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La figura de la semana: Roberto González Quintana, cofundador de "Los Collacios", el altavoz del folclore de La Calzada

El acto del viernes en el que se descubrió la placa en homenaje a ambos en el parque de Fernando VI le dejó "sin palabras" y orgulloso de lo conseguido

Roberto González Quitana.

Roberto González Quitana. / Mortiner

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Gijón

Rodeado de los suyos, con el sonido de la gaita y el tambor interpretando el siempre emotivo "Asturias, patria querida" y recibiendo cariño por los vecinos de la zona oeste en los que supo dejar huella. Así vivió Roberto González Quintana (Gijón, 1938) el acto del viernes en el que se descubrió la placa que ya le da el nombre de Jardín de la Agrupación Folklórica "Los Collacios" a un espacio verde del parque de Fernando VI. Fue un homenaje emotivo, una especie de sueño hecho realidad para Roberto González, quien de la mano de su mujer, Margarita Rodríguez -fallecida en 2016, supo dinamizar La Calzada y llevar el nombre de su querido barrio por toda España.

Roberto González Quintana creció en El Natahoyo junto a sus padres, Guillermo y Manuela, y su hermana, Rosa. Desde joven, González se convirtió en un profesional todoterreno que llevó a cabo labores de repartidor antes de pasar a trabajar como fontanero. La vida adulta de Roberto González no se entiende sin hablar de la figura de Margarita Rodríguez. El protagonista de estas líneas conoció a quien se iba a convertir en su compañera sentimental cuando tenía 17 años. Se conocieron residiendo ambos en El Natahoyo y no tardaron en mudarse a un tercero del bloque de viviendas número 1 del parque de Fernando VI, en El Cerillero.

González, quien creció escuchando música asturiana y disfrutando de los bailes regionales, ya formaba parte de la agrupación folclórica "Los Xustos". No tardó en convencer a Margarita Rodríguez para que ella también tomara parte en este grupo en el que ya se mostraron como un tándem sobresaliente. Lo mismo ocurrió en la Coral Asturiana de Gijón, con Roberto desarrollando el papel de tenor a las mil maravillas.

Después de casarse, Roberto y Margarita empezaron a formar una familia con el nacimiento de Magali, su hija mayor, y con los de Roberto y Jéssica, los otros dos pequeños a los que criaron en el parque de Fernando VI. Sin embargo, su labor educativa y divulgadora fue mucho más allá del apartado familiar. A raíz de dejar "Los Xustos" en 1966, Margarita y Magali empezaron a comentarle a Roberto la idea de crear una agrupación que sirviera para darle vida a un barrio en el que las tradiciones estaban empezando a perder fuelle.

Dicho y hecho. Roberto González tomó la decisión de crear "Los Collacios", una agrupación que resultó clave para volver a hacer de La Calzada un barrio unido del que sus vecinos sentían orgullo. Cientos de niños y mayores disfrutaron de las clases de baile y de teatro que pusieron en marcha. También impulsaron festivales benéficos y viajes por Asturias y más allá de la región. Llegaron a organizar hasta cuatro excursiones a Disneyland París. Durante aquellas experiencias, ellos se convertían en los responsables de muchos pequeños con toda la confianza de sus respectivos padres.

Quienes mejor conocen a Roberto coinciden a la hora de definirle como una persona buena, luchadora, trabajadora y que siempre ha estado dispuesta a ayudar a los demás, así como a reconocer las labores del resto. Un claro ejemplo de ello es que "Los Collacios" entregaron durante dos décadas los premios "Maíces de oro" a vecinos que luchaban por el crecimiento de La Calzada a través de la cultura o la comunicación, entre otros ámbitos.

Roberto siempre tuvo gasolina para seguir adelante con la densa actividad de "Los Collacios" hasta que se produjo el fallecimiento de su mujer en 2016. Ahora, una década después y acompañado por sus tres hijos, sus siete nietos y decenas de amigos y familiares, este querido gijonés ha sido al que le ha tocado recibir un premio que nunca persiguió, pero que le dejó "sin palabras" y con una sonrisa de oreja a oreja.

Tras escuchar las palabras de la alcaldesa, Carmen Moriyón, y de su hija, Magali, el líder de "Los Collacios" respondió de una forma espontánea que conquistó a todos los presentes. Se levantó de su silla de ruedas, tocó las palmas con energía y realizó un pequeño paso de baile con su habitual maestría que trajo a la mente de sus amigos unos recuerdos brillantes.

Roberto, quien echó de menos una vez más a su querida esposa, disfrutó de unos instantes que marcaron la bienvenida al Jardín de la Agrupación Folclórica Los Collacios, un premio a su trabajo y al de los más de 900 vecinos que firmaron un dosier para solicitar este merecido homenaje a los dos impulsores del grupo. Aparte de ser un apasionado del folclore asturiano, siempre ha disfrutado como nadie de pasar momentos junto a sus seres queridos. Además, aquellos que le rodean recuerdan con cariño todas las tardes que pasó durante décadas atento a las películas de vaqueros y, más tarde, realizando crucigramas.

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