Carreño se queja de las "mismas manos negras que en Gijón" por la contaminación: los vecinos hasta ven con buenos ojos "ser expropiados" por el tráfico pesado
Los vecinos de las parroquias situadas junto a la rotonda de El Empalme critican el nuevo plan de accesos a El Musel: "Se ha generado un tráfico exagerado y vivimos con el miedo de que ocurra algo al lado de nuestras casas"
Los residentes de la zona ven en La Reguerona la mejor opción para el tránsito de los vehículos: "De esa forma se evitaría tener que hablar de expropiaciones"

Vídeo: Nico Martínez / Foto: Mario Canteli
"Si antes ya estábamos mal, ahora estamos mucho peor". Quien pronuncia estas palabras en un tono cabizbajo es Laureano Prendes, quien desde las puertas de su casa observa disgustado los camiones que constantemente pasan por delante de su vivienda, ubicada a pocos metros de la rotonda de El Empalme y en dirección al túnel de Aboño, por el que acceden a El Musel los vehículos con mercancías peligrosas que hasta finales de junio iban por la avenida Príncipe de Asturias. "La situación es insufrible por la contaminación y por el ruido que generan, que es espantoso", apunta este vecino de Carreño "de toda la vida", quien agradece que el gobierno liderado por Ángel García intensifique su plan para activar la vía judicial contra la medida del Ministerio de Transportes, tal y como avanzó LA NUEVA ESPAÑA.
Frente a la casa de Laureano Prendes hay varios baches en la carretera GI-1 que implican que los camiones hagan un ruido todavía mayor al circular por esos puntos deteriorados. Desde la autorización del paso de mercancías peligrosas por Aboño y no por la avenida gijonesa Príncipe de Asturias, Prendes asegura que "la situación ha empeorado mucho". "Hay un tráfico exagerado todos los días y a todas horas. Vivimos con el miedo de que ocurra algo al lado de nuestras casas", comenta Prendes, quien subraya la importancia de que el Ayuntamiento de Carreño esté trabajando para activar la vía judicial por este tema. "Aquí no tenemos tanta fuerza como en otros barrios al ser menos vecinos, por lo que las manifestaciones no tendrían tanto impacto. Por lo tanto, sería clave que haya algún movimiento judicial cuanto antes para tener una solución ya", agrega.
Entre esas posibles soluciones, vecinos de Carreño como Prendes no ven con malos ojos ser expropiados y reubicados en otras zonas. "No tendría problema con tal de que me sacaran de aquí. Está claro que es triste, ya que he vivido aquí toda mi vida, pero esto es terrible. Tenemos los árboles y toda la casa negros por la contaminación que sufrimos", asevera Prendes, uno de los residentes de la zona que asistió a la reunión del alcalde de Carreño con los vecinos, que tuvo lugar el viernes 3 de junio.
"Se forman caravanas enormes"
En ella, el regidor les trasladó que su consistorio no había sido informado sobre la autorización del corredor de Aboño para el paso de mercancías peligrosas ni acerca del proyecto para crear un vial directo entre las AS-19 y la GI-1 que evite la entrada de camiones al Empalme. Además, en esa cita les trasladó a los vecinos que ya están intentando encontrar las medidas legales para revertir la situación actual que tanto les preocupa.
Otra de las vecinas que acumula décadas viviendo en la zona de El Bandín es Mari Paz Álvarez, quien resopla cuando es preguntada por el aumento en el tránsito de camiones. "Se nota muchísimo. Además, muchos de los que vienen con carbón vienen descubiertos y se genera una suciedad impresionante. Me paso todo el día limpiando y no sirve de nada", critica Álvarez, "orgullosa" de sentir que Carreño va en bloque contra esta situación. "Vamos todos a una. Tanto los vecinos como el Ayuntamiento estamos de acuerdo", remarca Álvarez, quien desde su casa ve a diario una de las pancartas con las que los vecinos denuncian los altos niveles de contaminación que soportan.
Más allá de la contaminación y el ruido, los residentes de Carreño ponen el foco en que a raíz del cambio en el itinerario de los camiones con mercancías peligrosas ha crecido el nivel de tráfico en los alrededores de El Empalme. "A diario se generan unas caravanas enormes. La gente tarda mucho en ir a trabajar o al médico", apunta Álvarez, quien al igual que otros vecinos insiste en que la mejor solución para evitar expropiaciones sería habilitar la carretera ubicada a la altura de La Reguerona, que tiene acceso a La Zalia y a la "Y", y en la que había que realizar un puente que pasara por encima de las vías del tren, del río y de la AS-17. "Ese terreno nos dicen que es propiedad de empresas, pero está claro que sería la mejor opción y que no afectaría ni a La Calzada, a cuyos vecinos entendemos perfectamente, ni a nosotros", completó Álvarez.
La mayor cantidad de tráfico que se ha comenzado a generar también se ha hecho notar en bares como La Gualta, ubicado junto a El Empalme. Al frente de este negocio se encuentra desde el pasado mes de septiembre Naiara Paredes, quien reconoce que "no paramos de recibir clientes desde las cinco de la mañana". "Hay mucho más movimiento que antes", zanja Paredes. "Aunque a mí me beneficia a nivel económico, sé que los vecinos se quejan y entiendo que es un problema que ha ido creciendo. Lo mejor sería que buscasen alguna solución y que no solo hubiera una opción para acceder a El Musel", culmina esta hostelera, que reivindica que "también se necesita que mejoren el estado del asfalto de las carreteras de esta zona y el aparcamiento que está ubicado frente a este establecimiento".
Al igual que en El Empalme y en Carrió, en parroquias del concejo vecino como Pervera también han notado un cambio negativo en las últimas semanas. Covadonga García, quien acumula 70 años residiendo en la zona alta de Pervera, observa desde su balcón el continuo tráfico que se genera en El Empalme. "No paran. Eso conlleva que tardemos mucho tiempo en conseguir acceder a la carretera para llegar al hospital, al trabajo o a cualquier sitio. Salir de aquí se ha convertido en un dolor de cabeza", argumenta García, quien también asume que "ya estamos en un punto que llegaríamos a barajar la idea de la expropiación si nos la propusieran". "Aquí tragamos toda la porquería", sentencia.
Ante esta situación, los vecinos esperan que desde el Ayuntamiento de Carreño continúen dando nuevos pasos. Por el momento, ya se ha instalado una unidad móvil de calidad del aire para medir las consecuencias de la elevada cifra de camiones que circulan por una zona muy castigada.
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