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Un recorrido histórico por etiquetas de alimentos y bebidas, tabletas de chocolate y carteles hechos en Gijón

El Pueblu d'Asturies recbe una donación de 451 trabajos realizados por la Compañía Asturiana de Artes entre 1945 y 1965

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Etiquetas de alimentos y bebidas, envueltas de tabletas de chocolate y pequeños carteles. Estos son los ingredientes de la nueva donación que acaba de recibir el Muséu del Pueblu d’Asturies y en la que hay 451 trabajos realizados por la Compañía Asturiana de Artes Gráficas de Gijón entre los años 1945 y 1965.

El muestrario procede de José García Álvarez, que ejerció como director-gerente de la empresa gijonesa desde 1959 hasta su cierre en 1970. García Álvarez entró a trabajar en la Compañía Asturiana de Artes Gráficas en noviembre de 1937, con 18 años, y siempre estuvo dedicado a tareas de administración. “Quiso que esto que había sido parte de su vida no se perdiese”, destaca su hija, Amparo Villar García, que también ha donado materiales relacionados con la impresión un rodillo, planchas de bronce de impresión de etiquetas y otros documentos.

Las piezas que acaban de llegar al Muséu del Pueblu d’Asturies, con un alto grado de conservación, están pegados en las hojas de una libreta de 24,5 x 32 cm y en hojas sueltas de esa misma medida. Esta colección, señalan fuentes de la Fundación Municipal de Cultura, destaca por “la riqueza y la calidad del trabajo de esta litografía gijonesa y, por otro, la expansión geográfica del negocio, que abarcaba casi toda España, en un periodo para el que se conservan pocos testimonios”.

Dibujos y colores vivos

Entre las temáticas hay mucha variedad. Etiquetas para botellas de bebidas alcohólicas (sidra champagne, anís, vino, vino quinado, cerveza, ginebra, brandy, jerez y ponche); botellas de lejía; latas de conservas vegetales (melocotón, pimientos asados, alcachofas, cabello de ángel, guisantes, tomate); latas de conservas de pescado (bonito salmonado, bonito con guisantes); latas de fabada; cajas de galletas; paquetes de achicoria; cajas de puros; quesos; productos cárnicos; envueltas de tabletas de chocolate y de caramelos…

Una de las etiquetas.

Una de las etiquetas. / Muséu del Pueblu d´Asturies

La firma gijonesa, que se constituyó el 1 de junio de 1901, realizaba trabajos para empresas de Asturias, Galicia, Castilla y León, Andalucia y Murcia, y también de La Rioja, Navarra, Castilla La Mancha, País Vasco, Aragón y Comunidad Valenciana. Según Francisco Crabiffosse Cuesta, fue una iniciativa del litógrafo y dibujante Julio García Mencía y el empresario Alberto Paquet García-Rendueles a la que se sumaran varios industriales gijoneses. “Se estableció en el barrio de El Natahoyo y trabajaba la litografía, la fototipia, el fotograbado y la tipografía. En 1911 se convirtió en una sociedad anónima. Fue, durante el siglo XX, la empresa más grande en el ramo de las artes gráficas gijonesas y asturianas. En ella trabajaban más de cien personas, de las cuales casi la mitad eran mujeres”, señalan desde el Pueblu d’Asturies.

A lo largo de su historia, la Compañía Asturiana de Artes Gráficas pasó por distintas etapas. Durante la Guerra Civil, por ejemplo, fue incautada por el Frente Popular, lo que motivó que en sus máquinas se realizase propaganda del bando republicano con la firma de German Horacio, Meana, Goico Aguirre y otros. En 1945 un incendio destruyó gran parte de las instalaciones, aunque siguió luego varios años más hasta su cierre en noviembre de 1970.

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