El último adiós a "El Pipas": emoción y memoria en Gijón para despedir a Francisco Prado Alberdi
Amigos y familiares se dan cita en un emotivo acto civil que acogió el tanatorio de Cabueñes y en el que su nieto, Daniel, le dedicó un entrañable discurso: "Siempre me fascinó su inteligencia"
Un aplauso, largo y sentido, puso el broche a la despedida de Francisco Prado Alberdi, "El Pipas", fallecido este jueves a los 81 años. Familiares, amigos, compañeros de lucha sindical y representantes políticos y sociales se reunieron este viernes en el tanatorio de Cabueñes para rendir homenaje a uno de los grandes referentes del sindicalismo asturiano.
El acto civil estuvo marcado por el recuerdo de una vida dedicada a la defensa de los trabajadores y en la que todo giró en torno a la humildad. En primera fila estuvieron sus familiares, entre los que se encontraban su esposa Susana Flórez y su nieto Daniel. Entre el resto de asistentes estuvieron el coordinador general de IU local, Alejandro Farpón; el secretario general de CCOO de Asturias, José Manuel Zapico, y otros componentes del sindicato como Javier Cortina.
Uno de los momentos más emotivos llegó en la última parte del acto con la intervención de su nieto, Daniel, de 26 años, que tomó la palabra para recordar a su abuelo, con el que podía pasar "horas y horas hablando". "Siempre me fascinó su inteligencia", comentó, antes de poner el foco en que "en una sociedad en la que hay gente que intenta darse importancia sin tenerla, encontré en él a alguien que realmente la tenía y nunca hizo alarde de ella".
Su nieto, visiblemente emocionado, también incidió en cómo esa forma de entender la vida dejó huella en él desde muy joven. "Con 14 años entré en política y muchos comentarios que recibía demostraban las raíces que había heredado de él”. "Gracias por todos tus consejos y por todas esas conversaciones compartidas que costaba terminar. Ojalá hubieras podido vivir para siempre para seguir aprendiendo de ti. Vivirás siempre en mi recuerdo, un recuerdo muy bonito. Te quiero", expresó.
Daniel fue también el encargado de leer las palabras que había escrito la viuda de Prado Alberdi, Susana Flórez. En ellas evocó los casi treinta años de vida compartida. "Había diferencias, pero nunca contradicciones; siempre mirábamos en la misma dirección", escribió. Su carta concluyó como una despedida íntima. "Te hago mi última llamada de despedida y te mando un beso. Ahora sonará la canción que él tenía como fondo de mis llamadas”. Tras la lectura sonó "Ítaca", de Lluís Llach, una de las canciones más significativas para la pareja, mientras los asistentes respondían con un prolongado aplauso.
Un largo pasado lleno de luchas
El historiador Rubén Vega fue el encargado de hablar antes del turno de los familiares. Vega recordó que lo conoció en abril de 1988 y bromeó con que la entrevista que comenzaron entonces "nunca llegó a terminar", ya que durante décadas siguieron conversando y grabando nuevos testimonios. Vega resumió la vida de Prado Alberdi como una constante superación personal y puso el foco en la convicción de Alberdi "de mejorar las condiciones de vida de su clase y de la sociedad".
Asimismo, recordó una vez más el miedo permanente con el que vivieron quienes combatieron la dictadura. "Pasó miedo todos los días de su vida. Cada reunión, cada huelga, cada actividad clandestina implicaba un riesgo". Después, Vega subrayó que cuando llegó la democracia "siguió siendo comunista, manteniendo siempre una visión crítica y una enorme capacidad para el diálogo".
También intervino el histórico sindicalista Juventino Montes, amigo personal, compañero en Ensidesa Veriña y sucesor de Prado Alberdi al frente de la Fundación Juan Muñiz Zapico, quien recordó una amistad de medio siglo. "Los dos intentamos ayudar a la humanización del sindicato, cada uno desde nuestro terreno", señaló.
Las generaciones más jóvenes del sindicato también quisieron reivindicar su figura. Adrián Redondo, secretario de Acción Sindical de Sanidad de CCOO de Asturias, aseguró que Prado Alberdi representaba "el ejemplo de lo que yo creía que era Comisiones Obreras".
Por su parte, el secretario general de CCOO de Asturias, José Manuel Zapico, definió a Prado Alberdi como "un luchador que siempre construía organización pensando en la justicia social y el bien común". Para el dirigente sindical, la mejor forma de honrar su memoria pasa por continuar su trabajo. "El mejor tributo que podemos hacerle es seguir su ejemplo para continuar transformando la sociedad y seguir construyendo una democracia con más libertades y más derechos", zanjó Zapico.
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