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Monika Zgustová: "En la escritura hay una gran deuda con las mujeres de cualquier siglo"

La escritora checo-española se estrena en la Semana Negra para presentar "La traductora de haikus", una novela con tintes autobiográficos que aborda el dolor del exilio

Monika Zgustová

Monika Zgustová / Marcos León

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Enrique Pecker

La escritora y traductora checo-española Monika Zgustová cree que "La traductora de haikus", su último libro, "es hasta un cierto punto autobiográfico" sin llegar a perder los tintes de una novela. La autora, invitada a la Semana Negra que se celebra estos días en el entorno del Arbeyal, se estrena como visitante en Gijón y dijo quedar más que conforme: espera poder sumarse al cartel en las próximas ediciones. Señaló también que con su libro, editado por Galaxia Gutenberg, busca también poner el foco en la "deuda" que a su juicio tienen aún hoy las historias sobre las mujeres y el exilio.

Contó Zgustová que en "La traductora de haikus" el lector podrá encontrar el relato de una mujer checa acosada por el régimen que decide irse con su marido y sus dos hijos a Estados Unidos. La escritora aseguró haber volcado gran parte de su vida sobre este trabajo, que tildó como "muy personal", y señaló que, aunque a su juicio el libro siendo una novela, se ha servido de técnicas propias de la autobiografía. Zugstová razonó, en este sentido, que utiliza un estilo novelesco, pero que lo que cuenta no deja de ser verdad. "Realmente habla de la vida de mi familia", afirmó. Y explicó que espera que la historia pueda servir como homenaje, tanto para todos los traductores, como para aquellos que, como ella, tuvieron que sufrir en sus propias carnes la dureza de tener que abandonar forzosamente sus hogares.

Cuando este domingo fue preguntada acerca del destierro, de hecho, la autora recurrió también sus vivencias personales. Explicó que si en sus textos habla de la dureza de ello es porque lo tuvo que pasar, y destacó el dolor que genera a un exiliado "no poder presenciar la muerte de sus familiares ni tampoco ir al entierro". Tras mucho tiempo sin poder entrar a su país, Zgustová, al conseguir de nuevo poder ingresar en él, lo describió como la misma experiencia que tuvo al tener que huir de su tierra, comparándolo con la historia de Ulises en "La Odisea". "Cuando ya te permiten volver, todo está tan cambiado que este regreso es como si fuera otro exilio", aseguró.

Se posicionó también la autora con otro tema de una gran actualidad: el feminismo. Defendió su preferencia por escribir historias de mujeres y aseguró que eso no implica tener "nada en contra" de los hombres, sino su inclinación por escribir sobre aquello que mejor entiende. A la hora de escribir, dijo, le gusta meterse dentro del personaje y en ese sentido que los personajes sean de su mismo sexo facilita mucho las cosas. Pero lanzó un reclamo: "Hay muchísima deuda para hablar de mujeres de cualquier siglo". Puso como ejemplo que a su juicio aún hoy, siempre que se recuerda algo del pasado, como los campos de concentración, se suele pensar primero en los hombres.

Por último, quiso la autora animar a aquellos jóvenes que les guste la escritura a que antes prueben a ser traductores. Aseguró que es un oficio con el que "se aprende más que en la propia escuela de escritura", porque obliga "a buscar soluciones todo el rato". Pidió también no "infravalorar" la labor de los buenos traductores.

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