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Novedades en el caso de la calavera hallada en una casa de Gijón: "Lleva ahí por lo menos 30 años"

Un vecino que de niño se coló en la casa de "la Charra" ya vio el cráneo en una mesa

La Policía descarta indicios de criminalidad

Localizan una calavera en una casa en ruinas de un barrio de Gijón

P. P.

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Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

Novedades en el caso de la calavera hallada en una casa deshabitada en el barrio de El Muselín, en Gijón. Según concretaron esta mañana fuentes oficiales de la Policía Nacional en la comisaría de El Natahoyo, se ha descartado que haya indicios de criminalidad en este caso, desvelado ayer por LA NUEVA ESPAÑA. Es más, según concretaron más vecinos conocedores de la historia que rodea a la casa de “la Charra”, que es el nombre popular con el que se conoce a esta vivienda en el barrio de la zona oeste, el cráneo podría llevar en dicho inmueble al menos tres décadas. Así lo relata un antiguo residente de la zona, que ahora cuenta con 39 años, y que asegura que, de crío, con otros amigos, llegó a entrar en esa vivienda como parte de una trastada juvenil y vio la citada calavera. “Era como un adorno, pero nos impresionó mucho”, aseguró este gijonés.

El asunto, eso sí, generó un importante revuelo en El Muselín. Fue el reciente comprador de esta vivienda, que la adquirió hace poco para reformarla, el que dio la voz de alarma. Se encontró el cráneo dentro de la casa y decidió avisar a la Policía Nacional. Varias patrullas se personaron en la casa, situada en el camino de la Campa, en la zona alta del barrio. También acudieron agentes de la Policía Científica, cuyas pesquisas se demoraron cerca de una hora.

Finalmente, esta mañana un portavoz de la Policía Nacional explicaba que, efectivamente, los restos pertenecieron a un ser humano, pero que se descartaba cualquier indicio de criminalidad. El cráneo era de un adulto, pero no se encontró ningún otro tipo de resto en la zona aledaña a la vivienda.

Una vivienda que, en cualquier caso, sigue dando que hablar en El Muselín. Según contaron varios vecinos a este periódico, el inmueble tiene el nombre de la casa de “la Charra”. Lo llaman así porque hace cosa de medio siglo vivió allí una mujer con ese apodo. Dicha mujer marchó del barrio y años después se asentó en la casa uno de sus hermanos. Después, llegó otro. Según explicaron vecinos de la zona, los dos hermanos no tenían una buena relación entre ellos.

Tanto es así que cuando uno de ellos falleció, pocos días antes de la celebración del día de Año Nuevo, el otro hermano tardó días en encontrarlo. Localizaron el cuerpo precisamente un 1 de enero de hace unos años, en lo que fue otra jornada muy llamativa para los vecinos de El Muselín.

Respecto a la casa de “la Charra”, siguen saliendo anécdotas. Un gijonés de 39 años que pasó prácticamente toda su vida en El Muselín explicó ayer que de niño una vez se coló en la vivienda, cuando vivía uno de los hermanos, y que junto a otros amigos vio el cráneo. “La vi cuando tenía ocho o nueve años y no se me ha olvidado. Nunca lo contamos, claro, porque el dueño solo venía de noche y nosotros nos metimos por el día”, agrega.

“Estaba en una mesa de comedor, junto con revistas viejas y periódicos. Era como un adorno”, añade este hombre. “No tenía carne de ningún tipo, claro. Ni tampoco dientes. Estaba completamente pelada y algo sucia. Fue una trastada de niño”, cuenta este hombre.

“El hombre que vivía ahí era un poco raro. Nosotros jugábamos en el jardín de esa casa y, cuando le veíamos volver, salíamos corriendo”, finaliza este antiguo vecino de El Muselín sobre una casa, la de “la Charra”, que tras muchos años en el olvido ha vuelto a la vida por un inesperado secreto que se encontraba en su interior.

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