a la Guardia Civil para intensificar las labores. Este periódico se puso en contacto con FAPAM para conocer más detalles sobre la denuncia. Si bien, ayer una portavoz de este colectivo explicó que prefieren esperar hasta "estar personados en la causa" para ofrecer declaraciones.

Tras la detención y posterior puesta en libertad de los cuatro investigados, el proceso se dirime ahora en los juzgados. Además de los ilícitos ya señalados, la Guardia Civil encontró 18 faltas administrativas. Iban desde fallos en materia de calidad ambiental, protección de los derechos y bienestar animal, contra la normativa que regula las garantías y el uso racional de medicamentos y productos sanitarios, contra la normativa de residuos y suelos contaminados, sanidad animal y contra los consumidores y usuarios.

La Guardia Civil concretó que los canes se encontraban también en muy mal estado. Tenían lesiones y patologías que requerían un tratamiento veterinario en el corto plazo para evitar complicaciones. Otros perros tenían secuelas psicológicas que les acompañarán seguramente para siempre y que, según la Benemérita, les ocasiona miedo al contacto con humanos debido a haber sufrido maltrato físico. Añaden que los perros presentaban abundante suciedad, cerumen acumulado, periodontitis, halitosis marcada, tejidos inflamados e infecciones intestinales "que podrían transmitirse a los humanos". También encontraron dentro de las instalaciones un tumor extirpado.

El asunto tiene otra arista y es que los perros se encuentran en refugios en Asturias y en casas de acogida de Madrid. El Ayuntamiento, a través de la concejalía de Medio Ambiente, trabajaba para declararlos animales desamparados para poder agilizar los trámites para su adopción. Por ahora, no se han comunicado avances en ese sentido. Sí que hay perros que se están entregando y son aquellos por los que sus compradores ya habían desembolsado una suma económica.

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