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El cambio en el anticiclón de las Azores, hipótesis de la llegada masiva de carabelas portuguesas en los últimos años a las playas de Asturias

Socorristas municipales y del 112 recopilarán datos precisos para los investigadores de los ejemplares que vayan llegando a los arenales del concejo

VÍDEO: Las carabelas portuguesas llegan a las costas en las playas de Asturias

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Gijón

La llegada masiva de carabelas portuguesas –cuyas picaduras produce un fuerte dolor– al golfo de Vizcaya coincidiendo con la época de mayor afluencia de bañistas a las playas asturianas comenzó en 2019 y la hipótesis con la que trabajan los investigadores es que se trata de un fenómeno relacionado con el cambio climático vinculado a la variación del anticiclón de las Azores. Dentro de esas investigaciones, este verano se va a realizar un experimento pionero en Gijón para determinar si las barreras que se usan para acotar los vertidos al mar de hidrocarburos sirven también para proteger playas y ensenadas de la llegada de carabelas portuguesas, tal como desveló ayer LA NUEVA ESPAÑA. La primera cuestión a despejar será ver si son efectivas y, en caso afirmativo, "hacer un balance de coste-beneficio" para decidir su despliegue, explica Fernando González Taboada, investigador del Oceanográfico de Gijón.

El experimento consistirá en utilizar 15 metros de barrera anticontaminación para confinar carabelas portuguesas en la dársena que hay entre el Acuario e Indra. Serán ejemplares que se capturen vivos en la costa asturiana. Mediante análisis químicos y genéticos del agua de la dársena y visuales utilizando un dron submarino, se comprobará si partes urticantes de estos animales escapan de la barrera de contención o no.

Este estudio forma parte de la colaboración con el Ayuntamiento de Gijón, que están realizando el Instituto Español de Oceanografía, la Universidad de Oviedo y el Acuario Bioparc de Gijón, coordinado por la profesora de la Escuela de Marina Civil Verónica Soto.

La colaboración incluye también el monitoreo de la llegada de carabelas portuguesas a las playas de Gijón, informando por parte de los socorristas de los hallazgos y las dimensiones de los ejemplares a los investigadores. El convenio específico con Gijón se realiza al ser el municipio gijonés el único al margen del Plan de Salvamento de Playas de Asturias (Sapla). El monitoreo de la aparición de las carabelas portuguesas en las playas asturianas de los demás concejos se efectuará mediante el proyecto Phast, que coordina Fernando González Taboada y en el que serán los socorristas del 112 los que se encarguen de facilitar los datos.

La recogida de datos es relevante para el proyecto de investigación Physalia (nombre científico de la especie), que desarrollan conjuntamente la Universidad de Oviedo, el Instituto Español de Oceanografía y el Acuario de Gijón, en el marco del plan nacional de la Agencia Estatal de Investigación. Un proyecto que se está liderando desde Asturias, aunque también cuenta con instituciones de investigación en Canarias y Cádiz.

Conocer mejor a la especie

La recogida de datos es clave para que los investigadores conozcan mejor la biología de esta especie y, entre otras cosas, determinen si se está reproduciendo en el golfo de Vizcaya. Algo que de ser así sería efímero, dado que se trata de una especie que crece en áreas tropicales y subtropicales del Océano Atlántico y la temperatura del agua del Cantábrico en invierno y los temporales que destrozan sus tentáculos imposibilitan su supervivencia a largo plazo, explica Fernando González Taboada.

Su aparición en el Cantábrico había sido esporádica hasta 2008 a 2010, cuando se registraron las primeras oleadas y "desde 2019, en especial desde 2023 están llegando en un número del que no había constancia anterior, sobre todo en la época estival, la de mayor afluencia a las playas", explica el investigador. La hipótesis con la que trabajan es que es una consecuencia del cambio climático "al aumentar el tamaño del anticiclón de las Azores y tener más influencia hacia el norte" ha modificado la trayectoria en el mar de estos animales, ya que el viento influye en la trayectoria de las carabelas portuguesas, que tienen una especie de vela que les sobresale del agua, añade el experto.

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