Jairo Ubiaño, músico gijonés, lleva un año de gira con Dani Martín y hoy toca en Hermanos Castro: "Vivir desde dentro esta gira de Dani es una bomba"
El gijonés ha trabajado con Álvaro de Luna, Dani Fernández, Abraham Mateo o Gloria Gaynor: "Con 16 o 17 años ya me ganaba la vida tocando la batería"

Jairo Ubiaño, en plena demostración musical. / Malditos artistas

Cuando Dani Martín se suba hoy al escenario gijonés del Parque de los Hermanos Castro (22.30 horas) el ritmo se lo va a estar marcando un asturiano, Jairo Ubiaño. Lo lleva haciendo toda la exitosa gira de «25 p*t*os años» en los que Martín repasa sus grandes temas en solitario y en «El Canto del Loco». Ubiaño (Gijón, 1989), está gozando de la experiencia y eso que lleva muchas buenas giras a sus espaldas.
Baterista profesional desde hace casi 20 años, es también profesor de batería y a lo largo de su carrera ha girado por más de 20 países con artistas como Gloria Gaynor, Álvaro de Luna, Dani Fernández o Abraham Mateo, entre otros muchos. Y ha grabado para esos y otros artistas como Raphael, «Hombres G», Aitana, Vanesa Martín, Sofía Ellar, Nena Daconte... Vive a caballo entre Madrid y su casa en el barrio gijonés de El Natahoyo, y el de esta noche está seguro que va a ser un concierto un poco especial. «La tierrina tira mucho», confiesa. Tanto que lleva unos días por aquí, antes de poner rumbo a Santander para seguir gira.
-Fue un precoz batería profesional que, siendo menor de edad, ya se subía a los escenario. ¿Cómo fue esa aventura?
-Empecé con 15 años a tocar la batería y con 16 o 17 años ya me ganaba la vida con ello. Fui precoz en la parte profesional, pero como estudiante de música para muchos yo había empezado demasiado tarde. Antes había la creencia, infundada totalmente, de que para estudiar un instrumento tenías que empezar con tres años, o si no ya llegabas muy tarde. Fue mi paradoja. Fui tardío en empezar, pero muy precoz a la hora de trabajar de ello.
-Muy poco habitual ganarse la vida de músico tan pronto.
-Sí. Muy poco. Todo fue fruto de mi obsesión por la batería, aunque también hubo una parte de suerte. Aunque te lo trabajes y te lo curres, hay veces que no salen las cosas.
-A la música entra directamente sentándose a una batería o previamente pasó por otros instrumentos?
-De pequeño cantaba de manera superanecdótica en el coro de una iglesia, pero no podría ni considerarlo como parte de la música. Lo que lo definió todo fue que yo escuchaba mucha música desde joven y siempre me llamaba la atención la batería. Si estaba escuchando canciones, solamente me fijaba en la batería. Si iba a las fiestas de no sé dónde, acababa mirando la batería. Y me interesaba todo, porque me fijaba desde cómo montaban el equipo. El propio instrumento en sí ya me llamaba muchísimo la atención.

