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Las fiestas del Carmen de Portuarios, en Gijón, crecen en un día: "Esperemos que la gente venga a disfrutar"

El barrio festejó con una comida entre vecinos y una misa

La procesión de Portuarios

La procesión de Portuarios / E. P.

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Enrique Pecker

"Este año añadimos un día más de fiestas con ganas de que venga más gente a disfrutar". Así lo contó Bryan Fueyo, uno de los miembros de los 18 de la comisión de las fiestas del Carmen de Portuarios, que arrancaron este jueves en el barrio junto al Puerto. Fueyo, que lleva cinco años en la comisión, así como el resto del barrio, esperan que este crecimiento en jornadas festivas sirvan para que las celebraciones de Portuarios vayan ganando adeptos. Este jueves ya más de 50 personas acudieron a la carpa instalada para homenajear a aquellos que dedican su vida al trabajo marítimo.

Las celebraciones comenzaron con un peso religioso muy importante. Hubo una procesión hasta la carpa, llevando estandartes e incensarios, seguidos por párrocos que oficiaron la eucaristía posterior y cuatro mujeres llevando la figura de la Virgen del Carmen a hombros. Una vez llegados a la zona designada para el festejo, se procedió con una misa en honor a los navegantes que tanto tiempo habían dedicado su vida al mar, en concordancia con la patrona de las fiestas y la tradicional profesión de la gente del barrio durante años. "Yo trabajé en el puerto y llevo viniendo a estas fiestas desde los nueve años, más de 60", contó Manuel Ángel Suárez, uno de los participantes.

El oficio dio paso a una mesa de traje, con comidas variadas que iban llegando conforme la gente iba haciendo acto de presencia. Las mesas no tenían hueco sin comensal, y había mucha simpatía entre todos los presentes, sin importar si se conocían o no. Jose Miguel Fernández destacaba que lo más importante es "llevarnos todos bien, ser como hermanos", mientras que otros, como Jose Ángel Valiño, prefirieron las connotaciones religiosas. "La misa y la procesión de la Virgen del Carmen es lo que más me gusta".

Hay mucha gente que viene a estas fiestas sin ser del barrio, pero no porque sean nuevos, sino porque ya lo fueron en un pasado o porque tienen familia en la zona. Muchos de los asistentes dijeron que era una celebración muy arraigada entre sus paisanos y sus allegados, que no suele atraer tanta gente de fuera, pero que esto hace que la sensación entre los que sí acuden sea mucho más cercana , y consiguen que se sienta como una gran familia.

"Echaba de menos las fiestas, estaba deseando volver", declaró Nayra Ardura, quien volvió a vivir en el barrio marinero hace poco después de una estancia fuera. Eligió como su parte favorita del evento los fuegos artificiales, que se llevan a cabo de noche para teñir el negro del cielo con brillantes colores.

Uno de los actos que cuentan con más interés por parte de los paisanos son las carreras de Carrilanas, un descenso por una pendiente, montando vehículos que prescinden del acelerador para contar únicamente con el freno.

La gente acude en tromba a verlos, y el número de participantes aumenta cada año. Fueron muchos los comensales del evento que destacaron las carreras como lo que más esperaban del fin de semana, un evento que ya se ha asentado cn éxito entre la planificación anual de las fiestas, siendo este sábado el cuarto año que se llevarán a cabo. "Las carreras de carrilanas son lo que más me llama la atención, porque además son recientes", destacó Jorge del Busto, que suele acercarse con sus padres siempre que tiene la oportunidad.

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