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Los turistas del crucero del brote vírico, "sin miedo", dejan Gijón tras una visita "agradable": "Estamos bien"

"Hubo preocupación, pero tenemos muchas medidas de higiene", afirman los pasajeros del buque afectado por un brote de gastroenteritis

El crucero del norovirus atraca en Gijón y Sanidad Exterior autoriza el desembarque

VIDEO: Sergio García / FOTO: Miki López

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Gijón

Gijón, de tanto en tanto, recibe cruceros. La ciudad es escala habitual en alguna de las rutas internacionales de estas embarcaciones. El buque que atracó ayer en El Musel, no obstante, traía aparejadas unas circunstancias particulares. Era el "Ambition", que acapara el foco mediático desde hace unos días por un brote de norovirus, que causa principalmente gastroenteritis. Decenas de pasajeros se vieron afectados, si bien los casos activos ya se reducen a 17. Autoridades sanitarias y los propios cruceristas dieron ayer normalidad a la coyuntura. "Son cosas que pasan; se ha exagerado todo", señalaron los viajeros.

El movimiento empezó temprano en El Musel. El buque llegó a primera hora de una desapacible mañana, procedente de La Coruña. Los servicios de Sanidad Exterior accedieron para llevar a cabo la pertinente inspección y valorar la situación sanitaria a bordo, en el marco de los controles rutinarios y protocolos establecidos para este tipo de escalas. "No se hizo lo mismo que en Galicia; allí primero se hizo la inspección y luego autorizaron el desembarco, pero nosotros autorizamos aquí el desembarco directamente", explicó María Belén Robles, jefa de servicio de Sanidad Exterior de Asturias. "Por extrema precaución, a pesar de tener la libre plática, esperaron a que llegáramos para salir", agregó Robles.

Tras la luz verde al desembarque, cientos de viajeros quisieron aprovechar la breve estancia gijonesa para conocer la ciudad. Otros optaron por excursiones a Oviedo o Covadonga. Las personas con síntomas, obviamente, permanecieron aislados en sus camarotes, siguiendo las directrices sanitarias. "Se están tomando medidas desde que se empezaron a detectar los casos; hay medidas de desinfección, sobre todo en zonas comunes que la gente toca, como interruptores, pasamanos...", aseguró Ismael Huerta, epidemiólogo de la Consejería de Salud, que resaltó que la situación vírica está "controlándose".

"Todo ha ido bien", incidió, por su parte, María Belén Robles. Los efectivos de Sanidad Exterior comprobaron "in situ" el cumplimiento de los protocolos de seguridad y salud pública, por lo que había vía libre para bajar de la embarcación para aquellos que no padecían el virus. "Good morning!", exclamaba un turista nada más tocar tierra firme al ver, a lo lejos, a los profesionales de los medios de comunicación que aguardaban el arribo del buque. Los cruceristas abandonaron por tandas El Musel. Lo hicieron en autobuses. Los que se quedaron en Gijón se bajaron junto al Museo del Ferrocarril.

Deseaban exprimir las escasas horas que pasarían en Gijón y, por el camino, rebajar la alarma social, que saltó especialmente tras el fallecimiento en el barco de un nonagenario que había padecido problemas digestivos en las horas precedentes. Sin embargo, las autoridades aclararon que su muerte se achacaba a causas naturales. Fuese lo que fuese, se decretó el confinamiento de pasajeros y tripulación. "La situación se ha manejado bien; son cosas que pasan", comentaron los cruceristas durante su garbeo por la zona del Puerto Deportivo y el entorno de Poniente..

"Somos de Liverpool; no le tenemos miedo a nada", bromeó Kevin Kay mientras observaba con atención una reliquia ferroviaria en el Museo del Ferrocarril junto a su mujer, Susan. "Nos mantienen informados en todo momento y hay muchas medidas de higiene", subrayó esta última. "Hemos estado en cruceros antes, pero nunca ha habido problemas como este", recalcó la británica. El matrimonio coincidía en que el revuelo generado a partir de este brote "se ha exagerado".

Muchos turistas, de hecho, declinaron realizar declaraciones. Algunos se limitaban a decir que "estamos bien". Más se explayó el irlandés Jerome Hedley. "Cuando se canceló la escala en Ferrol todo el mundo se preguntaba qué ocurría; no sabíamos si iríamos al siguiente puerto", aseveró Hedley, que también encomió la labor de la tripulación. "Está haciendo todo lo que puede para que sea lo más fácil para nosotros", manifestó el viajero, que resaltó que la gente afectada por el brote "se está recuperando" y que la precaución ha sido modélica. "Ha habido pasajeros que no querían salir de sus habitaciones aunque no tuviesen nada; creo que lo que sucedió con el hantavirus, tan reciente, aún está en la cabeza", afirmó Jerome Hedley. Era su primera vez en Gijón. "Están siendo unas vacaciones algo diferentes, pero nos mantienen actualizados de la situación y estamos siguiendo los consejos de higiene", prosiguió Jerome Hedley. "Nos lavamos las manos frecuentemente; para mí todo va de cómo ha manejado la situación la tripulación y lo ha hecho de manera muy profesional", proclamó otra crucerista.

Bromas y mensajes de calma

Los ingleses John y June Welsh no perdían el humor. "¡No somos contagiosos, no os preocupéis!", bromeaban. Ambos asimismo elogiaron la labor de los trabajadores a bordo. "No hay ninguna queja", sostuvo John Welsh. Su mujer le quitaba hierro a la problemática. "Hay muchísimos pasajeros en el barco y muy pocos se pusieron enfermos", resaltó June Welsh, que sí admitió cierta "preocupación" inicial. "Estos virus son comunes en un crucero", agregó John Welsh. Las primeras impresiones del matrimonio sobre Gijón fueron más que positivas. "Es muy agradable; y lo sería más en un día soleado", apostillaron.

No se dejó nada al azar para el arribo del "Ambition" a Gijón. Hubo el sábado una reunión a gran escala para coordinar el operativo entre la Delegación del Gobierno en Asturias, la Autoridad Portuaria de Gijón, el Ayuntamiento, el Gobierno del Principado, Capitanía Marítima, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la consignataria del buque y la Terminal de Cruceros. El barco partió hacia Bilbao puntual, a las 18.00 horas, tras una estadía en Gijón más "ajetreada" de lo acostumbrado.

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