Jairo Ubiaño, en su batería. / La Carbonera Studio
-Y llega el tiempo de las orquestas. Porque creo que trabajó durante unos años integrado en buenas orquestas asturianas.
-Esos fueron unos veranos de un no parar. Llegué a hacer como 150 conciertos en un año.
-¿Con quién tocó?
-Estuve con Dominó y unos seis años con "Banda Nocturna", que es orquesta más de rock y que incluso tiene una canción del Sporting. Tengo una anécdota muy curiosa y es que yo toqué con "Banda Nocturna" en la fiesta de inauguración del parque Hermanos Castro, donde toco con Dani hoy. Así que me hace mucha ilusión volver a tocar ahí, pero esta vez con Dani.
-¿Cuánto de buena escuela es esa de las orquestas de romería y las fiestas de verano?
-Yo diría que es la mili; o sea, te prepara para lo peor. Te prepara para ir a tocar sin dormir. Para acabar una fiestas de no sé dónde a las 5 de la mañana, y tener una sesión vermú en Burgos, por decir algo. Hay que estar hecho de otra pasta para ese ritmo de vida.
-Ya ganaba dinero y creo que casi lo reinvertía todo en seguir formándose como músico. ¿Es así?
-Pensaba, y sigo pensándolo, que la formación es el factor diferencial en este mundillo. En aquella época de las orquestas, todo el dinero que ganaba me lo reinvertía en formación. Me iba fuera a estudiar y para mí era un gran esfuerzo, pero luego con los años te das cuenta de que es la mejor inversión. Y no era fácil porque hace 15 años que un chaval del Natahoyo se fuera a Los Ángeles a estudiar música, con el dinero justo, pues había que echarle un par de huevos, Pero marcó la diferencia.
-Y llegan los grandes artistas nacionales. Quién fue el primero en llamarle?
-De artistas pop con los que empecé a girar, el primero fue Abraham Mateo. Que en aquella época estaba muy, muy arriba. Llegamos a tocar en aquella gira en el auditorio nacional de México, y muchos otros sitios de Latinoamérica. Fue brutal. Igual tenía de aquella 25 o 24 años.
-Y ha seguido encadenando colaboraciones y giras con muchos artistas punteros.
-Sí. Ahora llevo año y medio con Dani (Martín), pero los cinco años anteriores estuve con Álvaro de Luna y también con Dani Fernández; estuve con Gloria Gaynor tres años... y así. Lo que más hago también es grabar en estudio y ahí también tengo nombres muy guays.
-Como Rafael.
-Sí, como Rafael.
-Está en pleno tour con Dani Martín y sus "25 p*t*s años". ¿Cómo es vivir una gira tan exitosa desde dentro?
-Pues es una bomba. Con Dani lo primero que hice fue grabar un tema, y luego surgió la gira. Llevo un año y pico y la verdad que es brutal porque al margen del nombre que pueda tener como artista, dentro de la industria Dani Martín es muy respetado y el equipo que lleva con él es brutal, son los más top. Así que para mí, estar ahí en el escenario con toda esta gente a la que llevo años mirando, pues es como un sueño.
-¿Buen rollo y trabajo duro?
-Increíble. Hay un respeto brutal por la profesión, con un buen rollo enorme que hace que se trabaje muy a gusto. Todo el mundo está por y para el show; desde que llegas a la prueba de sonido todo el mundo está como optimizando todo. Y es bueno que la gente sepa que cuando llegan a un concierto y ven el nivel, y que todo sale bien, desde las luces al sonido y a todo, es porque hay un equipo técnico brutal trabajando. Ahí estamos todos por y para la gira. Y el primero de todos Dani.
-Una gira especial de 25 años, con los temas míticos de Dani Martín y el Canto del Loco, con todo o casi todo vendido...
-Cada vez que empezamos un tema de los míticos míticos, lo que yo veo desde arriba del escenario en mi posición privilegiada de batería es de ponerse la carne de gallina cada día. Ves a la gente que se vuelve loca cantando "Zapatillas" y te hace realmente sentirte muy afortunado de estar ahí. Es cierto que el trabajo es trabajo, y por mucho que te encante, pues todos los trabajos tienen lo suyo: que si viajas mucho, que si las horas, que si tal, que si cual... pero ocurre lo que está ocurriendo en testa gira, tú estás ahí compartiéndolo todo y dices: hostia, soy un afortunado.
-¿Cuándo empezó la gira?
-Realmente empezó en noviembre cuando hicimos dos días en el Movistar Arena. Pero antes habíamos estado tocando en Tailandia, e hicimos mogollón de cosas previas.
-¿Queda margen para que el concierto de Gijón sea un poco especial?
-Hombre, eso siempre. La tierrina tira mucho. Te lo digo todo si te confieso que mi perro se llama Pelayo. Yo por mí viviría aquí siempre, pero al final la industria musical está fuera. Aquí hay grandes músicos pero la gran mayoría acaban yéndose fuera porque las oportunidades aquí como músico, pues se centran en dar clases y poco más.
-¿Cuántas veces escuchó de joven: "deja de tocar la batería que no vas a llegar a ninguna parte"?
-Pues todas las veces que se pueda decir, a mí me las dijeron. Lo dicen todos los que no son de la industria musical, como si fuera ya una frase hecha. Pero yo creo que en el fondo lo que ocurre es que la gran mayoría de la gente dedica su vida a trabajar en algo que no le gusta y ver a alguien metido en algo con lo que disfruta plenamente, pues despierta ciertas inseguridades. Entonces, aunque lo camuflan como advertencia por tu bien, lo que intentan es frenarte. Pero en mi caso era aún más ilógico que me lo dijeran porque con 16 años yo ya me ganado la vida con la batería; ya me llevaba un sueldo a casa importante y para mí, que soy hijo de un conductor de autobús, el dinero no caía del cielo. Me refiero, yo no vengo de de una casa de millonarios.
-Para ser batería hay que tener una buena forma física no? ¿Cuántos kilos pierde cada noche?
-Hay mucha técnica en todo eso que hacemos. Eso lo primero. Pero también es cieto que yo hago muchísimo deporte y me cuido mogollón. Lo hago también por respeto a la profesión. Porque si la gente paga una entrada se merece que tú estés ahí dando el do de pecho. Así que hago mucho deporte y me cuido mogollón. Y con Dani hay que estar súper en forma.
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