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La Semana Negra de Gijón reduce este año el número de atracciones, pero recupera la tradicional noria

Los feriantes, "con ganas" pese a que el Arbeyal obliga a eliminar una cuarta parte de los juegos

Vista del montaje de la Noria.

Vista del montaje de la Noria. / Marcos León

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El montaje de las instalaciones de la Semana Negra en el Arbeyal, además de priorizar la colocación de las carpas más grandes para garantizar su suministro eléctrico, recibe también estos días a los primeros feriantes. El que tiene las tareas más avanzadas es Paco Sánchez, responsable de la icónica noria, que este año, tras su ausencia en la pasada edición, regresa a la ciudad. Los organizadores del festival literario trabajan por ahora con la previsión de que el recinto contará con 22 atracciones, una cifra menor a la de las ediciones en los terrenos de Naval, para adecuarse al nuevo espacio: "Estamos con ganas".

La apuesta por las atracciones de feria en la Semana Negra se reduce este año en torno a un 25 por ciento, pero la organización y los feriantes han logrado una batería de elementos que creen que estará a la altura. Por ahora, la gran noria, para muchos uno de los iconos del festival, tiene ya el grueso de su estructura colocada. "La pusimos ya porque esta vez la zona es estrecha y si esperábamos más íbamos a tener problemas para acceder a nuestro sitio. Otros compañeros vendrán a colocar sus atracciones más adelante", contaba ayer Sánchez, responsable de un negocio que heredó de su padre.

La nueva sede del Arbeyal, por ahora, no está dando problemas a los trabajadores. Sánchez, de hecho, ya conocía el espacio por la anterior etapa de la Semana Negra en este arenal en las ediciones de 2009 y 2010. Y cuenta que los feriantes no guardan un mal recuerdo de esa era. "No funcionó mal, aunque sí recuerdo que en la edición de 2010 fue peor porque nos coincidió de pleno con el Mundial que ganó España. Yo creo que este año nos va a ir bien", señala.

El regreso de la noria, de hecho, podría ser para Sánchez un revulsivo para asiduos al festival. "Suele pasar que tener un año de descanso incluso ayuda, porque al volver luego la gente lo coge con más ganas", opina el feriante, que cree que el efecto novedad del cambio de ubicación puede ser también un punto a favor para la Semana. Su gran noria, por lo demás, alcanza una altura de 54 metros y pesa 150 toneladas. Su aforo máximo es para 196 personas.

El Arbeyal es lo suficientemente amplio como para que ayer estas labores de montaje pudiesen compaginarse con las fiestas de San Juan de La Calzada, ya en marcha y ocupando también el paseo, en su caso, en torno a la zona ajardinada junto al pozo de tormentas. Los organizadores de ambos eventos, con el Ayuntamiento como mediador, han consensuado un protocolo de trabajo para que ambas citas puedan montarse y celebrarse con normalidad.

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